sábado, 26 de noviembre de 2011

PAISES BAJOS (HOLANDA)



Toda la vida he llamado a Holanda, Holanda. Pues resulta que no, Holanda es apenas una provincia. En realidad, el país se llama Países Bajos o Netherland, así que perdón. Salimos con destino a Países Bajos y nuestra primera parada fue en DELFT, famosa por las típicas porcelanas azules y blancas con imágenes de molinos y holandesitas de gorro y suecos (ven, allí va el error, no existen las holandesitas, sino las netherlandesitas).
La Plaza Principal de Delft está presidida por una estatua de Hugo Grotius, supuesto padre del Derecho Internacional. Aquí es importante visitar la Iglesia Vieja, edificación de 1246 y la Iglesia Nueva de 1381 y, claro está, los canales. Vale la pena destacar que todas estas ciudades, en mayor o menor grado, son ciudades surcadas por canales; ello es así porque fueron terrenos ganados al agua, es decir, el nombre de Países Bajos viene porque son tierras que están por debajo del nivel del mar y muchas de ellas estuvieron sumergidas, más o menos hasta el Siglo XVII. Tuvimos la suerte de que llegamos en día de mercado, de tal manera que había la mayor exposición de quesos que se pueda imaginar (si, si compramos, llegó perfecto y es bueníiiisimo).
En Amsterdam nos alojamos en el Hotel Mint y, respecto a esto, debo hacer una acotación; el hotel está super bien situado, la habitación es cómoda y el desayuno estupendo; es, con mucho, el mejor hotel de todo el viaje pero la ducha, la ducha es algo del otro mundo; primero destaco la absoluta e impoluta pulcritud del espacio; segundo, la precisión del chorro, ni muy fuerte ni muy suave (aunque uno intente regularlo) y, por último, la temperatura; el mecanismo solo, sin activar nada, va alternando: caliente, tibia y menos tibia. Cuando finalmente sales de la ducha te sientes RENOVADO. Dicen que este hotel fue comprado por la cadena Hilton…Ojalá lo conserven y no permitan que esta maravilla se dañe.
En Amsterdam lo primero que hicimos fue el paseo en barco por sus canales. Desde ellos tienes la visión panorámica más completa de la ciudad, sus casas, edificios y monumentos. Altamente recomendable, inclusive hacerlo dos veces (de noche y con luz del día). Luego, aprovechando que caía la noche, fuimos, obviamente, a visitar el Barrio Rojo. Es conocido que, en esta zona, las chicas se exhiben ligeras de ropa en vidrieras, como cualquier producto pero, sin embargo, no se consideran atracción turística, ellas están trabajando, de tal manera que cuando alguien intenta fotografiarlas lo bañan con algún líquido desagradable. En el Barrio Rojo se pueden ver también los Coffee Shops que no ofrecen exactamente café sino drogas blandas y puede verse a las personas libremente liando sus porros de marihuana o los avisos ofertando el mejor éxtasis y ya uno se queda sin saber si se refieren a droga o mujeres. No obstante, aunque pudiera parecerlo, Amsterdam no es una ciudad sin ley y no hay que equivocarse.
La gente aquí se traslada fundamentalmente en bicicleta y todas las aceras tienen un espacio literalmente tapizado de bicicletas estacionadas, los ciclistas tienen la prioridad en el tránsito, incluso frente al peatón. Este día las calles estaban llenas de niños emocionados, algunos disfrazados, esperando a San Nicolás. Resulta que, según la tradición en este país, un San Nicolás que viene de España llega a Holanda a premiar a los niños buenos y llevarse de vuelta a España, en un saco, a los que no se han portado bien; para ello, viene acompañado de un grupo de ayudantes, pintados de negro ya que simulan ser moros (Si les parece racista, lo siento, pero así es la tradición).
Imperdible la tradicional foto en el letrero “I Am Amsterdam”, la visita al museo Van Gogh que me encantó y la visita a la Casa de Ana Frank que también adoré y las Heineken, por supuesto, que no hace falta ni nombrarlas.
Ya saliendo de Países Bajos, pasamos por La Haya, paramos frente al Tribunal de Justicia Internacional y frente a la llama eterna por la paz, pedimos por Venezuela.

BÉLGICA



Nos despedimos de Londres por el puerto de Dover y zarpamos nuevamente hacia Calais desde donde nos dirigimos hacia Brujas. Más que llegar a un sitio, cuando se llega a Brujas, parece llegarse a una época. En la Plaza Mayor el campanario o atalaya, que es símbolo de la ciudad, asombra por su belleza y altura. También aquí el palacio Provincial y el grupo de casas flamencas. Luego, pasas a la Plaza Burg y te paralizas ante la majestuosa arquitectura del Palacio de Justicia, el Ayuntamiento y la Iglesia de la Santa Sangre, donde se supone se conserva una reliquia con la sangre de Jesús traída por el Conde de Flandes en la 2a. Cruzada; Brujas también tiene su Notre Dame y, por supuesto, los hermosos y románticos canales; frente a ellos es recomendable degustar los fantásticos mejillones belgas, acompañados de una de sus innumerables cervezas en los acogedores restaurantes que miran el paisaje. Los belgas, expertos en esta bebida, (al parecer fabrican más de 160 tipos) sostienen que el envase en que se sirve la bebida modifica el sabor. De entre la variada oferta de cerveza probamos: las oscuras Kwak y Trappist; rubias Dvel y Stella; nos recomendaron también la Delirium Tremens y la Elefante Rosa pero…les tuvimos miedo.
Entre Brujas y Bruselas se encuentra una ciudad que no es tan nombrada turísticamente pero, sin embargo, es tan o más bonita que Brujas, me atrevo a afirmar; hablo de Gante. Gante se distingue por sus tres torres: la Torre de Belfort, la Catedral de San Bavón y la Iglesia de San Nicolás; desde el puente de San Miguel se obtiene un hermoso panorama.
Antes de entrar propiamente en Bruselas, pasamos por el monumento ATOMIUM, con el fin de verlo iluminado; este monumento representa un átomo y fue inicialmente concebido para rendir homenaje a la industria atómica, hoy se ha convertido en símbolo de Bruselas. Bruselas capital política de la Unión Europea es serena, fría e indiferente. El centro es sólo lugar de trabajo, de manera tal que por las noches, se llena de inmigrantes de toda laya y es un poco peligroso transitar por allí. La Grand Place es conocida como la Plaza más bella de Europa y realmente es muy bella e imponente.
Ya de día, la ciudad se anima y se puede apreciar mejor su belleza. Hay que visitar la fuente del Manneken Pis, estatua simbólica de Bélgica sobre la que hay diversas leyendas. La más común es que representa a un niño que salvo a la ciudad porque orinó sobre la mecha de los explosivos que debían volar sus murallas, apagándola. Debido a los robos, la que se observa hoy día en la fuente es una réplica.
En la Rue Neuve se encuentran también las galerías reales Saint Hubert , divididas en Galeria, del Rey, de la Reina y del Príncipe, pero en toda la calle se pueden encontrar tiendas de encajes, chocolates y gobelinos. Las carteras de gobelino son un ensueño, así como las diversas confecciones de encajes y los chocolates se ofertan a precios razonables, siendo, por supuesto el más buscado: GODIVA. En muchas tiendas y galerías se venden figuras y souvenirs con la imagen de los pitufos así como múltiples homenajes a su creador el belga Pierre Culliford, Peyo.

CANTERBURY Y LONDRES




Salimos muy temprano en la mañana con rumbo a Calais para pasar a Londres. En el barco almorzando unos buenísimos fish and chips y estuvimos marcando los precios de perfumes y licores para comparar, ya que en París los habíamos visto bastante caros. Los precios del barco nos parecieron excelentes, pero decidimos esperar a la vuelta, “just in case”.
La primera ciudad que visitamos fue Canterbury; tomamos Mercery Lane hasta llegar a la Plaza Christ Church Gate; me impactó el Cristo sentado de brazos abiertos que custodia la entrada de la catedral de Canterbury; esta no es imponente sólo por su peso como sede y cabeza de la iglesia de Inglaterra sino por su arquitectura medieval que hoy luce apretada, hombro con hombro, entre edificios modernos. Justo en el lado opuesto se encuentra la entrada del antiguo buttermarket y, de pie, mirando estas edificaciones atrapadas en una época diferente, te absorbe la edad media, te atraen los cuentos de Canterbury, ves el fantasma de Samuel Beckett asomado a las puertas de la Catedral. Caminando por el pueblo te tropiezas con la edificación del siglo 15, Su Hotel, alojamiento favorito de Dickens, que sigue siendo el “Sun Hotel” y uno se pregunta si Dickens se habrá alojado aquí para respirar color local, porque ciertamente lo habría encontrado. La ciudad exuda color local, edad media, renacimiento en maqueta, pequeña, acogedora y hermosa, Canterbury es muy recomendable para quienes nos gusta el turismo histórico-literario.
Londres nos cautivó desde la propia entrada. Con emoción, atravesamos el Puente de Londres y el Puente de la Torre sobre el Río Támesis; nuestras cámaras enloquecieron al divisar la Torre, tratando de captar alguna foto de los cuervos. Cuenta la leyenda que si los cuervos que habitan la Torre de Londres desaparecieran caerían también la Torre y la Monarquía; ahora, no se vayan a creer quela monarquía inglesa es supersticiosa, no; es que como le gustan los cuervitos, los alimentan y les cortan un ala, para que no puedan volar lejos. Se supone que debe haber seis pero actualmente viven ocho, de nuevo “just in case”.
A la mañana siguiente, visitamos Westminster Abby, cubierta de amapolas falsas y verdaderas porque se estaba celebrando un nuevo aniversario de la finalización de la II guerra Mundial, muchos de cuyos veteranos tienen aquí su túmulo homenaje; muchos de los ingleses lucían también en su solapa la simbólica amapola. Nos tomamos claro está la consabida foto en el Big Ben y en el parlamento y luego llegamos para presenciar el famosísimo cambio de guardia. Los soldaditos lucen como muñequitos de juguete pero la música y todo el evento es tradicional y emocionante; aprecias muy bien el desfile de los soldados porque vienen desde la calle, sin embargo, el cambio propiamente dicho, casi no lo ves por la aglomeración de gente y la protección policial con que se hace.
Nos fuimos a pasear por St. James Park, atravesamos el marble arch, nuestro objetivo se encontraba en Trafalgar Square, después de fotografiar al almirante Nelson y a los leones pata de perro, nos fuimos a buscar un Whisky Bar que se encuentra situado en esta plaza, el Albanach que ofrece 140 tipos de whisky. Nuestra meta: probar un buen whisky ahumado escocés y seleccionar el que más nos gustará. En Albanach nos atendió un barman de lujo. Hombre conocedor de su oficio y gentil en extremo que nos brindo una clase sobre como degustar whisky; su recomendación: Bowmore, Talisker, Lavagulin y Smokeyhead. Nuestra selección: Bowmore y Smokeyhead.
Comimos muy bien en Aberdeen Steak House, en Picadilly Circus y estuvimos vagando por el centro de Londres; Vimos también Hyde Park, London Eye y la Estación de Trenes Waterloo. A la mañana siguiente fuimos al Museo de Madame Tussauds, caro pero vale la pena, se pasa una mañana divertidísima, nos retratamos con Sherlock Holmes, cuya casa museo también está muy cerca y fuimos a pasear a la tienda Harrods. Harrods ocupa cuadra y media. Sus vidrieras decoradas y sus toldos verdes se divisan a lo lejos. En la puerta No. 3 colocaron una escultura en bronce donde aparecen Diana y Dody volando hacia al cielo y en el pedestal dice: “Víctimas Inocentes”, no puede uno más que preguntarse: ¿de quién?
Por capricho mío, lo reconozco, nos dirigimos hasta Abbey Road, para tomarnos una foto en el cruce de zebra que Los Beatles hicieran famoso; ¿qué le vamos a hacer? Se me meten esos caprichos en la cabeza.

VALLE DEL LOIRA, BURDEOS Y PARIS.



Burdeos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2007 y la explanada de Quincones que finaliza en el Monumento a los Girondinos es, en verdad, hermosa; vale la pena pasear por la noche, cuando están iluminados: el puente sobre el Garona, la Plaza del Parlamento y la Plaza de la Bolsa. También imponente es la Catedral de San Andrés, que no tuvimos oportunidad de ver por dentro. Lamentablemente, debo reseñar que nos hospedamos en el hotel Mercure cuya cama es dura y el desayuno mezquino. Nada recomendable.
Desde Burdeos, salimos para atravesar la región del Valle del Loira. El Valle del Loira es conocido como el jardín de Francia. Tomamos en dirección a la ciudad de Blois para visitar el castillo más grande y famoso de la zona: El Castillo de Chambord. Enclavado en hermosos jardines, el Castillo, inmenso, resulta un poco frío y laberíntico. Lo que más me gustó: la excelente reproducción del cuadro de Ingres “La Muerte de Da Vinci en brazos de Francisco I”.
Las otras dos ciudades del Valle del Loira que visitamos fueron Blois y Tours; Blois fue el sitio base donde Juana de Arco preparó la batalla de Orleans. Se encuentra aquí el Chateu de Blois, que fue el castillo construido por Carlos de Valois y donde nació su hijo que se convertiría más tarde en Luis XII. Tours, por otra parte, es también una ciudad bonita en el mismo estilo del sureste francés.
Llegamos a París, lo cual siempre es un placer. Fuimos prestos a cumplir con nuestra cábala de pisar el Km. 0 en Notre Dame para volver; subimos al Sagrado Corazón a comer Creps, por cierto que lo encontré feo y sucio; a la mañana siguiente, a visitar a Saint Michel en su fuente y a pasear libremente por las orillas del Sena. Teníamos tres objetivos muy especiales en París, los cuales cumplimos a cabalidad: 1º. Ir nuevamente al Moulin Rouge, el show renovado y excelente, como siempre, sin desperdicio. 2º. Comer en “Au Pied de Cochon”, aunque tuvimos que hacer una cola considerable (era domingo y no teníamos reservación) logramos nuestro objetivo y fue una delicia, a pesar del ataque de llanto, nostalgia y gratos recuerdos. 3º Ir a comer couscous en “Au Regal Couscous”; este último objetivo se cumplió a medias porque el restaurante no abre los lunes, pero, ya que estábamos en la zona, nos metimos en un sucuchito que también ofrece couscous, fue bastante bueno y seguramente pagamos mucho menos, así que ….lerolerolero…..

ATRAVESANDO LOS PIRINEOS



PAÍS VASCO Y SAN SEBASTIÁN.
Madrid es como volver a casa. Apacible y bulliciosa, en crisis o en opulencia, en frío o en calor es siempre grata y acogedora. La crisis, sin embargo, ha mordido duro a Madrid; por la Cava Baja se ven muchas tascas cerradas, restaurantes vacíos, negocios de fama, normalmente abarrotados, abriendo en horario restringido; esperemos que salgan pronto a flote, por el bien de ellos y por el amor que tenemos por esta ciudad.
Iniciamos nuestra aventura terrestre atravesando Castilla-León y Navarra en ruta hacia el noreste; llegamos a San Sebastián al mediodía; en Donostia te reciben las playas La Concha y Ondarreta, con pocos surfistas en esta época del año, la gastronomía vasca y el vino Txakoli (Chacolí) típico de esta zona, realizado con uvas verdes lo que le confiere cierto grado de acidez muy agradable (en mi opinión, muy parecido al Albariño gallego). En San Sebastián comimos en base a Pintxos, como se acostumbra allí, lo cual permite apreciar la creatividad infinita de los cocineros de esta zona. Paseamos por esta ciudad, pequeña y gentil que, atravesada por el rio Urumea, ofrece su cara al Cantábrico; degustamos el queso puro de oveja de Idiazábal, de perfecta maduración y sabor fuerte, magnífico con frutas.
Al otro lado de los Pirineos, el paisaje cambia totalmente. Notaremos que esta región del país vasco francés, Bélgica y Holanda comparten paisajes muy parecidos. Son paisajes que parecen la ilustración del tema “La Vaca”, en los antiguos libros primarios de lectura: Un pasto verde, verde, verde con una colinita, sobre la que se erige una casita pequeña y blanca; en el pasto verde, verde, hay 5 o 10 o 20 ovejas blancas y redondas pastando y dos o tres vacas marrones de manchas blancas o tal vez blancas de manchas marrones. Completan la ilustración un cantarín arroyuelo que bordea el sitio y un cielo azul prismacolor con una o dos nubes tan blancas como las ovejas. Es tan hermoso que provoca dudas, dan ganas de bajarse a comprobar que no es un inmenso modelo plástico o un mural pintado en tela.
Sin embargo, estas regiones del suroeste francés, Bayona y Aquitania, tienen reminiscencias históricas importantes. En primer lugar, al saber que estábamos en Bayona, pensé en mamá y su forma de hablar; me explico: cuando algo estaba hecho a la fuerza, impuesto descuidadamente, sin consideración ni miramientos, ella solía describirlo con la expresión: “a la ley de Bayona”, por ejemplo, podía decir: “Fulano llegó cambiando todo a la ley de Bayona”; yo nunca supe cuál era el referente histórico; todavía no lo sé; imagino que se remonta a 1808 cuando en Bayona se firmó e impuso por la fuerza la Constitución Napoleónica a España, pero, en realidad, no estoy segura. Lo que sí es cierto es que en esta región nacieron las bayonetas cuando, para resistir las invasiones, los agricultores que no tenían pólvora metían sus cuchillos de caza en las escopetas para defenderse.
Aquitania, entre otras muchas cosas, pasó a la historia de la mano de la Duquesa Leonor de Aquitania que asumió el ducado a la muerte de su padre Guillermo, casó con Luis VII de Francia, lucho en la 2a. cruzada; repudiada por Luis, casó con Enrique II, organiza una rebelión en contra de él, por la que es puesta en prisión, luego fue regente del imperio angevino y murió a los 82 años, en fin, una mujer valiente, inteligente, poderosa y aguerrida. A la región de Aquitania pertenece también la provincia de Gironda, donde surgieron Los Girondinos, grupo político de burgueses moderados de la época de la primera república francesa, quienes dieron fuertes y valientes luchas políticas en la Asamblea republicana francesa; acabaron acusados por los jacobinos de conspirar contra la unidad de la república y fueron fusilados.
Termina la región de Aquitania en la ciudad de Burdeos, donde termina también nuestra jornada del día. Burdeos está atravesada por el rio Garona y es cuna de los mejores vinos franceses (vinos de Burdeos) así como también de la 1ª. Logia Masónica de Francia y donde se supone nace el llamado Rito Masónico Escocés.

domingo, 16 de mayo de 2010

ISRAEL Y JORDANIA








COLINA DE PRIMAVERA
Otro sueño se hizo realidad. Estamos en Tierra Santa.
Esa primera tarde, después de registrarnos en el hotel, nos dirigimos al puerto de Tel Aviv. Era nuestra intención ir a Jaffa pero 2 factores nos hicieron cambiar de rumbo: 1º. Llegamos un día de fiesta nacional, casi todo estaba cerrado. 2. Era casi el anochecer y nos garantizaron que en el puerto conseguiríamos restaurantes abiertos; hasta allá nos dirigimos; efectivamente, encontramos todos los restaurantes abiertos, iluminados y ubicados frente al mediterráneo, mirando plácida y gentilmente hacia el arrecife en que Poseidón encadenó a Andrómeda, para luego ser rescatada por Perseo. Después de pasear un rato y respirar la brisa mediterránea, nos dirigimos a comer. Nuestra elección fue Goalu, las razones: pocas (lucía bien y tenía la mayor afluencia de la zona); resultó un hit; como parte del servicio colocan en la mesa una multitud de ensaladas, cremas y panes de estilo árabe deliciosos y abundantes. Los platos, en su mayoría son para compartir y darse el gustazo de saborear un festival de mariscos. Recomendable aunque los precios no son solidarios. Esta última observación es válida para todo Israel, como descubriremos, dolorosamente, a lo largo del trayecto.
A la mañana siguiente, comenzamos nuestro tour formal por la ciudad de Tel Aviv, cuyo nombre viene del hebreo y significa Tel=colina, Aviv = primavera, es decir, colina de primavera.
Mientras nos dirigíamos, ahora si, hacia Jaffa, que es hoy el sitio de la bohemia y los artistas por excelencia, pude observar, desde la ventanilla, que las casas cuadradas y blancas de estilo modernista, asociadas a la escuela alemana de arquitectura “Bauhaus”, muy usuales desde el establecimiento de esta ciudad, se mezclan hoy con imponentes rascacielos propios de las metrópolis desarrolladas, emprendedoras y pujantes. Tel Aviv muestra una cara de gran desarrollo.
Jaffa, también denominado Yafo, Jope o Iaffa, es un barrio lleno de callecitas empedradas, subidas y escaleras, nos detuvimos en la casa de Simón, el Curtidor para visitar la Iglesia de San Pedro.
Todos los pasajes bíblicos, tanto los ampliamente conocidos como los que tuvimos que ir recordando, se presentan ante nuestros ojos, insertos en la moderna Israel, con sencillez, no se percibe veneración, ni emoción, ni peso en estos lugares, una pequeña placa, una iglesia, tal vez (esto se irá haciendo cada vez más evidente) A esta casa de Simón, el Curtidor mandan a buscar a Pedro, para que comience su labor evangelizadora. (La Biblia. Libro de Los Hechos).
Luego, salimos hacia la calle Dizengoff, donde se percibe agudamente el desarrollo del que antes hablaba; esta es una gran avenida con imponentes edificios y mucho movimiento que nos habla de una ciudad efervescente, de un importante centro financiero. Es obvia aquí la presencia de dinero, de fuertes inversiones. Igualmente, es evidente el énfasis que los constructores han querido dar a la cultura; el emplazamiento magnífico de “El Museo de Tel Aviv” y del “Palacio de la Cultura” son muestra de ello, así como la Universidad de Tel Aviv a la cual los hombres acuden después de 3 años obligatorios de ejército y las mujeres de 2.
Igualmente hermoso e imponente es el Museo de la Diáspora, al que acudimos a continuación. El Museo de la Diáspora es, básicamente, el museo del pueblo judío, de su historia, sus innumerables éxodos. La visita a este museo nos sirvió también para, con mucho interés y respeto, beber un poco de la cultura a la que estamos visitando: el significado de la Kipá en la cabeza de los hombres (hasta aqui llego yo y por encima de mi, Dios); los diferentes estilos de vestimentas, sombreros, cortes de cabello y peinado que no son más expresión de la visión del mundo y de los dogmas de fe de cada quien; la Menorah o candelabro de 7 brazos, símbolo del Estado de Israel y la de 9 brazos, símbolo de la festividad de Hanuka; otras festividades importantes, como el Yom Kipur o día del perdón y la del Rosh Hashaná o año nuevo judío.
Esa tarde la pasamos vagando por Tel Aviv, viendo como las familias celebran su día nacional, haciendo parrillas y disfrutando de sus parques y calles. En un pequeño establecimiento a orillas del mar, nos bañamos de la brisa mediterránea, acompañados de magníficos “apple martinis”.
Al día siguiente, dejamos Tel Aviv para dirigirnos hacia Galilea. En el camino, paramos en Cesarea donde visitamos el teatro romano, la ciudad cruzada y el acueducto. Cesarea fue construida en el siglo I, por Herodes y la denomina así para congraciarse con su protector, el emperador romano César Augusto. Era una ciudad amurallada, con estructuras típicamente romanas, incluyendo el teatro y el acueducto. En 1101 la ciudad fue conquistada por Balduino I y, durante este período, los genoveses encontraron una copa verde que dicen haber establecido como el Santo Grial. Esta copa fue llevada a Génova, a la Iglesia de San Lorenzo.
Continuamos hasta la ciudad de Haifa. Haifa es conocida como una ciudad de tolerancia religiosa donde árabes y judíos son socios en empresas y conviven pacíficamente (como debería ser). Aquí están los fantásticos jardines de Bahai (jardines persas)
Haifa está a orillas del Monte Carmel donde también está ubicado el Monasterio de los Carmelitas; en este monasterio los carmelitas protegieron a los soldados de Napoleón; se dice que sus escapularios son una reliquia de gran protección. Este mismo emplazamiento es considerado también el sitio en el que el profeta Elías derrotó a los falsos profetas, y, por ende, donde nace el monoteísmo.
Continuamos a San Juan de Acre que, al igual que Haifa, es ciudad de tolerancia religiosa. La ciudadela de Acre fue construida por la orden de los Caballeros Hospitalarios (templarios); esta ciudadela terminó siendo usada principalmente como prisión; allí estuvo recluido por más de 20 años el profeta Bahai creador de los jardines y de la religión Bahai.


II.-Y EN EL PRINCIPIO, LA FUENTE
Israel es un país pequeño, así que poco después estábamos entrando en Nazareth. Esta zona galilea tiene un aspecto más árabe; sus construcciones son de 3 plantas donde la última no está terminada. Es zona de olivos y datileras.
Nada más entrar al pueblo, vimos la Fuente de la Virgen; hoy día es una fuente ornamental pero, en su época era el sitio donde todo el pueblo se acercaba a recoger agua, por tanto, era el centro social. Pude imaginar fácilmente las mujeres chismeando alrededor de la fuente, los chicos merodeando, las viejas de expresión torva y mirada criticona y aquella pareja de allá, José y María. Muy cerca se encuentra la Basílica de la Anunciación, construida sobre la casa de María y junto a ésta, la Carpintería-casa de San José, donde hay una pequeña Iglesia, también. Me emocionó y llenó de ternura descubrir que aquí y así comienza la gran historia, en la que el carpintero José se enamora y compromete con la linda vecinita de al lado, María.
Esa noche nos alojamos aquí en Galilea, en un hotel denominado Hagoshrim. Este hotel está regentado por un Kibutz. Como recordarán, los Judíos comenzaron a regresar a la tierra prometida desde principios del siglo XX. Vienen en grupos, dispuestos a reconstruir el país y se agrupan en estas comunidades de producción, principalmente agrícola. Ya entre los años 70 y 80 la economía israelí creció de tal manera que los kibutz fueron perdiendo ideología y sentido. Sin embargo, todavía la gente vive aquí, como en una urbanización cualquiera. Lo que me llamó poderosamente la atención fue el jardín de infantes, no porque en él se haga nada especial sino porque está equipado con un Bunker. En otras palabras, estos niños están entrenados para esconderse en un bunker, ante cualquier amenaza. Ellos tienen a 8 Kms. el Hezbollah. No sé, a mi me pareció terrible adaptarse a vivir en permanente estado de zozobra pero, pensándolo bien, también nosotros vivimos en permanente zozobra por otras razones y no tenemos bunker en el que escondernos.
Después de una reparadora noche de descanso en el Kibutz que, debo añadir, es un hotel de magníficas instalaciones y deliciosa mesa, nos aprestamos para seguir nuestro paseo hacia Safed, considerada la ciudad de la Cábala. Fue en esta ciudad donde Isaac Luria, el Santo León, profundizó los estudios del Zohar, libro fundamental de la cábala. También en esta ciudad se refugiaron los sefardíes (judíos españoles), entre ellos el Rabí Iosef Caro quien en su libro “La Mesa Tendida” explica las bases de la Cábala.
Rodeando el Lago Tiberíades, conocido también como el Mar de Galilea, nos dirigimos al Monte de las Bienaventuranzas, lugar sagrado para los cristianos donde Jesús predicó el Sermón de la Montaña y, donde nos legó el Padrenuestro. En este monte, hay una iglesia y, dispersos por el arbolado parque, muchos lugares de oración. En uno de ellos me senté a rezar la oración que El Señor nos enseñó y puedo decirles que me nació del alma.
Salimos, confortados por la oración y nos dirigimos hacia Cafarnaum, sitio importante en el Nuevo Testamento. Es este el pueblo de Pedro y su hermano Andrés, de Santiago, el hijo de Zebedeo y su hermano Juan, de Mateo. Fue el lugar escogido por Jesús para muchas sanaciones milagrosas, incluyendo a la suegra de Pedro.
Muy cerca de Cafarnaum se encuentra Tabgha, donde ocurrió la multiplicación de los panes y los peces. Hay también aquí una Iglesia y, en las afueras, los artesanos de la zona hacen pececitos de colores muy hermosos como símbolo de prosperidad. Tomamos la Vía Tiberíades, antes conocida como Vía Maris; esta vía fue una ruta de gran importancia comercial: unía Egipto con Anatolia y Mesopotamia. Corría paralela a Canaam pasando por Gaza, Ashdod, Jaffa, Monte Tabor, Tiberíades, Cafarnaum, Galilea, Altos del Golán hasta llegar a Damasco. A través de esta vía, llegamos a Yardenit, a orillas del Jordán lugar tradicional del bautismo de Jesús. Aquí la gente alquila túnicas para meterse al río, se realizan bautizos a diario, algunos por aspersión y otros por inmersión, o simplemente se mojan los pies o la cabeza. Las riberas del río están bastante sucias y unos enormes bagres merodean en sus orillas, así que simplemente humedecimos nuestros dedos, nos persignamos y desistimos de ingresar al agua. Cuestión de gustos o de ascos.


III.-JERUSALEM SECRETO
Entrar en Jerusalem es un impacto; Si Tel Aviv nos pareció ciudad moderna y pujante, Jerusalem se la lleva de calle; capital del Estado de Israel desde 1950, su desarrollo es sorprendente; recostada en las colinas de Judea, emergen de ella enormes torres, cúpulas y blancas urbanizaciones que le confieren gran luminosidad. Después de alojarnos en el hotel Dann Panorama, salimos a absorber el ambiente; nos recibió una gélida noche que, sin embargo, no detiene a los paseantes. Se mezclan en estas calles los judíos más ortodoxos trajeados de levita y sombrero con los más Light de blue jean, franelita y kipá; sin embargo, la gran mayoría van vestidos como en cualquier ciudad europea; aquí, en la ciudad más sagrada del mundo, conviven como vecinos cristianos, armenios, musulmanes y judíos. Subiendo por la Avenida King David llegamos a unas calles peatonales donde Jerusalem se divierte, llenas de tiendas, restaurantes, tabernas y gente paseando. De grata mención el “Centro Comercial Mamilla”. Con ubicación inmejorable, este C.C. es además una galería de arte; múltiples obras escultóricas pueblan su larga galería, todo un placer visual caminarla. Bellísimo, finísimo y CARÍSIMO. Mamilla es también el nombre de un barrio al que los locales apodan el “Barrio fantasma”. Sus fabulosas mansiones siempre están vacías ya que pertenecen multi- millonarios judíos-americanos quienes sólo las visitan una vez al año.
A la mañana siguiente, nos fuimos a recorrer la Vía Dolorosa. El inicio de esta Vía se encuentra dentro de la ciudad amurallada o ciudad vieja; la ciudad vieja tiene 7 puertas en sus murallas: 1. PUERTA DE DAMASCO: es la más grande. Está orientada hacia esa ciudad. 2. PUERTA DE LAS FLORES, también conocida como Puerta de Herodes que da acceso al Barrio Musulmán. 3. PUERTA DE LOS LEONES que se encuentra frente al Monte de los Olivos. 4. PUERTA DE ORO, también conocida como Puerta de la Misericordia: Esta puerta está tapiada ya que por ella entró Jesús a Jerusalem y fue tapiada porque nadie más podrá entrar por ella hasta que Él regrese (esto según los cristianos) o para que no pueda volver (según los musulmanes). 5. PUERTA DEL ESTIÉRCOL, antiguamente se colocaba allí la basura, por ella se accede al Muro de los Lamentos. 6.- PUERTA DE DAVID, también conocida como Puerta de Sión ya que conduce a dicho monte, donde se cree está la tumba del Rey David. 7. PUERTA DE YAFO: enfocada hacia el Puerto de Yafo, hoy Tel Aviv. Entramos a Jerusalem antiguo por la Puerta de Damasco, nos dirigimos hacia la Vía Dolorosa que se inicia frente a la Torre Antonia donde estuvo el Pretorio, aquí Jesús fue condenado a muerte. En este sitio se encuentra hoy el convento del “Ecce Homo” y la capilla de la Flagelación. Estos dos sitios, Estaciones I, Condenación y II, Flagelación están bastante juntos y los franciscanos construyeron las dos capillas: a la izquierda la de la Condenación y a la Derecha la de la Flagelación. Podemos distinguir el enlosado original de la época de la Pasión de Jesús y parte del Arco de Adriano donde, según la tradición, Pilatos pronunció el Ecce Homo. Seguimos subiendo por las callejuelas empedradas hacia la Tercera Estación. Antes de llegar, hay una piedra conmemorativa donde Jesús apoyó su mano para no caer. La Tercera Estación representa la 1ª caída del Cristo; una escultura de autor polaco nos muestra el hecho. En la Cuarta Estación hay una capilla armenio-católica que recuerda el encuentro de la Virgen con su Hijo y en la Quinta, una capilla franciscana marca el sitio donde Simón el Cirineo acude en ayuda del condenado.
Me detengo para explicar algo que llamó mucho mi atención; La Vía Dolorosa no es un lugar fácil para la concentración espiritual, la peregrinación, la oración o la contemplación. Esta calle, escalonada y empedrada, muy angosta y de unos 500 metros de largo, está poblada en sus márgenes por cafés, tiendas para turistas y mercaderes varios. La mayoría de las Estaciones del Vía Crucis está marcada por señales muy pequeñas. Transitan vehículos que te obligan a pegarte a los muros; se multiplican las procesiones de peregrinos que van cantando o rezando en diversos idiomas. La mayoría de los comerciantes son de fe musulmana, el sitio no tiene significación para ellos. Nuestra guía tampoco es cristiana (más bien judía light); Sus explicaciones y narraciones son escrupulosamente científicas, asépticas, llenas de mucha información y poca emoción. Debí hacer un gran esfuerzo para ir mental y espiritualmente al momento; Pensé que así debió ser en ese tiempo. Igualmente, mientras el condenado, que para ellos era uno más, arrastraba su cruz, algunos lo mirarían con curiosidad, otros intentarían seguir vendiendo sus mercancías y otros más pasarían a su lado, con total indiferencia; los borricos cargados atropellarían también a los pasantes, sólo que los borricos de hoy tienen 4 ruedas.
En la Sexta Estación se encuentra el convento de las “Pequeñas Hermanas de Jesús”. Está situado en la casa de la Verónica; la mujer que enjuaga el rostro de Jesús con su manto; se dice que Verónica no era su nombre, sino que es una palabra que significa “Vero ícono”, es decir, “imagen verdadera” pero, sea como fuere, para mi continuará siendo el Manto de la Verónica, como decía mamá. En la Séptima Estación una columna romana nos recuerda la 2ª caída de Jesús. La Octava Estación, donde Jesús consuela a las mujeres piadosas de Jerusalén, está indicada por una Cruz latina, grabada sobre la pared de un monasterio griego. Novena Estación: 3ª caída de Jesús, señalada por otra columna romana. Las últimas Estaciones están dentro de la Basílica de la Resurrección. Esta Basílica, ubicada sobre el Monte Gólgota, fue comenzada a construir por Constantino y su madre Santa Elena; se dice que durante las excavaciones para construirla, fue encontrada la “Vera Cruz”. En las Estaciones DIEZ Y ONCE se recuerdan el despojo y la crucifixión y están señaladas con sendos altares.
Llegar desde allí a la Estación DOCE, donde se encuentra el altar griego ubicado sobre el sitio preciso donde estuvo la Cruz, requiere de mucha paciencia y resistencia: el calor es agobiante, el sitio es cerrado y en subida. La cola se hace lenta y desordenada cuando los visitantes descubren que está permitido inclinarse debajo del altar y colocar la mano sobre la roca original donde estuvo la cruz; obvio todo el mundo quiere hacerlo y, como además está permitido tomar fotografías, el asunto se torna caótico. Sin embargo, llegas allí, te arrodillas, inclinas tu espalda y, finalmente, tu mano entra en contacto con aquel trocito de fría piedra; entonces, la energía que despide te electriza, desaparecen el ruido, el calor, la gente y, por un segundo, una fuerza indescriptible te posee. A mi se me llenaron los ojos de lágrimas y me parece que no fui la única. Luego, comienzas a bajar hasta la Piedra del Ungüento (Estación TRECE) donde era costumbre depositar los cuerpos a fin de prepararlos para la sepultura. Sigues bajando hasta una gran cúpula (Estación CATORCE), erigida por los cruzados, donde estuvo la tumba de José de Arimatea que sirvió de sepulcro a Jesús.
Emocionalmente agotados, salimos de allí para dirigirnos, bordeando el Monte Moriat, donde Abraham ofrece a su hijo, hacia el Muro de los Lamentos. El Muro de los Lamentos es considerado el Sancta Sanctorum (sitio más sagrado) de la religión judía. Aquí se erigió el Templo de Salomón, en el siglo X a.c, fue destruido por los Babilonios y reconstruido en el 445 a.c. Vuelto a destruir por los romanos bajo la égida de Vespasiano en el 70 d.c, quedó en pie este muro exterior, considerado como muestra de la alianza de Dios con su pueblo. La gente acude aquí a orar, agradecer, pedir y es costumbre llevar papelitos con peticiones; estos papeles son introducidos entre los resquicios de las piedras. Los locales suelen decir que, aunque Dios está en todas partes, la llamada desde este lugar es local. Como deben suponer llevamos e introdujimos papelitos con nuestras peticiones, oramos y pedimos por todos, particularmente, por nuestro país, nuestras familias y demás seres queridos.
Por la tarde, para terminar de exprimirnos el corazón que a estas alturas ya está como una pasa, estuvimos en el Museo del Holocausto. Un imponente edificio donde se exponen los testimonios de las atrocidades de este evento. A pesar de ser inmenso y muy bien montado, me gustó más el de Washington, un poco menos extenso pero más concentrado e intenso.
Es sábado en la mañana, un día tranquilo puesto que casi todo en Jerusalem está cerrado por el Sabat. Salimos en recorrido a visitar el Monte de los Olivos, desde donde se obtiene una vista panorámica estupenda de la ciudad. Luego, nos trasladamos a la Basílica de la Agonía, sita en medio del Huerto de Getsemani. Los olivos milenarios prestan su sombran y frescor a este paraje, tan calmado y pacífico que puede uno imaginar porque fue un lugar propicio para la oración. Dentro de la Basílica se encuentra, protegida por barandas, la piedra donde Jesús recostado sudó sangre, antes de comenzar su pasión. En nuestro camino, a través del Barrio Judío, atravesamos el Cardo Romano (Avenida principal que corre de norte a sur, de allí el término cardíaco), subimos al monte Zión para ver la Ciudadela del Rey David. Visitamos también el lugar de nacimiento de San Juan Bautista y la Abadía de la Dormición, donde se supone fue asunta al cielo la Virgen María. No hay certeza, sin embargo, en cuanto a esto, ya que como narré en mi post de Turquía también en Efeso hay un sitio donde se supone ocurrió este hecho.
Atravesando la ciudad nueva, pudimos ver los edificios de la Kneset (Parlamento), la residencia presidencial, el Teatro Municipal; nos dirigimos al Museo de Israel; aquí se encuentra una maqueta gigante del Jersualem de la época de Jesús, así como los rollos originales del mar muerto, escritos por los Esenios.
Por la tarde, fuimos a Belén. Esta ciudad se encuentra en territorio de autonomía Palestina, por tanto, el acceso es complicado; Belén y todos los territorios bajo autonomía palestina, se encuentra separada por un muro de 9 metros de alto y 670 Kms. de largo; debemos portar nuestro pasaporte, cambiar de guía (los judíos no pueden entrar aquí) e inclusive cambiar de vehículo. Después del almuerzo, vino nuestra guía a recogernos para llevarnos a la Basílica de la Natividad; Esta Iglesia, colocada sobre la misma cueva que sirvió de alojamiento a la Sagrada Familia, está bajo protección de los griegos ortodoxos. La iglesia está muy sucia y descuidada aunque hay mucha y muy antipática vigilancia. Mientras nos dirigíamos allá, supimos de la angustiante situación en que viven los palestinos en Belén. Nos estremeció saber que aquí solo hay un 3% de cristianos y la pasan muy mal. En general, los palestinos, todos, están confinados a sus territorios, no pueden salir; hay muy poco trabajo; los judíos les envían agua 2 veces por semana y, en general, viven una situación muy dura; es una ciudad pobre, donde se respira un ambiente extraño. Nuestra guía vive con su esposo y tres hijas en una cueva de piedra, cedida por la Iglesia, para que no tenga que pagar renta (que igual no podría). Los cristianos son muy poquitos, se mantienen muy unidos con la iglesia y se ayudan unos a otros. No obstante todo ello, el fervor y entusiasmo de la chica logró hacer que nuestra experiencia en la Basílica de la Natividad fuera de gran recogimiento y fe. El sitio del nacimiento está marcado con una estrella de plata, la cual también puede tocarse, así como donde fue colocado el Niño.
El día domingo amanece con emoción. Será nuestra excursión de playa hacia el Mar Muerto. Primero visitamos la fortaleza de Massada, emplazada en el desierto de Judea, en la cumbre de una meseta próxima al Mar Muerto. Esta fortaleza, construida por Herodes, fue de gran importancia durante la 1ª guerra Judeo-Romana que culminó con el suicidio colectivo de sus defensores. (Tengo que buscar la película que, sorprendentemente, no he visto). Luego, nos fuimos al Mar Muerto; esta es una de las experiencias más divertidas que he experimentado. El agua es tan densa y su fondo tan arenoso que se hace dificilísimo caminar. Claro, flotas de espaldas, pero si tratas de caminar de frente, caes como un sapo. El entusiasmo es general y todo el mundo se embarra con la arena, lo sorprendente es lo tersa, suave y humectada que queda la piel, cuando te enjuagas. Sip, adivinaron, compramos barro y cremas de inmediato.

IV.-EN EL REINO NABATEO
A la mañana siguiente, salimos por tierra hacia Jordania. Este país está apenas a 250 kms de Israel y las formalidades de ingreso no fueron tan tediosas ni tan largas como habíamos temido. Jordania, cuyo nombre oficial es Reino Hashemita de Jordania, (Hashemita significa descendiente directo de Mahoma que es lo que los actuales gobernantes son, supuestamente), es un país de mayoría musulmana (93%); con solo un 30% de tierras cultivables y vecinos tan amenos como Arabia Saudí, Israel, Siria, Iraq, territorios palestinos, etc; su historia se extiende desde 2000 años a.c. y está llena de guerras, invasores y colonos que incluyen a hititas, egipcios, israelitas, asirios, babilonios, persas, griegos, nabateos, romanos, árabes, musulmanes, cruzados, mamelucos y otomanos que han dejado a su paso acuerdos y desacuerdos, destrucción y construcción.
Paramos en Jerash, a unos 45 Kms de Amman, también llamada la Pompeya del Este por la excelente conservación de sus ruinas romanas; bajo un sol inclemente y siguiendo a un guía que más bien parecía maratonista de fondo, logramos visitar (con la lengua afuera) el Arco de Adriano, el hipódromo, la plaza ovalada, el cardo, el templo de Artemisa, el Ninfeo, las tres iglesias bizantinas (San Damian y San Cosme; San Juan y San Jorge) y el teatro romano, de perfecta acústica. Continuamos a la ciudad capital donde nos alojamos en el Hotel Kampisky, que no vacilo en recomendar.
Amman es una ciudad en construcción. Por todos lados vemos levantarse inmensos rascacielos y construcciones diversas; su meta es, según nos dijeron, establecerse como centro financiero del medio oriente desplazando o al menos alcanzando a Dubai.
Después de una reparadora y necesaria noche de descanso salimos por tierra hacia Madaba, ciudad de los mosaicos; aquí visitamos la Iglesia de San Jorge donde se encuentra el más grande y fabuloso mapa-mosaico de Tierra Santa.
Inmediatamente, nos situamos en el Monte Nebo, lugar desde donde Moisés divisó la tierra prometida a la que nunca llegó. Desde esta meseta, se obtiene una vista panorámica de las montañas de Judea y Samaria, el Mar Muerto, el desierto de Judá, el Valle del Jordán, es decir, la tierra prometida. En el sitio se encuentra una monumental cruz de hierro con una serpiente enroscada, símbolo de Moisés; a este sitio se le atribuyen poderes de sanación. Desde este monte se pierde el rastro de Moisés y, dice la tradición, que desde aquí subió directamente al cielo.
Continuamos hacia Petra; allí nos alojamos en el Hotel Crowne Plaza; la terraza del hotel está en las faldas de las montañas rosadas de este reino nabateo y es una experiencia casi mágica sentarse allí, a ver el sol esconderse tras ellas, produciendo un espectáculo imposible de luz y color.
Al día siguiente, fuimos a visitar Petra. Esta es una excursión de todo el día, exigente, no apta para cualquiera, hay que estar en buena forma o tener mucha voluntad (como es el caso) especialmente, si te toca un guía maratonista que va delante como si le picara una urgencia. El ascenso comienza por entre inmensas rocas que construyen un pasillo sorprendente y un atemorizante. Tienes la sensación de estar en tierra de gigantes; las formas que el tiempo ha dibujado te asaltan como monstruos prehistóricos a cada paso; de repente, atravesando el paraje más sombrío, se abre ante ti una grieta de luz: allí, imponente, majestuoso, retador, se encuentra enclavado en la roca misma, despidiendo destellos amarillos y rosados: El Tesoro. Vale la pena, sin duda, vale la pena el esfuerzo. Claro, después tuvimos que pasar unos fantásticos días en Madrid, tomando vacación de la vacación. Que puedo decir, así de dura es la vida del viajero.

sábado, 25 de julio de 2009

CON EL TEMPANO EN MIS MANOS
















PRIMERA PARADA:
LIMA, GASTRONÓMICA Y GENTIL.

Lima, la siempre gentil y elegante Lima, nos recibió la noche del 3 de julio, con su cielo gris y su aire fresco. En la mañana, repasamos sus maravillosos paseos: el Malecón de la Reserva; La Catedral; La Plaza de Armas; el cambio de guardia en el Palacio de Gobierno Municipal; El Convento de Santo Domingo donde presentamos nuestra veneración a San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima; nos fotografiamos a los pies de Wanka, estatua realizada en grandiorita, homenaje a Taulichusco, el viejo, último de los gobernantes incaicos; caminamos también por La Alameda, junto al río Rimac, allí encontramos una feria donde los distintos departamentos del Perú mostraban sus bailes, su artesanía, comidas y costumbres, sencilla y atractiva actividad donde te mezclas con el pueblo limeño, muy decente y educado.
Sin embargo, Lima es un paseo siempre gastronómico, así que de allí nos dirigimos a conocer “ASTRID Y GASTÓN”, el original, ubicado en Cantuarias 175, Miraflores, Lima; tlfno. 51-1-444.1496 y 242.5387; pues bien, como dicen los jóvenes cuando quieren expresar el máximo elogio: ¡Eso es: Otro Nivel!!, sublime. Especialmente, me atrevo a recomendar la degustación, que te permite atravesar todo el arco iris de sabores del sitio… Imperdible.
Pasamos la tarde recorriendo los mercaditos indígenas, donde siempre puedes encontrar el detallito amable, el regalito necesario. Son sitios aseados (como toda Lima), amenos, gentiles, coloridos y de precios solidarios.

A la mañana siguiente, habíamos contratado un transporte que nos condujera al sitio arqueológico de Pachacamac, para empaparnos un poco más de las antiguas culturas andinas. Pachacamac, como recordarán, es el dios dual que está representado por el maíz (parte femenina) y la serpiente (lado masculino).

En ruta hacia allá, tuvimos la oportunidad de disfrutar, desde el carro, del Parque del Amor, con su grupo de estatuas dedicadas a la pareja y de la Vuelta del Fraile: dos agradables escenarios de los que ya hemos hablado.

En Pachacamac, nuevamente nos embebimos en los antiguos ritos y costumbres de los indígenas del sur, de la mano de un guía muy competente que nos proporcionó, inclusive, un nuevo descubrimiento, al menos para mí, el de los quipus. Los quipus, también llamados: “nudos parlantes”, consistían en coloridas ruedas de hilo o cuerdas de pelo de llama o alpaca, con valores codificados en colores y nudos, en base a un sistema decimal. Estos nudos cuentan la historia y tradición de propiedades y familias, de allí la expresión “gran quipú”, ya que tener un “gran quipú”, implica tener muchas propiedades y en consecuencia poder.

Después del paseo a Pachacamac, fuimos a Barranco, barrio bohemio y hermoso donde se rinde homenaje a Chabuca Granda y es un lugar pintoresco y agradable.

Luego, nos trasladamos a Pescados Capitales, del que ya he hablado extensamente. No nos decepcionó, nuevamente disfrutamos del pulpo adolescente ahumado y del estupendo juego de palabras y sabores que es su carta. No puedo dejar de citar la leyenda que me tocó en suerte en mi mantel:
MUCHOS SON LO BASTANTE EDUCADOS COMO PARA NO HABLAR CON LA BOCA LLENA, PERO NO LES PREOCUPA HACERLO CON LA CABEZA VACÍA.” Orson Wells.

Teníamos previsto pasar la tarde paseando por el Parque Central, construido a semejanza del Parque de Guell, pero entre una cosilla que se le olvidó a éste, otro regalito que aquel recordó esta mañana, terminamos nuevamente en los mercadillos. Regresamos caminando hasta el Centro Comercial Larcomar, para verlo por la noche con sus inquietas y coloridas fuentes y disfrutar del concierto nocturno del Pacífico, hasta que bien entrada la noche entramos en MAKOTO SUSHI BAR, el restaurant nikkei que está en el C.C Larcomar, al que ya me he referido antes. Tampoco nos decepcionó, con el Rol tiradito de pulpo y lenguado acevichado; el rol acevichado de langostino tempurizado: pulpa de cangrejo cubierta con pescado blanco; el tropical: pulpa de cangrejo, salmón y tempurizado, cubierto de calamar y salsa agridulce, en fin un festival de sabores y, debo reconocer que, esta vez, la atención no dejó nada que desear. Para nuestro próximo viaje a Lima, dejamos pendiente el restaurante RAFAEL, en San Martín 300, del destacado cheff Rafael Osterlitz, que es el que está dando la hora últimamente en la ciudad.

Partimos para Argentina, en un laaargo viaje, directo a El Calafate; bueno, en realidad, no propiamente directo. Después de 3 ½ horas desde Lima hasta Bs. As., tienes que trasladarte hacia el Aeroparque Nacional Jorge Newberry y, desde allí, salir hacia El Calafate, en un vuelo que dura casi 5 larguísimas horas.
El Calafate está ubicado en la Provincia de Santa Cruz, cuya capital es Río Gallegos, a 3 mil kms. de Bs. As.

NÚCLEO DEL VIAJE
EL CALAFATE

Nuestro anhelado viaje al reino de los témpanos había comenzado y no pudo comenzar mejor. Nos trasladamos al Hotel Los Sauces, Casa Patagónica para encontrarnos con las cabañas más acogedoras que puedan esperarse; son unas pequeñas casitas decoradas con buen gusto y delicadeza, llenas de detalles elegantes y finos. Las habitaciones comodísimas y hermosas y los baños, fabulosos. El hotel cuenta con instalación de jacuzzi, gimnasio donde también puedes degustar los más exóticos tés o recibir masajes; tiene también buen restaurante, atención pronta y cordial, en fin un espacio para la relajación y el disfrute sereno, enclavado en las frías estepas del sur.

Después de una noche de reparador descanso, salimos para nuestra esperada visita al Perito Moreno.

El Glaciar Perito Moreno nace en el campo de hielo patagónico sur, se extiende hacia el Lago Argentino y debe su nombre a Francisco Pascacio Moreno, explorador de la zona austral y activo participante en la delimitación de fronteras con Chile. El Perito Moreno ha sido considerado como una de las maravillas naturales del mundo y lo es, no sólo por lo imponente de su estampa, sino porque es una maravilla natural a la que le encanta el show. Efectivamente, cada cierto tiempo el hielo se recuesta de la Península, creando un túnel con una bóveda de más de 50 metros a través de la cual las aguas de Brazo Rico del Lago Argentino fluyen y provocan, eventualmente, el derrumbe de dicha Bóveda con considerable espectacularidad. Este show, sin embargo, no es predecible, en los últimos tiempos se ha producido en 1988, 2004, 2006 y 2008. No obstante, constantemente el Perito Moreno brinda desprendimientos de hielo a los emocionados visitantes; estos desprendimientos quedan flotando plácidamente en las lechosas aguas del Lago Argentino, adoptando formas tan variadas como la imaginación pueda crear. El showglaciar Perito Moreno tuvo a bien realizar dos desprendimientos para nosotros; le damos las gracias por ello.

Los glaciares de esta zona son, en cierta forma, travesuras del viento; los vientos recorren la Patagonia de oeste a este; cargados de humedad, después de su largo viaje oceánico sobre el Pacífico, encuentran la cordillera como único obstáculo y allí, sobre Los Andes, dejan descansar su pesada carga húmeda. Las nevadas intensas, más la baja temperatura anual, permiten que capas y capas de nieve eliminen las burbujas de aire, creando una masa compacta que, a lo largo de siglos, ha formado estos ríos de hielo; para tener una idea de la inmensidad e imponencia de la que estamos hablando, el Perito Moreno tiene en total 250 Km2.: 30 de largo, 5 km de ancho y 74 de alto sobre la superficie, se ha comprobado que tiene 120 mts. sumergidos.

El Perito Moreno se considera un glaciar en balance desde 1917, es decir, pierde y recupera la misma cantidad de hielo anualmente, de tal manera que pareciera que el calentamiento global todavía no ha atacado a esta zona.

Esa noche, después de recorrer el pueblo, fuimos a comer al asador donde nos dijeron que se hacía el mejor cordero patagónico: La Tablita, es cierto.

A la mañana siguiente, muy temprano, salimos en una excursión que navega el Lago Argentino, para ver desde el agua la cara Norte del Perito Moreno, así como también los glaciares Upsala y Spegazzini y la bahía Onelli.
El Glaciar Upsala tiene 870 mts2; una longitud de 60 Km. y un ancho de 10 mts; el alto de sus paredes alcanza entre 60 y 80 mts., un edificio de hielo, pues. Este glaciar, aunque un poco más grande que el Perito Moreno, solo es visible desde el agua; por su difícil acceso y su poca vocación de show lo han hecho menos famoso, a pesar de su inmensidad.
Por último, el glaciar Spegazzini, se distingue porque aún siendo mucho más pequeño en superficie (60mts.2, con un ancho promedio de 1.5 kms) es el más alto, 135 mts. Debe su nombre al botánico Carlos Luis Spegazzini, primero en estudiar su flora.
Regresamos ya al final de la tarde, con los ojos llenos de la más completa colección de azules que pueda imaginarse, con la piel entumecida por el frío y el alma ardiendo por la emoción de haber sido testigos de tanta maravilla. Cenamos agradable y tibiamente en el hotel y nos entregamos al feliz descanso.
El día siguiente era un día libre, forzado de tal manera porque no todos los días salen vuelos de LAN, así que resolvimos pasar una jornada tranquila, disfrutando de las instalaciones del hotel y husmeando la llegada de los mandatarios del país (propietarios de la estancia) que llegaron a orear sus depresiones en aquel paraje maravilloso y solitario. Esa noche cenamos pizzas en el pueblo. Bastante buenas, nada especial para reseñar.

SIGUIENTE PASO
BUENOS AIRES

No puedo dejar de hacer mención a Buenos Aires. Aunque en relatos anteriores me he referido a esta ciudad que, dicho sea de paso, me encanta, tengo que volver a aludirla por varias razones.
Primero hicimos un rápido recorrido por la ciudad en los autobuses turísticos descapotados (a pesar del frío que pela que estaba haciendo); ello con el fin de que algunos de los del grupo pudieran disfrutar de los sitios emblemáticos como El Obelisco, la Casa Rosada, La Plaza de Mayo, la Boca, Caminito, San Telmo, Recoleta, etc. En Recoleta visitamos la tumba de Evita y en la noche fuimos, una vez más a la Ópera Pampa, sin desperdicio; cada vez que la vez es mejor. Al día siguiente después de caminar todo el día por la zona comercial fuimos al show Esquina Carlos Gardel; no porque fuera el escogido (queríamos algo nuevo) sino porque eso era lo que había. Si, efectivamente, había tan poco turismo en Bs. As. que no todos los shows estaban abriendo. Entre la alarma por la gripe porcina, y la situación económica general, los espectáculos están semi vacíos. El show no deja nada que desear, ni el menú tampoco pero, lo que si me dio mucha tristeza fue ver como la peatonal Florida se ha llenado de buhoneros que da miedo transitar por ella. También, aunque en menor grado Lavalle, Suipacha y Maipu. La cantidad de indigentes (cartoneros, les llaman ellos debido a que duermen en cartones en la calle) es de pavor (y esto a temperaturas de 1 grado y menos. El descontento general del argentino con la situación económica, el dispendio de los dineros públicos, la indiferencia de sus mandatarios y la ingerencia del nuestro es palpable y vergonzante. De muchos taxis que tomamos, sólo 1 estaba de acuerdo con la actual situación; todos los demás, con un análisis político agudo y certero, lanzaban denuestos contra el escenario político, social y económico presente.
Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que, tratando de obviar lo evidente, disfrutamos de unos días fantásticos. Pasamos el domingo en la Estancia Santa Susana y en el mercado de San Telmo. Disfrutamos de la maravillosa Fugazzetta de El Cuartito. Compramos chaquetas en Laffon y por supuesto, comimos ojo de buey en La Cabaña de Lila en Puerto Madero que sigue siendo lo mejor. Un dato nuevo: la trattoria Los Inmortales donde probé la empanada de pancetta, mozzarela y ciruela (uhmmm), está en Lavalle 746 y su decoración está fundamentada en los inmortales argentinos de las diferentes décadas; en particular nos tocó la mesa con el poster de los 70 donde aparecía Sandro, El Topo Gigio, Mafalda y otros a quienes no reconocí. Buena atención y CERCA.
Al parecer, el sur siempre tiene reservadas gratas sorpresas. No lo subestimen.