sábado, 25 de julio de 2009

CON EL TEMPANO EN MIS MANOS
















PRIMERA PARADA:
LIMA, GASTRONÓMICA Y GENTIL.

Lima, la siempre gentil y elegante Lima, nos recibió la noche del 3 de julio, con su cielo gris y su aire fresco. En la mañana, repasamos sus maravillosos paseos: el Malecón de la Reserva; La Catedral; La Plaza de Armas; el cambio de guardia en el Palacio de Gobierno Municipal; El Convento de Santo Domingo donde presentamos nuestra veneración a San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima; nos fotografiamos a los pies de Wanka, estatua realizada en grandiorita, homenaje a Taulichusco, el viejo, último de los gobernantes incaicos; caminamos también por La Alameda, junto al río Rimac, allí encontramos una feria donde los distintos departamentos del Perú mostraban sus bailes, su artesanía, comidas y costumbres, sencilla y atractiva actividad donde te mezclas con el pueblo limeño, muy decente y educado.
Sin embargo, Lima es un paseo siempre gastronómico, así que de allí nos dirigimos a conocer “ASTRID Y GASTÓN”, el original, ubicado en Cantuarias 175, Miraflores, Lima; tlfno. 51-1-444.1496 y 242.5387; pues bien, como dicen los jóvenes cuando quieren expresar el máximo elogio: ¡Eso es: Otro Nivel!!, sublime. Especialmente, me atrevo a recomendar la degustación, que te permite atravesar todo el arco iris de sabores del sitio… Imperdible.
Pasamos la tarde recorriendo los mercaditos indígenas, donde siempre puedes encontrar el detallito amable, el regalito necesario. Son sitios aseados (como toda Lima), amenos, gentiles, coloridos y de precios solidarios.

A la mañana siguiente, habíamos contratado un transporte que nos condujera al sitio arqueológico de Pachacamac, para empaparnos un poco más de las antiguas culturas andinas. Pachacamac, como recordarán, es el dios dual que está representado por el maíz (parte femenina) y la serpiente (lado masculino).

En ruta hacia allá, tuvimos la oportunidad de disfrutar, desde el carro, del Parque del Amor, con su grupo de estatuas dedicadas a la pareja y de la Vuelta del Fraile: dos agradables escenarios de los que ya hemos hablado.

En Pachacamac, nuevamente nos embebimos en los antiguos ritos y costumbres de los indígenas del sur, de la mano de un guía muy competente que nos proporcionó, inclusive, un nuevo descubrimiento, al menos para mí, el de los quipus. Los quipus, también llamados: “nudos parlantes”, consistían en coloridas ruedas de hilo o cuerdas de pelo de llama o alpaca, con valores codificados en colores y nudos, en base a un sistema decimal. Estos nudos cuentan la historia y tradición de propiedades y familias, de allí la expresión “gran quipú”, ya que tener un “gran quipú”, implica tener muchas propiedades y en consecuencia poder.

Después del paseo a Pachacamac, fuimos a Barranco, barrio bohemio y hermoso donde se rinde homenaje a Chabuca Granda y es un lugar pintoresco y agradable.

Luego, nos trasladamos a Pescados Capitales, del que ya he hablado extensamente. No nos decepcionó, nuevamente disfrutamos del pulpo adolescente ahumado y del estupendo juego de palabras y sabores que es su carta. No puedo dejar de citar la leyenda que me tocó en suerte en mi mantel:
MUCHOS SON LO BASTANTE EDUCADOS COMO PARA NO HABLAR CON LA BOCA LLENA, PERO NO LES PREOCUPA HACERLO CON LA CABEZA VACÍA.” Orson Wells.

Teníamos previsto pasar la tarde paseando por el Parque Central, construido a semejanza del Parque de Guell, pero entre una cosilla que se le olvidó a éste, otro regalito que aquel recordó esta mañana, terminamos nuevamente en los mercadillos. Regresamos caminando hasta el Centro Comercial Larcomar, para verlo por la noche con sus inquietas y coloridas fuentes y disfrutar del concierto nocturno del Pacífico, hasta que bien entrada la noche entramos en MAKOTO SUSHI BAR, el restaurant nikkei que está en el C.C Larcomar, al que ya me he referido antes. Tampoco nos decepcionó, con el Rol tiradito de pulpo y lenguado acevichado; el rol acevichado de langostino tempurizado: pulpa de cangrejo cubierta con pescado blanco; el tropical: pulpa de cangrejo, salmón y tempurizado, cubierto de calamar y salsa agridulce, en fin un festival de sabores y, debo reconocer que, esta vez, la atención no dejó nada que desear. Para nuestro próximo viaje a Lima, dejamos pendiente el restaurante RAFAEL, en San Martín 300, del destacado cheff Rafael Osterlitz, que es el que está dando la hora últimamente en la ciudad.

Partimos para Argentina, en un laaargo viaje, directo a El Calafate; bueno, en realidad, no propiamente directo. Después de 3 ½ horas desde Lima hasta Bs. As., tienes que trasladarte hacia el Aeroparque Nacional Jorge Newberry y, desde allí, salir hacia El Calafate, en un vuelo que dura casi 5 larguísimas horas.
El Calafate está ubicado en la Provincia de Santa Cruz, cuya capital es Río Gallegos, a 3 mil kms. de Bs. As.

NÚCLEO DEL VIAJE
EL CALAFATE

Nuestro anhelado viaje al reino de los témpanos había comenzado y no pudo comenzar mejor. Nos trasladamos al Hotel Los Sauces, Casa Patagónica para encontrarnos con las cabañas más acogedoras que puedan esperarse; son unas pequeñas casitas decoradas con buen gusto y delicadeza, llenas de detalles elegantes y finos. Las habitaciones comodísimas y hermosas y los baños, fabulosos. El hotel cuenta con instalación de jacuzzi, gimnasio donde también puedes degustar los más exóticos tés o recibir masajes; tiene también buen restaurante, atención pronta y cordial, en fin un espacio para la relajación y el disfrute sereno, enclavado en las frías estepas del sur.

Después de una noche de reparador descanso, salimos para nuestra esperada visita al Perito Moreno.

El Glaciar Perito Moreno nace en el campo de hielo patagónico sur, se extiende hacia el Lago Argentino y debe su nombre a Francisco Pascacio Moreno, explorador de la zona austral y activo participante en la delimitación de fronteras con Chile. El Perito Moreno ha sido considerado como una de las maravillas naturales del mundo y lo es, no sólo por lo imponente de su estampa, sino porque es una maravilla natural a la que le encanta el show. Efectivamente, cada cierto tiempo el hielo se recuesta de la Península, creando un túnel con una bóveda de más de 50 metros a través de la cual las aguas de Brazo Rico del Lago Argentino fluyen y provocan, eventualmente, el derrumbe de dicha Bóveda con considerable espectacularidad. Este show, sin embargo, no es predecible, en los últimos tiempos se ha producido en 1988, 2004, 2006 y 2008. No obstante, constantemente el Perito Moreno brinda desprendimientos de hielo a los emocionados visitantes; estos desprendimientos quedan flotando plácidamente en las lechosas aguas del Lago Argentino, adoptando formas tan variadas como la imaginación pueda crear. El showglaciar Perito Moreno tuvo a bien realizar dos desprendimientos para nosotros; le damos las gracias por ello.

Los glaciares de esta zona son, en cierta forma, travesuras del viento; los vientos recorren la Patagonia de oeste a este; cargados de humedad, después de su largo viaje oceánico sobre el Pacífico, encuentran la cordillera como único obstáculo y allí, sobre Los Andes, dejan descansar su pesada carga húmeda. Las nevadas intensas, más la baja temperatura anual, permiten que capas y capas de nieve eliminen las burbujas de aire, creando una masa compacta que, a lo largo de siglos, ha formado estos ríos de hielo; para tener una idea de la inmensidad e imponencia de la que estamos hablando, el Perito Moreno tiene en total 250 Km2.: 30 de largo, 5 km de ancho y 74 de alto sobre la superficie, se ha comprobado que tiene 120 mts. sumergidos.

El Perito Moreno se considera un glaciar en balance desde 1917, es decir, pierde y recupera la misma cantidad de hielo anualmente, de tal manera que pareciera que el calentamiento global todavía no ha atacado a esta zona.

Esa noche, después de recorrer el pueblo, fuimos a comer al asador donde nos dijeron que se hacía el mejor cordero patagónico: La Tablita, es cierto.

A la mañana siguiente, muy temprano, salimos en una excursión que navega el Lago Argentino, para ver desde el agua la cara Norte del Perito Moreno, así como también los glaciares Upsala y Spegazzini y la bahía Onelli.
El Glaciar Upsala tiene 870 mts2; una longitud de 60 Km. y un ancho de 10 mts; el alto de sus paredes alcanza entre 60 y 80 mts., un edificio de hielo, pues. Este glaciar, aunque un poco más grande que el Perito Moreno, solo es visible desde el agua; por su difícil acceso y su poca vocación de show lo han hecho menos famoso, a pesar de su inmensidad.
Por último, el glaciar Spegazzini, se distingue porque aún siendo mucho más pequeño en superficie (60mts.2, con un ancho promedio de 1.5 kms) es el más alto, 135 mts. Debe su nombre al botánico Carlos Luis Spegazzini, primero en estudiar su flora.
Regresamos ya al final de la tarde, con los ojos llenos de la más completa colección de azules que pueda imaginarse, con la piel entumecida por el frío y el alma ardiendo por la emoción de haber sido testigos de tanta maravilla. Cenamos agradable y tibiamente en el hotel y nos entregamos al feliz descanso.
El día siguiente era un día libre, forzado de tal manera porque no todos los días salen vuelos de LAN, así que resolvimos pasar una jornada tranquila, disfrutando de las instalaciones del hotel y husmeando la llegada de los mandatarios del país (propietarios de la estancia) que llegaron a orear sus depresiones en aquel paraje maravilloso y solitario. Esa noche cenamos pizzas en el pueblo. Bastante buenas, nada especial para reseñar.

SIGUIENTE PASO
BUENOS AIRES

No puedo dejar de hacer mención a Buenos Aires. Aunque en relatos anteriores me he referido a esta ciudad que, dicho sea de paso, me encanta, tengo que volver a aludirla por varias razones.
Primero hicimos un rápido recorrido por la ciudad en los autobuses turísticos descapotados (a pesar del frío que pela que estaba haciendo); ello con el fin de que algunos de los del grupo pudieran disfrutar de los sitios emblemáticos como El Obelisco, la Casa Rosada, La Plaza de Mayo, la Boca, Caminito, San Telmo, Recoleta, etc. En Recoleta visitamos la tumba de Evita y en la noche fuimos, una vez más a la Ópera Pampa, sin desperdicio; cada vez que la vez es mejor. Al día siguiente después de caminar todo el día por la zona comercial fuimos al show Esquina Carlos Gardel; no porque fuera el escogido (queríamos algo nuevo) sino porque eso era lo que había. Si, efectivamente, había tan poco turismo en Bs. As. que no todos los shows estaban abriendo. Entre la alarma por la gripe porcina, y la situación económica general, los espectáculos están semi vacíos. El show no deja nada que desear, ni el menú tampoco pero, lo que si me dio mucha tristeza fue ver como la peatonal Florida se ha llenado de buhoneros que da miedo transitar por ella. También, aunque en menor grado Lavalle, Suipacha y Maipu. La cantidad de indigentes (cartoneros, les llaman ellos debido a que duermen en cartones en la calle) es de pavor (y esto a temperaturas de 1 grado y menos. El descontento general del argentino con la situación económica, el dispendio de los dineros públicos, la indiferencia de sus mandatarios y la ingerencia del nuestro es palpable y vergonzante. De muchos taxis que tomamos, sólo 1 estaba de acuerdo con la actual situación; todos los demás, con un análisis político agudo y certero, lanzaban denuestos contra el escenario político, social y económico presente.
Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que, tratando de obviar lo evidente, disfrutamos de unos días fantásticos. Pasamos el domingo en la Estancia Santa Susana y en el mercado de San Telmo. Disfrutamos de la maravillosa Fugazzetta de El Cuartito. Compramos chaquetas en Laffon y por supuesto, comimos ojo de buey en La Cabaña de Lila en Puerto Madero que sigue siendo lo mejor. Un dato nuevo: la trattoria Los Inmortales donde probé la empanada de pancetta, mozzarela y ciruela (uhmmm), está en Lavalle 746 y su decoración está fundamentada en los inmortales argentinos de las diferentes décadas; en particular nos tocó la mesa con el poster de los 70 donde aparecía Sandro, El Topo Gigio, Mafalda y otros a quienes no reconocí. Buena atención y CERCA.
Al parecer, el sur siempre tiene reservadas gratas sorpresas. No lo subestimen.

domingo, 29 de marzo de 2009

PAPIROS ERRANTES





En el nombre de THOT, dios de la escritura, de las bibliotecas, de la lengua y señor de las palabras divinas; bajo la protección de HORUS, dios halcón cuyos ojos son la luna y el sol, me atrevo a dejar constancia de nuestro periplo por Egipto, pidiendo disculpas de antemano por mi osadía y rogando a Isis complete con su amor mis faltas.
Después de una muy larga jornada (Caracas-Madrid; Madrid-Cairo; Cairo Luxor) nos adentramos en el antiguo esplendor de Egipto y, cuando digo antiguo es en el sentido más literal; de ese esplendor poco queda. Las ciudades son polvorientas, la pobreza campea. . La mayoría de la gente luce desaseada, con ropas que parecen no haberse lavado desde hace una década. Las avenidas principales son asfaltadas pero, si el ojo curioso dirige la mirada hacia las calles laterales, verá que ésas son de tierra. Todas y cada una de las ciudades y pueblos tienen mercadillos donde venden sourvenirs; como toda la cultura egipcia está llena de simbolismos, las imágenes pululan. En estos mercadillos los vendedores te acosan ofreciendo mercancías, regateando precios y llamándote por el nombre de la artista más famosa del país al que creen que tu representas; Muy cómico, porque a nosotras nos llamaban “Bandojas” y yo pensé que nos estaban ofendiendo, en realidad nos comparaban con Isabel Pantoja.
Egipto es una civilización desarrollada a orillas del Nilo por ello nuestro recorrido, como el de los antiguos, será en gran parte acuático (desde Luxor hasta Aswan y alrededor del lago Nasser).El Crucero desde Luxor lo hicimos en el ROYAL RUBI; excelentes camarotes que más bien llamaré habitaciones ya que tienen tal carácter; magnífico buffet y, en general, un ambiente gentil y agradable.
Nuestra primera visita en Luxor fue para el templo de Amón. Este templo de columnas fue construido por dos faraones: Amenhotep III la parte interior y Ramses II la parte exterior. En total tiene 260 metros. Está conectado con el de Karnak (que visitaremos luego) por la avenida de las esfinges. Durante el año nuevo desde el Templo de Karnak se realizaba el festival de la Opet (representado en los relieves) consistía en la procesión de Amon , atravesando esta avenida para visitar Luxor.
Las columnas de la entrada que forman el pilono muestran la batalla contra los hititas (hoy sirios), luego el obelisco de 25 mts. (antes había 2, pero uno de ellos está en París, regalado a los franceses por Ali Khan) . En la entrada del patio, 2 estatuas de Ramses II de 15.6 mts, de altura y a sus pies los enemigos de Egipto. El patio de 74 columnas en dos hileras, con capitel de papiro símbolo del bajo Egipto y, en el santuario, 3 capillas: a la izquierda la capilla de Mut, diosa local representativa de la madre; al centro la de Amón y a la derecha la de Jonsu, dios lunar protector de los enfermos.
Al salir de aquí, fuimos al templo de Karnak a través de la “Avenida de las Esfinges”. El templo de Karnak es, en realidad, un conjunto de templos: Gran templo de Amón, recinto de Montu, dios de la guerra; recinto de Mut; recinto de Jonsu; recinto del festival de Opet y recinto de Ptah, maestro constructor protector de arquitectos y albañiles. La avenida de las esfinges abre a dos inmensos pilonos con las estatuas que se dice alguna vez fueron de Tutmosis pero Ramses borró su cartucho y colocó el de él, luego vienen 122 columnas de mas de 21 metros de altura distribuidas en 9 hileras; los obeliscos de Hashepsut y Tutmosis y el templete con la figura de Heber, el escarabajo de la buena suerte, tallado piedra, frente al lago sagrado. Dicen que a este templete hay que darle 7 vueltas para convocar a la buena fortuna (si, por supuesto que dimos las 7 vueltas, no es que uno crea, pero de que vuelan, vuelan).
Dos explicaciones rápidas para no volver sobre ello: 1. Cartucho: es el sello o cliché en que se colocaba el nombre de la persona, la firma que identificaba las estatuas y relieves (tallado en piedra, en jeroglífico, por supuesto). 2.- La reina Hatshepsut y Tutmosis III eran madrastra e hijastro. Al morir Tutmosis II, Tutmosis III era un niño; fue declarado faraón pero Hashepsut lo desplazó y gobernó como regente durante 22 años. Cuando Tutmosis tuvo edad para ello, hizo rebeliones, pataletas, intentos de golpe de estado y de asesinato. Se generó un odio terrible entre ellos pero, la realidad es que Hashepsut continuó en el coroto hasta su muerte; al asumir el trono y como venganza, Tutmosis III mandó borrar todos los cartuchos y el rostro de la reina de todos los templos (piensen que borrar en piedra no involucra precisamente una goma sino martillo y cincel). Queda demostrado, una vez más, que todos los autócratas son iguales, creen que su sola voluntad puede cambiar la historia.
Al día siguiente, todavía en Luxor, fuimos a visitar la Necrópolis de Tebas: EL VALLE DE LOS REYES. Las tumbas de los faraones y de algunos nobles fueron hábilmente disimuladas por los constructores que se aprovecharon de las gargantas horadadas por antiguos cursos de agua o tallaron las cuevas en el corazón de la roca para esconder los pozos funerarios de los saqueadores (con poco éxito, como sabemos). Destacan aquí las tumbas de Amenofis II, Tutmosis I, Sethy, la reina Hashepsut, algunos de los 150 hijos de Ramses II (¿sería por eso que lo llamaban Ramses El Grande?) y, por supuesto la de Tut Ank Amun, que fue la única descubierta intacta y algunos de sus tesoros reposan en el museo de El Cairo.
Desde el Valle de los Reyes salimos para visitar el “Grupo Hispano-Egipcio de las Esencias”. Como todos sabemos los aceites perfumados eran una costumbre importantísima para los antiguos egipcios; estas esencias son la base de los perfumes actuales. Las dividen en esencias faraónicas y medicinales. Aprendimos aquí que la base de Anais Anais y de Carolina Herrera es la flor de loto, para fijar el amor. Secreto del desierto es una esencia afrodisíaca conocida como la viagra femenina mientras la esencia real es el viagra masculina. La menta piperita como descongestionante de las vías respiratorias altas (nariz y garganta), mientras que el eucalipto es para descongestionar las vías respiratorias bajas (bronquios). La esencia de sándalo para fortalecer los huesos y la columna y el comino negro para el estómago; el berro para el cabello. Nos dieron inclusive una receta para una máscara facial hidratante compuesta por 2 cc de sándalo, yogurt, miel y aceite de oliva; y una para desmanchar la piel en base a bergamota que, usada por 3 semanas y sin tomar el sol supuestamente desaparece las manchas.
Más tarde, paramos para conocer los Colosos de Memnón. Se cree que Memnón (el constructor de la obra) falleció en Troya. Las estatuas tienen 16.50 mts. De alto y pesan 1500 toneladas. Representan a Amenhotep III con las manos en símbolo de paz (abiertas, descansando sobre las piernas) a la altura de la rodilla vemos la figura de su hija.
Regresamos al barco y, después del mediodía, salimos en navegación hacia Edfú; por la tarde subimos a la cubierta para ver el paso por las esclusas; observamos entonces, el río sembrado de falúas; son comerciantes ofreciendo sus mercancías a los pasajeros del barco. Este comercio se hace a gritos (los pasajeros están a una altura como de 3 pisos y los comerciantes navegando). Negocian a voces precios y colores y con potente brazo lanzan la mercancía en bolsas plásticas, el probable cliente examina la mercancía y la envía de vuelta o tira (vía bolsa plástica nuevamente) el dinero acordado. Toda la transacción es muy rápida y desesperada, toda vez que el crucero continúa avanzando y, en la medida en que comienza a penetrar la esclusa, va dejando atrás a los barqueros. Una experiencia súper divertida y original.
En la mañana, salimos en calesa para visitar el Templo de Horus, el dios Halcón. Fue diseñado por Imothep y está en muy buen estado de conservación. Mide 137 mts. de largo por 79 de ancho. Luego de esta visita, avanzamos un poco más en la navegación, hacia Kom Ombo, montaña de oro significa su nombre, para visitar el templo compartido de Sobek, el dios cocodrilo y Haroeris también conocido como Horus, cabeza de Halcón. Este templo fue construido durante la dinastía Ptolomeíca y, aunque parecido al de Edfú, es doble hacia el norte dedicado a Horus y hacia el sur a Sobek. En la tarde continuamos hacia Aswan internándonos en la región Nubia o Bajo Egipto.
Esa noche, el barco preparó una fiesta de Shilabas, así llaman a la vestimenta; todos compramos nuestros trajes en la tienda del barco y, esa noche, fuimos disfrazados de egipcios a la reunión. La fiesta fue una experiencia divertida y relajante; los disfraces nos quedaron magníficos, parecíamos auténticos egipcios (unos más que otros) aunque los hombres tuvieron cierta dificultad para manejar las faldas.
. Amanecimos en Aswan y, después del desayuno, fuimos a conocer la Represa que, en su parte antigua, genera la electricidad para Aswan y la ampliación moderna para el resto de Egipto. De allí fuimos a las canteras de granito de donde extraían casi toda la piedra para construir los colosales monumentos; En esta cantera se encuentra el Obelisco inacabado (aun tendido en el suelo). Uno se pregunta cómo rayos hacían para levantar semejantes moles de piedra (lo bueno del caso es que te contestan, pero me siento incompetente para reproducir la explicación).
Luego, nos dirigimos a un embarcadero para navegar hacia el templo de Philae enclavado en la Isla de Agilkia, donde fue mudado para salvarlo de la inundación durante la construcción de la 2ª parte de la presa de Aswan. El Templo de Philae fue el último reducto donde se mantuvo el uso del alfabeto jeroglífico (quizás por su condición de isla apartada) Está dedicado a Isis pero se adora también a Mandulis (una diosa Nubia local) y a la diosa Hathor (la vaca sagrada). Aquí tuvimos la oportunidad de apreciar en detalle un NILÓMETRO, que es un pozo conectado al Nilo que les permitía a los antiguos determinar el nivel de crecidas del río y, en consecuencia, fijar los impuestos en relación al posible éxito de las cosechas.
Después del almuerzo, salimos a dar un paseo en falúa; El Nilo por la tarde, sembrado de estas barquichuelas con sus velas triangulares apoyadas en un vértice, abombadas por la mágica brisa del río encantado es una de las imágenes más hermosas que he visto. Nuestra vela era blanca, pero las hay de rayas y colores que pincelan una polícroma paleta de acuarelas.
Navegando apaciblemente en falúa, rodeamos la Isla Elefantina, donde se encuentra el mausoleo del Agha Khan y el Jardín Botánico; al pasar observamos la mole rojiza del hotel The Catarats que sirvió de ambiente a la novela, más tarde llevada al cine, de la dama del crimen, Agatha Christie: “Muerte en el Nilo”; el marido de la Christie era un arqueólogo inglés y ella viajaba acompañándole con mucha frecuencia; por ello conocía bien la zona. Tiene otras novelas ambientadas en el área como: “La venganza de Nofret, situada en el antiguo Egipto”.
Continuamos nuestra navegación hacia un auténtico poblado nubio; los nubios son un pueblo prehistórico asentado en el Bajo Egipto; en realidad, desde Aswan hasta Sudán se extiende la región nubia. Los nubios auténticos no se mezclan con otras razas, por ello continúan siendo de piel muy oscura y no es extraño encontrar algunos de ellos con ojos claros (verdes). Esto ocurre porque durante la guerra contra los otomanos quedaron olvidados en Nubia 400 soldados turcos que se integraron a esa sociedad y es la única mezcla de razas que se les conoce. El 100% de los nubios son musulmanes y utilizan su propio dialecto simultáneamente con el idioma árabe.
Mientras nos aproximábamos navegando hacia el pueblo, vimos niños sobre tablas flotantes, remando con las manos, acercarse a las falúas; desde sus precarias embarcaciones, cantaban destemplados en diversos idiomas, tratando de capturar la atención de los viajeros para, luego, pedir “un uro (1 euro)”, caramelos o bolis de propina. Sienten especial fascinación por los bolis (bolígrafos), no sólo los niños, también los adultos vigilantes y cuidadores de los monumentos piden bolis y los que más gustan son los de clic.
Finalmente, desembarcamos en medio del desierto donde un grupo de simpáticos camellos nos esperaba para llegar al poblado. Los camellos tienen nombre propio (el mío se llamaba Óscar), bordean con sus fuertes patas la orilla del Nilo (para pavor de esta aterrorizada jinete). Los momentos más complicados, como en el avión, ascenso y descenso.
Una media hora después, con las nalgas adoloridas y el corazón acelerado por la aventura, nos apeamos en el poblado Nubio. Una chiquilla de profundos ojos oscuros me emparejó en la marcha; como soy caraqueña paranoica, mi primera reacción fue afirmar mi mano sobre la cartera; la niña, mirándome con sus ojitos de vaquilla triste, suavemente tomó mi dedo meñique y continuó caminando a mi lado, con la cabeza gacha. Con un nudo en la garganta, utilicé la mano libre para sacar algunos caramelos, se los entregué; a los 30 segundos estaba rodeada por un enjambre de niños que con voces plañideras pedían: “dami caramelo, dami caramelo”.
Nos dirigimos a una escuela, donde recibimos clases sobre los números en árabe y en Nubio, así como también nos enseñaron el alfabeto árabe. Salimos de la escuela, siempre perseguidos por el enjambre de niños, a una casa nubia donde nos brindaron bebidas, nos mostraron los cocodrilos (mascotas de la casa) y algunos se hicieron tatuajes de henna, que realizan con velocidad y precisión.
A la mañana siguiente desembarcamos con rumbo al aeropuerto de Aswan para tomar un vuelo a Abu Simbel. Este aeropuerto es el mejor que he visto durante el viaje. Su construcción es moderna, toda de piedra; los pisos y paredes internos, incluso los del baño, son de granito rosa. No en vano Aswán es la cantera de Egipto.
Llegados a Abu Simbel nos alojamos en el crucero JAZ OMAR EL KHAYAN. Precioso barco de decoración moderna y elegantísima. Buffet fantástico y habitaciones comodísimos. Luego del almuerzo fuimos a visitar el complejo de templos de Abu Simbel. Estos son dos templos mandados a construir por Ramses II; el primer templo para él, ya divinizado y el segundo para su esposa Nefertari.
Al final del templo, se encuentra el santuario que es la parte más importante en todos los templos. Aquí encontramos cuatro estatuas: En el extremo izquierdo Ptah, señor de la magia, arquitecto constructor, a su lado Amón Ra, dios del sol, al centro Ramses II divinizado y en el otro extremo Ra Horajti, el sol en su cenit. El 21 de febrero, entre las 5 y 6 de la mañana, un rayo de sol penetra totalmente los largos pasillos y cámaras para iluminar estas cuatro figuras. En una de las cámaras anteriores, encontramos el relieve del juicio final, es una de las escenas que hemos observado en muchos templos pero acá es donde se halla más clara. En esta escena se observa como Annubis, el dios con cabeza de chacal, protector de la momificación, acompaña al alma hasta la diosa Maat, que se encuentra frente a su balanza. Uno de los platillos de la balanza contiene una pluma, el otro está vacío dispuesto para recibir el corazón del difunto; por ello los cadáveres egipcios eran vaciados de todas las vísceras para la momificación, excepto el corazón. El corazón es colocado entonces en el platillo vacío, Si la pluma pesa más, el hombre ha sido malvado y estará condenado a la aniquilación y el olvido. Si el hombre, en cambio, ha ajustado su vida a la verdad y a la justicia, su corazón será más liviano que la pluma y podrá encontrarse con Osiris.
Al caer la tarde, asistimos a un espectáculo de luz y sonido presentado frente al complejo de templos, ALUCINANTE, salimos de allí impactados por la maravilla y grandiosidad del conjunto. Más tarde, la gerencia del barco ofreció un cóctel de bienvenida y el Gerente del crucero presentó a todo su staff
A la mañana siguiente, navegamos hacia Kars Ibrim, que son las ruinas de una fortaleza faraónica que observamos sin desembarcar, desde el sun deck. Mas tarde paramos en Amada para visitar el templo dedicado a Amón-Ra y Ra horajti, construido por Tutmosis II. Este día nos presentaron el documental de cómo movilizaron los templos para salvarlos de la inundación cuando la construcción de la Gran Represa de Aswan, una obra de ingeniería asombrosa. Por la noche tuvimos la fiesta oriental, con buffet árabe; volvimos a estrenar nuestras shilabas y disfrutamos de un espectáculo Nubio.
Al atracar en Wadi Es Sebou fuimos a conocer su templo y el de Dakka, ambos de la época ptolomeíca. El de Dakka está dedicado a Thot, dios de las ciencias, la literatura y la sabiduría. Durante la cena, el personal del barco cantó y paseó una torta de despedida para todos los pasajeros.Al amanecer del día siguiente, en Kalabsha, visitamos los templos de Mandulis y Kertasi, dedicados a Isis para luego dirigirnos al aeropuerto donde tomaremos vuelo a El Cairo.
El Cairo es la ciudad más caótica, polvorienta y desvencijada que he conocido. El tráfico es indescriptible; reina la ley de la trompa; los semáforos son divertidas luces que adornan las calles; comparten las vías, carros, burros, caballos y camellos; los peatones arriesgan su vida con desparpajo de torero en cada cruce. Toda travesía es un grito y un susto.
Los egipcios no acostumbran a pintar sus casas por fuera, además, construyen una parte y dejan la segunda o tercera planta a medio terminar para cuando haga falta o tengan dinero; por ello toda la ciudad parece una obra en construcción, con ropas lavadas danzando en los balcones y techos llenos de escombros. La única zona de El Cairo que escapa a este caos es Heliópolis, donde viven los pudientes. Otro sitio hermoso y digno de visitar es el monumento a Anwar El Sadat; enfrente de donde fue asesinado hicieron una pirámide abierta donde reposan sus restos; es una obra arquitectónica hermosa, llena de respeto y sentimiento. Sadat sucedió a Nasser como Presidente de Egipto y fueron los dos personajes que le dieron nombre y esplendor al país. Nasser con la construcción de las represas que dan vida y luz a este pueblo y Sadat con el acuerdo de paz con Israel. Asesinado en 1982, todavía los egipcios lo recuerdan y veneran, sobre todo porque a partir de entonces, Mubarak viene “dizque ganando las elecciones” y tiene al país sumido en la pobreza.
A la mañana siguiente, salimos por tierra para Alejandría, poco menos de 3 horas de carretera por la ruta del desierto. A orillas del Mediterráneo, Alejandría es una ciudad más clara, fresca y menos polvorienta. Primero visitamos la Columna de Pompeio con sus esfinges; en este mismo complejo de monumentos están Las Catacumbas, donde se encontraba enclavada la antigua Biblioteca. Vimos también el Teatro Romano, con su forma típica circular. De este complejo de monumentos salimos hacia el paseo de la marina; realmente precioso. En su orilla se encuentra la ciudadela de QAITBAY, ubicada precisamente donde se supone estuvo alguna vez el Faro de Alejandría, maravilla del mundo antiguo y el edificio de la nueva biblioteca de Alejandría, simplemente majestuoso. Nos alojamos en el Hotel Hilton Green Plaza, buenísimo porque está conectado, a través de pasadizos internos, con un bonito Centro Comercial porque el que terminamos la tarde paseando y donde hay una variedad de restaurantes.
De regreso a El Cairo, llega el tan esperado día para visitar los monumentos principales. En la mañana temprano (para que no nos agarre el calor) nos dirigimos a la explanada de Giza (una media hora de distancia). Allí nos paramos boquiabiertos ante la inmensidad de la pirámide de Keops, frente a ella te sientes pigmeo. El ascenso y descenso parecen complicados pero, en realidad no lo son tanto (yo lo hice, así que facilongo). Nos trasladan en la buseta hasta Kefrén y Micerinos. En ninguna de las dos se puede subir porque están bastante deterioradas, pero eso no borra la maravilla de aquellas inmensas estructuras frente a tus ojos. La sensación de paz que debe haber brindado esta explanada a los faraones aspirantes a tocar el cielo es inigualable. Hoy esa paz no existe, vendedores de abalorios, ofertas de paseo en camello te rodean por todas partes. Hay que tener cuidado porque son enormemente tramposos. Te ofertan un precio y luego cobran demás, cobran hasta por mirar, en fin, hay que estar mosca.
Bajamos luego, como broche de oro, a la famosa esfinge con su rostro humano y cuerpo de león, indiferente al tiempo, mirando a lo lejos. Aquella mole de piedra, tallada en un solo bloque hace saltar todos los sentidos. No te libras tampoco del acoso de vendedores pero sobre todo de los niños que conocen el ángulo perfecto para tomar fotos en las que apareces besando a la esfinge o tocando su cara. Vale la pena todo el caos, toda la tierra tragada por contemplar estas maravillas.
Por la tarde, fuimos al Museo de El Cairo donde se encuentran muchos de los tesoros rescatados de las tumbas así como los sarcófagos, las joyas y máscara del Rey Tut.
Egipto es un viaje maravilloso; cuando me toque navegar en la barca sagrada, de la mano de Anubis para llevar mi corazón a la diosa Maat, todavía llevaré grabada esta aventura en la memoria.

viernes, 6 de febrero de 2009

DESDE LA COSTA OSTE




DESDE LA COSTA OESTE.

San Francisco me embrujó. Llegamos en carro desde Los Ángeles (unas 6 horas de carretera) y, al dejar atrás los contornos de Oakland, nos recibió el imponente Golden Gate, como un collar cobrizo suspendido sobre las gélidas aguas de la bahía. Transitamos su distancia, maravillados por esta obra majestuosa; ya en la ciudad, percibimos el balance perfecto entre el encanto aristocrático y la atmósfera bohemia que la caracterizan. Su quebrada topografía, de subidas y bajadas imposibles coronadas por la neblina entre la que asoma la silueta augusta de las casas victorianas, el asmático traqueteo del cable car paseando las principales avenidas, le confieren a San Francisco una personalidad única, atrayente e inolvidable.

Confieso que, desde el punto de vista turístico, no soy particularmente fanática de los Estados Unidos. Por lo general, sus localidades me parecen desangeladas, repetitivas y, aunque suelo encontrar disfrute en todos los sitios que visito, las ciudades y pueblos estadounidenses no están en el top de mi lista, tampoco su gastronomía me merece especial atención, exceptuando, por supuesto, Nueva York, ciudad a la que reconozco su lugar emblemático entre las capitales del mundo.

Todo eso cambió en San Francisco; su ambiente apacible y relajado, invita al disfrute y a la remembranza. Por instantes, cierras los ojos y puedes sentir sus calles y parques poblados de jóvenes descalzos, de cabellos largos, punteando en sus guitarras cantos de paz y te invade la tentación de colocarte flores en el cabello, como sugería Scott MacKenzie. ¡Claro! Siempre y cuando no esté haciendo un frío que pela como el de este diciembre.; y esa es la otra característica de San Francisco, hace frío; el guía nos dijo que ellos siempre saben reconocer al turista en verano: anda en shorts y, según Evelyn, Mark Twain dijo que el invierno más frío de su vida fue un verano en San Francisco.

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Esa misma noche, después de registrarnos en el hotel y esperar que amainara la lluvia persistente, nos fuimos a Fisherman´s Wharf. Allí saboreamos los más frescos mariscos y moluscos, vimos humear la maravillosa crema de almejas servida en pan. Todo ello regado por el vino californiano que, aunque no es la gran cosota, puede pasar. Particularmente, los vinos rojos, incluyendo el Shiraz son aceptables (los blancos, al menos los que probé, están cercanos a lo terrible; espero que alguien haga la caridad de recomendarme un Chardonnay tomable).

A la mañana del día siguiente tomamos el City Tour, que es la mejor manera de ver la mayor cantidad de sitios en poco tiempo. Visitamos así el Golden Park, el mirador en el puente, desde donde se puede aprecia la extensión del Golden Gate, el islote de Alcatraz y, hacia el otro lado, la aguja de la Pirámide Transamérica apuntando al cielo, Chinatown, Market Street, Van Ness, Stockton (distrito financiero), la Iglesia. Terminamos el tour nuevamente en Fisherman´s wharf donde almorzamos estupendamente bien: San Francisco, tal vez por la mezcla de culturas que la pueblan tiene una gastronomía fantástica, énfasis particular en mariscos, comida italiana y comida china.

Al día siguiente, teníamos pautado hacer el tour para Alcatraz. Recomendable 100 x 100. Tomamos el ferry desde pier 33 y al llegar a La Roca e ingresar al penal, te dotan de un guía virtual que te adentra en el recorrido y las anécdotas más significativas del sitio y sus huéspedes. Ilustrativo y escalofriante.

Esa noche fuimos a MONA LISA un restaurante italiano ubicado en el 353 de la Av. Columbus de North Beach (Barrio Italiano). Merece especial mención porque, a pesar de haber referido anteriormente que en San Francisco se come bien, este sitio es sencillamente otro nivel. NO TIENE DESPERDICIO. Más abajo, en la misma cuadra, esta ubicado The Stinky Rose, el local donde toda la comida, TODA, es hecha con ajo.

Al día siguiente, ya sin tanto apremio, recorrimos los sitios de S.F. que más nos llamaron la atención durante el City Tour, entre ellos: la calle Castro, también llamada el barrio gay (allí comenzó el movimiento por los derechos civiles de los Gay en los años 70), Haight Ashbury o barrio Hippie, el jardín de los zapatos, Misión o Barrio Latino, Civic Center, Presidio, North Beach o Barrio Italiano, la Calle Stockton o distrito financiero y, por supuesto, nuevamente Chinatown.

Nos despedimos de San Francisco encantados. La gente es fresca y amigable, la diversidad es atrayente y nos quedó pendiente mucho que ver.

El 25 de diciembre fue un día de carretera, regresamos desde San Francisco hacia Los Ángeles; la carretera estuvo poblada de ventiscas de arena y bastante frío. Una vez registrados en Los Ángeles nos fuimos al paseo de las estrellas, el Teatro chino y el Teatro Kodak (lamento informar que no nos pusieron alfombra roja, ni nos dieron ningún Oscar, una prueba más de las injusticias de la Academia). Terminamos entrando en un restaurante chino de la zona, más para huir del frío que por lo atractivo del lugar. Resultó que comimos estupendo pero no guardé referencia del sitio.

El 26 de diciembre, el viaje era obligado para Camarillo, el lugar de los outlets en Los Ángeles cuyas rebajas son asombrosas. Un día de compras devastadoras, pero totalmente aprovechado.

No puedo dejar de mencionar nuestro día en Disneylandia. A hora y piquito de Los Ángeles, en dirección a Anaheim, está el parque original de Disney. Aunque más pequeño y antiguo que Disney World, en mi opinión es, estéticamente mucho más hermoso. Pasamos un día maravilloso soltando nuestro niño interno. Fue una despedida nostálgica y feliz de la costa oeste de los Estados Unidos. Mañana temprano partiremos a Miami para reunirnos con la familia a celebrar el fin de año.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Caminos del Inca





















CAMINOS DEL INCA

Llegamos a Lima el 28 de octubre al filo de la medianoche. Nos registramos en el Hotel Marriott, enclavado en el Malecón de la Reserva, Miraflores, justo frente a los acantilados del Océano Pacífico. Frente a nosotros, el Parque del Malecón con fuentes modernísimas y el Centro Comercial Larcomar, que está debajo de la Plaza de forma tal que no perturba la vista del mar. A la mañana siguiente, salimos a recorrer Lima y, lo primero que captura nuestra atención es lo limpio de esta ciudad, todos los barrios de todos los estratos sociales están impecables. Solía decirse que el Perú era una sociedad sin clase media, hoy es muy diferente; lo que vimos por las calles es precisamente una clase media profesional, pujante, ocupada. Sin duda, vemos miseria pero no desbordada; los indígenas trabajan principalmente en los mercaditos artesanales (que son un motón) elaborando y vendiendo sus productos.

El nombre Lima parece devenir del nombre quechua del río RIMAC que bordea la ciudad. El lugar de encuentro de nuestro tour es la Huaca Pucllana, una construcción de adoboncitos que fue un centro administrativo y ceremonial, en principio de los wari y más delante de los lima (tanto los lima como los wari son culturas pre-incaicas).

Nos dirigimos a la Plaza Mayor o Plaza de Armas de Lima. En este mismo sitio fundó Pizarro la ciudad en 1535 y aquí tuvieron asiento los poderes del Virreinato del Perú. Como toda ciudad fundada por españoles, alrededor de la plaza vemos El Arzobispado, la Catedral y el Palacio de Gobierno. La Plaza, en general, es majestuosa, los jardines bien cuidados, todo limpísimo; destaca en su centro una fuente de bronce que data de 1650 y que, en el día nacional, la llenan de Pisco para el pueblo. Destacan también los fantásticos balcones coloniales (parecidos a los de Cartagena).

Continuamos nuestro paseo por Miraflores y San Isidro, las dos urbanizaciones más importantes (ellos dicen barrios) del sur de Lima. En nuestro paseo pasamos por la calle de las Embajadas y poco faltó para que se nos cayera la cara de vergüenza al ver la de nuestro país; es un palacete colonial, sito en una esquina de la calle Arequipa y está pintado de piso a techo de rojo sangre, HORRIESPANTOSO. Los guías turísticos, versados en arte y arquitectura, se refieren a él con un tono de burla que nos partió el corazón. La casa semeja una señora de élite a quien un chulo obligó a vestirse de prostituta para humillarla.

Tuvimos que sacar la cara por la ventana para que nos diera el aire de Lima y nos refrescara de ese bochorno, entramos así en el paseo del Olivar donde los olivos estaban cargados de aceitunas; algunas de estas plantas datan desde la época de la colonia y, como detalle ornamental, está la prensa que se utilizaba para extraer el aceite de oliva con el que, en ese entonces, encendían las farolas. La municipalidad de San Isidro es dueña de estos olivos y los cosecha para su comercio.

El Parque del Amor, una recreación del parque de Guell de Gaudí, es también una zona hermosa de la ciudad, así como el Parque de la Reserva con sus 15 fuentes.

Atendiendo una recomendación de Nathaly, nos fuimos a almorzar a un sitio llamado “PESCADOS CAPITALES”, transcribo la dirección por si llegan a Lima, no lo pueden perder; la comida es estupenda, la atención buenísima y la carta es un dechado de creatividad. Todos los platos tienen nombre de un pecado capital: un ejemplo de “Pecaítos a la Carta”: Santa Ira: pulpo adolescente a la parrilla, el mejor pulpo que he probado en mucho tiempo; el Pecado Original que es un tiradito de lenguado o, entre las Virtudes Capitales, La Templanza que es un tiradito de atún. Av. La Mar 1337, Miraflores.

En la tarde, fuimos a caminar el almuerzo hacia uno de los mercaditos indígenas que se encuentra en la capital. Creímos que era uno sólo pero son como 6. Es recomendable comprar los souvenir de artesanía en estos sitios; en Cusco, Ollantaytambo, Machu Pichu consiguen exactamente las mismas cosas pero tres veces más caras. En la noche fuimos a un show de bailes típicos en el restaurante “Junius”; el espectáculo, bastante bueno, presenta algunas de las más importantes danzas del Perú (tienen como 2000), la comida MALISIMA (gracias a Dios habíamos almorzado en Pescados Capitales).

Al día siguiente, fuimos a Barranco, el barrio bohemio y cultural de Lima. Aquí se encuentra la Iglesia de Santa Rosa, donde están enterrados Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, también el Puente de los Suspiros y la casa de Isabel Granda Larco, mejor conocida como Chabuca Granda.

En ruta hacia el templo de Pachacamac pasamos por uno de los acantilados de Lima donde nos narraron la leyenda del Salto del Fraile; se refiere a una pareja de amantes contrariados en la que el hombre, despechado termina por ingresar a una orden religiosa; como fraile, desesperado por no poder tener a su amada, supuestamente se lanzó al mar desde este acantilado, otros dicen que resbaló y cayó. Existe, hoy allí un restaurante llamado El Salto del Fraile y, en las afueras del sitio, hay un chofer de taxi que, para redondear sus ingresos, se viste de Fraile y se lanza al agua para colectar algunas propinas.

Llegamos al Santuario de Pachacamac, divinidad adorada por los pueblos pre-incas, en este caso, concretamente, la cultura Wari. Pachacamac, ordenador del universo, era un dios tan adorado y temido que los wari creían que, en su furia, causaba los sismos (Lima es una ciudad muy sísmica). Acá se observan las pirámides del sol y de la luna (como en México). En el templo de la luna se supone estaba escondido el tesoro de Atahualpa. Todos los pueblos (pre-incaico e inca) acudieron a Pachacamac ya que aquí se encontraba el gran oráculo. En el templo de la luna, que está hoy en restauración, vivían las concubinas del Inca, protegidas e instruidas por las Mamacunas (especie de chaperonas).

Finalizada la visita a Pachacamac nos fuimos a un restaurante de comida Nikkei (fusión japonés) llamado MAKOTO SUSHI BAR en el Centro Comercial Larcomar. En realidad, queríamos ir a Toshiro´s pero no nos alcanzó el tiempo. Bien, aquí en Makoto comimos estupendo. La fusión Nikkei para chuparse los dedos, solo como ejemplo les describo el Roll Banana Maki: un tempurizado relleno de trucha ahumada, queso, aguacate, cubierto de plátano con salsa de maracuyá. Increíble, menos mal que la comida valía la pena porque la atención es LEENNTAAA.

Regresamos a los mercaditos indios (ya les dije que se encuentra cosas interesantes) y por la noche fuimos al restaurante ROSA NÁUTICA, está ubicado como un palafito sobre el pacífico y atraviesas por un puente acariciado por el océano. La comida es buena aunque un poco pretenciosa y, aunque este es considerado un restaurante 5 tenedores, me gustó más Pescados Capitales.

Muy temprano en la mañana salimos para el Cusco; aquí nos alojamos en el Hotel Libertador, a unas cuatro cuadras de la Plaza de Armas, la misma en que fue desmembrado y decapitado Tupac Amaru II. Cusco es una ciudad preciosa (también muy limpia). Al llegar al hotel, lo primero que haces es tomar té de Coca porque la altura de verdad regaña. Luego fuimos a visitar la Catedral del Cusco construida sobre el Palacio Real del Inca Viracocha. De allí, partimos a Koricancha, templo dedicado al dios Inti (sol) construido en bloque de granito tallado y oro derretido.
Más tarde, fuimos a Saqsaywaman donde pudimos apreciar de cerca la construcción inca, mediante la técnica del machihembrado de gigantescos bloques de piedra. Las construcciones, puertas y hornacinas tienen forma trapezoidal lo que las hace antisísmicas. El valle de Saqsayawaman era donde habilitaban los Incas de la inteligencia. Todo aquí va a tener simbología cabalística con el No. 3, y con la Chakana o Cruz Andina que representa los tres mundos en que creían los Incas: HANAPACHA, el mundo de arriba; KAYPACHA, el mundo de ahora y UCUPACHA el mundo subterráneo. Esa tarde fuimos también a KENKO, donde se preparaban las momias y a PUCA PUCARÁ, fortaleza militar.
Al día siguiente salimos temprano en la mañana para tomar el tren con destino a Machu Pichu. Después de 1 hora y media de trayecto en autobús llegamos a la Estación Ollantaytambo, tomamos el tren y luego nos esperó otro un autobús que, subiendo a dos mil por unos farallones de pavor, nos dejó en Aguas Calientes, pueblo a las faldas del Cerro. El ascenso a Machu Pichu es muy forzado, pero vale la pena el esfuerzo. La construcción está prácticamente intacta. Los centros de ritos, los altares nos dan una pálida idea de lo grandioso de estos ingenieros. Cada construcción nos habla del conocimiento de su entorno astro físico. Los símbolos religiosos están en todas partes repitiendo a cada paso el No. 3 (tres mundos), representándolo en sus tres animales tótem (cóndor, puma y serpiente) y la Cruz Andina que refleja la cosmogonía andina.
LA CHACANA
Después del ascenso a Machu Pichu, volvimos a bajar a la estación, e hicimos el recorrido a la inversa, en el mismo autobús en el que el chofer parece querer batir la velocidad del sonido mientras el estómago de los pasajeros se voltea por el forro y se vuelve a enderezar (los hombres dicen que el forro que se les volteó fue el de otra cosa); llegamos al hotel MUERTOS de cansancio y llenos de tierra; mañana iremos al Valle Sagrado.
Camino al Valle, visitamos la Feria de Pisac, el Valle Sagrado, la Fortaleza de Ollantaytambo y el pueblo de Chinchero (a 3800 mts. de altura); definitivamente nuestros organismos tropicales no están hechos para esa altura. Hacía un frío que pelaba, la cabeza nos daba vueltas; yo, que acostumbro a tomar notas de todo, sucumbí las manos en las mangas del suéter y nos las volví a sacar más; por eso, sólo puedo decirles que la iglesia era preciosa, llena de pinturas fantásticas y etc, etc.
En la noche, algo recuperados, nos tomamos 2 piscos en el bar del hotel para celebrar el cumpleaños de Orlando Mañana regresamos a Caracas con el sabor de haber visitado un centro espiritual y energético que ni el tiempo, ni los elementos han logrado borrar.

viernes, 21 de noviembre de 2008

VIAJE EN EL TIEMPO





VIAJE EN EL TIEMPO.

TURQUÍA, ISLAS GRIEGAS Y ATENAS
(OCT. NOV 2007)

Cerca de las 4:00 P.M del 30 de octubre llegamos a Estambul y nos trasladamos al Hotel The Marmara. Esa misma tarde, después de instalarnos, salimos con la ilusión de respirar la esencia de Aladino, escuchar una historia de Sherezade; aspirando encontrar quizás la lámpara de algún genio que anduviera desocupado por allí buscando a quien concederle uno que otro deseo. Pero no, The Marmara Hotel está justo al frente de la Plaza Taksim, corazón de la parte moderna de Estambul; de tal manera que nos encontramos con una ciudad totalmente europea, llena de gentes vestida a la occidental, riendo, comiendo, viviendo. El sello particular que no nos dejó olvidar donde estábamos fueron los Kebabs dando vueltas en sus asadores, esparciendo su perfume, eso y también un extraño lamento que regularmente perforaba el aire como un llanto, un quejido profundo, agorero y musical que, para entonces, sin saber todavía de que se trataba, nos sorprendió y asustó un poco .

Es apenas en 1930 que esta ciudad pasa a tener como nombre oficial Estambul, ISTANBUL en turco, deformación de la frase árabe: “eis tan polei” que significa ir a la ciudad.

Estambul fue establecida por los griegos en el 667 A.C; hasta el año 330 AD se llamó Bizancio y fue capital de los Imperios Bizantino y Otomano. Posteriormente, fue llamada Constantinopla (ciudad de Constantino) y capital del Imperio Romano.

En 1923, cuando el país se convierte en República de Turquía de la mano del General Mustafá Kemal (llamado por ellos Ataturk o padre de los Turcos), Estambul dejó de ser la capital del país siendo esta trasladada a Ankara. Sin embargo, por su situación privilegiada frente al mar, continúa siendo la ciudad más comercial y turística. Actualmente tiene cerca de 13 millones de habitantes de los 70 millones que tiene toda Turquía.

Esa misma tarde, bajando desde la plaza Taksim hacia la Av. peatonal Istiklal, en el Bambi Café, degustamos un YARIM EKMEK DONER (pan de pita relleno con Kebab de cordero, tomate, cebolla y papas fritas, estupendo; y un KASARL DURUM DONER, lo mismo pero con pollo (nada que ver).

Al día siguiente, 31 de octubre, salimos temprano y nuestra primera parada fue en el Hipódromo Bizantino. Aunque este hipódromo estuvo aquí desde los tiempos del Imperio bizantino fue Constantino, durante el Imperio romano, quien le dio su esplendor. Tenía un aforo de 100 mil personas y se realizaban aquí las carreras de cuadrigas. La espina llamaban al muro que formaba el límite; tenía 35 monumentos de los cuales quedan 3; Los caballos que están hoy en la Plaza San Marcos de Venecia; algunos Mosaicos que veremos más tarde en la catedral de Santa Sofia y la columna de Constantino construida en Egipto en el 15 A.C, en granito rosa. Originalmente, esta columna fue construida de 32 mts de alto; hoy día apreciamos aquí solo 19 ½ mts., ya que cuando Constantino la hizo traer no cupo en el barco y, en consecuencia la picaron. La parte restante permanece, acostada, en El Cairo.




Las carreras de cuadrigas eran el deporte del momento; los equipos principales, azules y verdes, no solo agrupaban una parcialidad deportiva sino que también representaban una diferente región y grupo social. Los verdes eran los cristianos monofisitas que sostenían que Jesús tenía sólo naturaleza divina y los azules u ortodoxos, sostenía que Jesús tenía una doble naturaleza, divina y humana. Tan terrible fue la lucha que terminó convirtiéndose en guerra civil y destruyeron prácticamente toda la ciudad. (Los monofisitas fueron declarados herejes en el 451 por el Papa León I.).

También se encuentran en este hipódromo la Columna serpenteante del siglo 4º. AD que representa 3 serpientes enlazadas, monumento dedicado a Apolo que estaba originalmente en Delfos. El Obelisco de Teodosio del 390 AD y una fuente alemana donación del Kaiser alemán Guillermo II al sultán Abdul Hamet. Un dato curioso del Obelisco es que en su base está escrito a relieve un poema celebrando a aquellos que lograron erigirlo; de un lado está en griego y del otro en latín. Lo curioso es que en griego erigirlo costó 32 días, mientras que en latín sólo 30. La explicación sencillamente se debe al traductor, ya que en un idioma el poema rimaba con treinta y en otro con 32; con razón los italianos tienen un refrán que dice “traductor=traidor”.

Seguidamente fuimos a visitar la Mezquita Azul, llamada así por el color predominante en sus mosaicos. Fue construida por el sultán Ahmed, tiene 21.043 azulejos y 6 minaretes. Está construida de tal forma que a su pórtico nunca le da el sol.



En Turquía hay cerca de 3.000 mezquitas y el 98% de la población es de religión musulmana. Como este asunto es bien complejo y visitaremos unas cuantas mezquitas durante esta narración, es mejor que desde ahora les explique lo que medio entendí de las palabras de nuestro guía, quien amablemente se prestó a darnos una sucinta reseña de cómo va el cuento.

Las dos corrientes principales del islamismo son los sunitas y los shiitas. Los sunitas no tienen jefe espiritual; los shiitas si. A este jefe espiritual se le llama Ayatolah; el Ayatolah es líder no solo espiritual sino que, en el fondo, es también líder político. Los shiitas son mucho más severos y dogmáticos, además, obedecen ciegamente la voluntad de un Ayatolah, a quien se supone en contacto directo con la divinidad

La población de Turquía es casi toda sunita, es decir, no tienen líder espiritual, ni clero. Podría decirse que son musulmanes Light. Existe, si una profesión que es la del Iman; el Iman no es sacerdote, ni pastor; es un laico que ha estudiado profundamente y a nivel profesional los libros sagrados y está entrenado para dirigir la oración, que debe ser sincronizada. El Iman es un empleado público, pagado por el Estado y su función principal, entre otras, es convocar a los fieles a la oración 5 veces al día; esto se hace a través de un sistema de altavoces con que cuentan las mezquitas y consiste en un lamento largo y prolongado que recita, acompasadamente, palabras del Corán (este fue el lamento que oímos al principio). La oración sólo es obligatoria para los varones y puede realizarse en cualquier lugar. Solo los viernes están obligados a asistir a las mezquitas. Antes de rezar, los musulmanes deben hacer abluciones, es decir, lavarse pies, manos, antebrazos y caras; para tal fin, en los jardines frontales de las mezquitas hay fuentes o chorros de agua.

Toda mezquita tiene 3 elementos indispensables: 1º un altar orientado hacia La Meca donde está el 1er templo construido por Abraham y su hijo Ismael. 2º. Un púlpito desde donde el Iman dirige la oración. 3º. 8 medallones en lo más alto que representan al Corán. Según este libro sagrado, la divinidad no tiene imagen, la divinidad es inconcebible y para Alá todos son iguales, es por ello que una representación iconográfica de la divinidad es herejía, así que los medallones solo están escritos con frases bien sean de Mahoma o del Corán mismo, nunca hay imágenes en las mezquitas, en ninguna parte, ni en vitrales, cuadros, nada: formas geométricas y colores. El musulmán comienza la oración de pie, luego se inclina de medio cuerpo y luego hasta el suelo con la frente tocando el piso. Los viernes, el Iman sube al púlpito y lee o explica algún pasaje del Corán; no es sermón, no opina, no obliga, no induce. Simplemente lee, sin comentarios.

Después de la Mezquita Azul, pasamos a la Iglesia de Santa Sofía que está justo en frente. Santa Sofía se llamó originalmente AYASOFYA o Hagia Sofia, es decir, Iglesia de la Divina Sabiduría. Son los cristianos modernos quienes la han bautizado como Santa Sofía (aunque se duda de que dicha santa exista). Ayasofya fue construida por Constantino y finalizada por su hijo; destruida por la guerra civil entre monofisitas y ortodoxos de la que hablamos al principio fue reconstruida nuevamente por Justiniano entre los años 1632 al 1637; durante la 2ª. Guerra Muncia fue destruida parcialmente de nuevo y reconstruida como la vemos ahora.




Los mosaicos de Ayasofya son, sin embargo, bizantinos; los vitrales otomanos y, al estilo musulmán, solo representan formas geométricas pero, en el techo podemos ver las formas del Ixtit que simbolizan el pez del cristo. En Ayasofya podemos ver también los mosaicos del siglo 16 donde aparece Constantino regalando la ciudad a la Virgen Maria y Justiniano regalando esta Iglesia a la ciudad. La puerta principal es del Siglo II A.C. y, al intentar colocarla, no cupo, es por ello que, para no cortar puerta tan valiosa, fue abierta una zanja en el piso para encajarla (como es evidente dicha puerta no cierra).

Nuestra siguiente visita fue al Palacio Topkaki que fue construido como residencia del Sultan Mehmed II imitando las construcciones de los palacios chinos, en varios edificios separados. El palacio Topkaki ocupa 60 hectáreas y la entrada se encuentra en la llamada Puerta de la Felicidad, porque era donde se coronaban los sultanes bajo un ciprés que tiene más de 500 años. El Palacio es hoy un museo que alberga maravillosas colecciones de porcelanas chinas y las joyas reales que, dicho sea de paso, con una sola de ellas, podría pagarse la deuda externa de cualquier país.

Ese día nos llevaron a comer al restaurante KONYALI; allí probamos el SUBOREGI que es una especie de torta de pasta rellena de queso y perejil. Los musulmanes no beben alcohol, por lo que las bebidas favoritas son el té y el ayran. El ayran es yogurt líquido que sirios y libaneses perfuman con agua de azahar y miel, mientras que los turcos lo toman solo con sal. Por mi parte, me hice adicta al té turco de manzana, a tal punto que nos trajimos una caja, así como también los vasitos pequeños en que suelen tomarlo. El guía, con cierto desprecio en la voz, me informó que el té de manzana es para turistas, ellos toman te rojo o té negro; yo los probé, ambos y saben a matas amargas así que insisto en recomendar el de manzana….DELICIOSO.

Después de comer fuimos a visitar el Gran Bazar. Se encuentran aquí cerca de 4 mil tienditas de distintas mercancías, alfombras persas, piedras semipreciosas y ojitos turcos a granel: grandes, pequeños, en pulseras, dijes, para colocar en la pared. Notamos que muchos musulmanes tienen un rosario, cuyas cuentas pasan rápidamente, murmurando; pues bien, lo que hacen es repetir los 33 nombres de dios (¿???) 3 veces.

Esa noche, libres de la vigilancia de nuestro guía, regresamos a la peatonal y entramos en una pequeña taberna, aquí por vez primera probamos el vino turco “Tilsim”, bastante bueno por cierto; los mejillones fritos (Midge Tava), no me gustaron gran cosa y BEYIM TAVA (sesos fritos, guácala).

A la mañana siguiente fuimos a la Mezquita de Solimán el Magnífico; Solimán fue el sultán que consolidó el Imperio Otomano; lideró la conquista de Belgrado, Rodas, Hungría, Marruecos, parte de Oriente Medio, y el Golfo Pérsico. Fue protector de las ciencias, las artes y la filosofía siendo él mismo poeta y autor de la reforma de todo el sistema legal otomano. En las afueras de la Mezquita está su tumba y el cementerio de la zona. Notamos que algunas lápidas tenían esculpidas letras y otras flores. Luego nos explicaron que las de flores corresponden a mujeres. En tumbas más modernas nos llamó la atención la palabra “Aliesi” en gran cantidad de lápidas, esto es porque dicha palabra significa “familia”, en consecuencia, lo que veíamos eran panteones familiares.

Cada sultán intentaba hacer una mezquita grandiosa que recordara su reinado, así que de aquí fuimos a la Mezquita de Eyup, construida por el sultán Eyup que supuestamente fue gran amigo de Mahoma.

Especial atención nos mereció la Iglesia de San Salvador en chora del siglo XIII (en chora significa fuera de las murallas o en las afueras). Los frescos de San Salvador son de los más antiguos que se han conservado y sus mosaicos están realizados en pan de oro. Llama la atención que en los frescos se representan imágenes de la Virgen María en su infancia, con sus padres, así como también uno en el cual la virgen tiene al niño en brazos pero, al contrario de casi todas las demás imágenes de este conjunto, no tienen la vista al frente sino que se están mirando entre sí. Es una bellísima imagen de amor materno.

Esa noche fuimos, ¿y cómo no? A un show de bailarinas de vientre. El show no fue la gran cosota, sin embargo vale destacar que las bailarinas tienen cada músculo del abdomen independiente uno de otro; son capaces de mover cada uno a voluntad, sin borrar la sonrisa, la expresión de la mirada y, además, sacudiendo piernas y pies aparentemente, en dirección distinta ¿Qué tal?????.

En la mañana del viernes 2 de noviembre, fuimos a navegar el Estrecho del Bósforo. Allí, al tender la vista al horizonte, pueden verse los barcos haciendo fila para atravesar el estrecho pasillo marino que conecta con el Mar Negro. Sobre nuestras cabezas, el Puente colgante Bogazici de 27 mts de ancho y 1.074 de largo que une Asia con Europa, atravesando el Cuerno de Oro, ría de unos 8 kms abierta al Bósforo que se interna en el valle de Estambul, dividiéndolo en parte norte o europea, y zona sur o asiática. Muchos turcos viven en la zona sur de Estambul y trabajan en la parte norte, con lo cual, hacen a diario, dos viajes intercontinentales, NICE ¿no les parece? Hacia las orillas podemos ver las casas y palacetes de los grandes cacaos turcos, incluida la casa del Pasha (significa gobernador o comandante) y el Palacio de Beylerbeyi (Señor de Señores) del siglo XII, que fue el palacio de veraneo del Sultán Murat III. A este palacio se le considera pequeño, apenas 24 habitaciones y 13 salones. Está decorado con alfombras persas, jarrones chinos, cristales de bohemia, o sea pues, lo mejor de lo mejor; francamente, estos sultanes se daban la gran vidorria.

Por la tarde visitamos el Bazar de las Especias, un poco más pequeño que el Gran Bazar, menos turístico. Un festival de olores, colores y sabores (y de ojitos turcos, claro está).

El sábado 3 comenzamos nuestra travesía por tierra hacia el interior de Turquía. Nuestra primera incursión fue a la ciudad de Bursa para visitar el Bazar de la Seda. Bursa fue la primera capital del Imperio Otomano y era aquí donde finalizaba la llamada Ruta de la Seda que comienza en China. Visitamos también la Mezquita Verde. Las Mezquitas del interior son menos turísticas, más pequeñas y más conservadoras por lo que ya recomiendan a las mujeres que nos cubramos la cabeza y, los lugareños empiezan a mirarlo a uno medio raro.

A partir de este punto del viaje, la gastronomía de más pura confección turca hace su aparición. Los aromas y sabores se acrecientan fuerza y prolifera el comino, al que son muy afectos los platos de esta zona.

Esa noche dormimos en el hotel Kolin en Canakkale. Por la mañana saldremos con ruta final hacia Kusadasi donde embarcaremos hacia las islas griegas; antes de llegar, no obstante, nos quedan algunas paradas. La primera de ellas es TROYA.

Me faltan palabras para describir la intensa emoción que estas ruinas me causaron. Haber leído, analizado, enseñado y repetido hasta el cansancio la crónica épica de Homero describiendo estas tierras y hoy poder elevarme allí, sobre la piedra en la cual estuvo el templo de Atenea, otear el horizonte esperando ver las naves aqueas preparándose para el combate; imaginar aquella ciudad culta y próspera, regada con la sangre de sus hijos, sentir la ira de Aquiles por la muerte de Patroclo; percibir el cadáver de Héctor, destrozado a mis pies, bañado por las lágrimas de Príamo. Oigo en cada piedra el gemido de un guerrero, veo, a lo lejos, en el alba roja, la huída de Eneas y Anquises, los valientes troyanos que habiéndolo perdido todo van en busca de la gloria que les han prometido en la ciudad de las 7 colinas. Cada ruina, cada piedra, cada resto tiene grabado un canto al valor, al arrojo y a la astucia de los guerreros tirios y troyanos.






Continuamos viaje hacia Pergamo (antigua Bergama). Visitamos aquí la Acrópolis, el Templo de Atenea, el Templo de Trajano y la Biblioteca, segunda más grande de la Edad Antigua, (después de la de Alejandría) que se destruyó también por un incendio; debido a los múltiples problemas que tenían los antiguos para traer el papel de la China, lograron crear en esta biblioteca, el pergamino. Claro, reflexiona uno, todas las bibliotecas de la antigüedad fueron destruidas por incendios; esto no es casualidad. Junte usted luz de las velas, pergaminos y frailes cansados y ya tienen todos los elementos para una asoladora fogata libresca.

Después de dormir en el hotel Korumar, partimos en la mañana hacia Efeso, la ciudad antigua mejor conservada de Asia Menor. Nuestra primera visita fue a la casa donde, según algunas pruebas, trascendió la Virgen María (Meryema-Ana, en turco).

Esta casa está situada en las afueras de la ciudad, en el monte Coressos (el Papa Juan Pablo II estuvo aquí en 1979). Juan, cumpliendo la palabra empeñada a Jesús en la Cruz, huye con María de la persecución desatada contra los cristianos y se refugia en Efeso, con ella. Sin embargo, debido a la rivalidad que se establece entre el culto que ya comienza a generar la madre del Cristo y la diosa local Artemisa, son obligados a instalarse en las afueras del centro poblado. Es indescriptible la paz que invade el corazón nada más pisar aquellos jardines. Es un bosquecillo totalmente silencioso, no parecen anidar pájaros aquí, ni animales de ninguna especie, como si se hubieran retirado, respetuosos del recogimiento que se respira en la casa. La umbría y callada humedad que rodea este monte, es, tal vez, el bálsamo suave y necesario para serenar el corazón sangrante de una madre que ha visto morir a su hijo. Eso fue lo que sentí. Sin entrar en consideraciones teosóficas o filosóficas sobre la misión del Cristo o su divinidad; en este jardín, en esta paz, sólo pude percibir dentro de mi corazón, el corazón adolorido de una madre.

La casita de piedra, hoy convertida en capilla, consta de dos pequeñísimas habitaciones; en la primera gran cantidad de exvotos de fieles agradecidos y en la segunda un pequeño altar. Hacia las afueras, se encuentra la pared de los deseos donde todo el mundo coloca peticiones escritas, la gran piscina donde se hacían los bautizos y la fuente de donde se toma agua bendita. Por nuestro desconocimiento, no habíamos llevado botella, así que tuvimos que ingeniarnos para traer algo de esa agua. Lo que en realidad molesta es que abajo, en la entrada estén los comerciantes vendiendo el agua que la virgen nos da gratis, a un precio escandaloso, además.

Desde aquí nos dirigimos a las ruinas de Efeso donde conocimos El Templo de Adriano, los Baños Romanos y el Odeón.

En la mañana embarcamos en el Barco Cristal de la línea de cruceros LOUIS HELLENIC para hacer un recorrido por las islas griegas.

La primera isla que visitamos fue PATMOS. Aquí el emperador romano Domiciano desterró a San Juan (el evangelista, el de Juangriego, o sea pues, el nuestro). Visitamos la cueva de piedra donde, según la tradición, se refugió y desde donde escribió el Apocalipsis. Está allí la piedra aplanada que usaba como escritorio, la hendidura que utilizaba como cama pero, sobre todo, se siente una energía estremecedora, en el ambiente se percibe la devoción, la ira, la resignación y, en ocasiones, hasta la locura. Penetrar las entrañas de esta cueva hace que se erice todo el pelo, que se oprima el pecho, que se inunden los ojos. Fue algo tan estremecedor, nos embebimos de tal manera que, cuando regresamos a la realidad, el autobús del tour nos había dejado abandonados. El viento helado y furioso que sopla en esta colina, el susto de sentirte sólo en un país desconocido de lengua extraña nos paralizó en el primer momento; pero, tal vez, animados por la fuerza interior y la protección de Sanjuancito, pedimos cola a otro autobús de turistas (británicos en este caso) y así logramos culminar nuestra pequeña aventura.

Esa noche, en el barco, asistimos a un show de bailes típicos griegos el cual cierra ¿cómo no? Con el baile de Zorba. Simplemente, estupendo.

Cuando abrimos los ojos, a la mañana siguiente, a través de las ventanas del camarote divisamos las imponentes murallas de Rodas; antigua capital del dodecaneso, donde se supone estuvo colocada la estatua del dios Helios considerada una de las 7 maravillas del mundo antiguo. El centro de esta ciudad medieval nos traslada hacia los Caballeros de la Orden de San Juan y demás templarios que impusieron en casi toda Europa la religión armada.

El jueves 8 amanecimos en Creta; atravesando su capital, Heraclion, nos trasladamos al palacio de Knossos, el mismo donde el Rey Minos enfurecido por el asesinato de su hijo Andrógeos, manda a construir el terrible y perfecto laberinto donde colocó al Minotauro, monstruo de cuerpo humano y cabeza de toro que se alimentaba de 7 doncellas anuales y que fue vencido por Teseo, con la ayuda de Ariadna y su madeja de hilo.

Esa misma tarde llegamos a Santorini; ningún elogio, ningún ¡Ahh! es exagerado para el espectáculo extraordinario que ofrece esta isla a la medida que el barco se acerca. Las capas geológicas de la tierra pueden observarse distintamente. Las casitas blancas que coronan las montañas apenas si parecen tridimensionales. Esa tarde viví una de las experiencias más aterradoras y divertidas de toda mi vida: recordando mucho a Jenny, subimos a Santorini EN BURRO. Tranquilos, nada de que preocuparse, los burros sobrevivieron la experiencia.



A la mañana siguiente, atracamos en el Puerto El Pireo en Atenas. Les digo, señores y señoras, juramos regresar a Atenas. Es una ciudad increíblemente bella. No sólo por estar llena de historia y mitología sino también como ciudad moderna.

Empezamos por el PANATINAIKOS o stadium donde se celebraban los antiguos juegos atléticos en honor a la diosa Atenea y que fue reconstruido y remodelado para las olimpíadas modernas del 2004, así como también el Palacio Real, custodiados por los evzones uniformados y la Tumba del soldado desconocido.




Luego, trasladándonos hacia el glorioso pasado ateniense, para visitar el templo de Zeus Olímpico, al cual se accede por el Arco de Adriano, el odeón de Herodes Atticus, el templo de la diosa NIKE, la colina de las ninfas, el templo de Efessius, la Roca del aerópago, desde donde predicaba San Pablo y por último, majestuoso, imponente, impresionante: EL PARTHENON. Las sutiles desproporciones de sus columnas especialmente diseñadas para verse proporcionadas, la inmensidad de sus columnas combinadas, jónicas y dóricas, para completar un conjunto arquitectónico ante el cual ni siquiera puedes exclamar nada, porque la boca se te queda abierta de puro asombro, sin palabras.

Luego, el barrio de Plaka, moderno, precioso, lleno de tienditas insólitas y, claro, los maravillosos GYROS, toda una experiencia de sabor.

jueves, 13 de noviembre de 2008

UN CODICE DE MARGARITAS









UN CODICE DE MARGARITAS


En la fecha más esquiva de nuestro calendario (29de febrero) salimos rumbo a la ciudad de México. Llegamos cerca de la medianoche con tiempo apenas para alojarnos en el hotel Royal Zona Rosa. Excelente ubicación. Temprano, a la mañana siguiente, salimos a visitar la ciudad.
Nuestra primera parada fue en la Plaza de la Constitución, a la cual popularmente se le conoce como "el Zócalo". Es la cuarta plaza más grande del mundo, sólo superada por la Plaza Tiananmen de Beijing, la Macroplaza de Monterrey y la Plaza Roja de Moscú; el Zócalo de la Ciudad de México se considera el centro de la identidad nacional mexicana. Está localizada en el corazón del Centro Histórico. Esta ubicación fue escogida por los conquistadores porque es la misma que tuvo el centro político y religioso de Tenochtitlan, capital del imperio azteca. El Zócalo está rodeado por la Catedral; el Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo Federal y el edificio de Gobierno del Distrito Federal, sede del Poder Ejecutivo local. En el Palacio Nacional pudimos apreciar uno de los murales más impactantes de Diego Rivera, en este y en los muchos otros que encontraremos en nuestros recorridos de autores como José Clemente Orozco, Sequeiros, Montenegro, podemos darnos cuenta de que la historia, las leyendas y las costumbres de este país pueden leerse en sus murales. Lo que para nosotros representaron los libros de Guillermo Morón o del Hermano Nectario Maria (según la edad), para los Mexicanos es un inmenso muro de rostros, formas y colores explosivos. Por eso, tal vez, los mexicanos llevan su historia en los ojos y también en el corazón.
Luego, fuimos a visitar el Museo de Antropología que es un asombro continuo; aunque aquí tuvimos el primer encontronazo con nuestro guía, por su arrogancia y su manía de hablarnos silabeado como si fuéramos niños de mollera dura, pero que quede claro, fuimos huesos duros de roer y, al final, tuvo que bajar el copete. Nada de eso, sin embargo, opacó nuestro encuentro con lo avanzado de las culturas azteca y maya, sus conocimientos astronómicos, su magnifica organización socio cultural no dejan de ser una revelación. En el fondo, uno, proveniente de indios caribeños, zafios y cruentos, se siente, ante la magnitud del conocimiento de estas sociedades precolombinas, como la “guate e´perro” de América.
En este museo reposa la piedra original de “El calendario solar azteca” o Piedra del Sol, que es la representación gráfica de un ciclo de 52 años que se divide en cuatro trecenas, cada uno diferenciado de los otros mediante la asignación cíclica de uno de los jeroglíficos Técpatl (pedernal), Calli (casa), Tochtli (conejo) o Ácatl (carrizo) y uno de los dígitos del 1 al 13 (representados con puntos).
Cada año azteca o Xíhuitl consta de 18 meses, de 20 días cada uno, y un mes con sólo cinco días y seis horas (Nemontemi) llamados Cempohuallis. Es muy similar al Calendario Maya, no obstante, este último tiene carácter profético en sus tunes y katunes.
.Más tarde visitamos el bosque de Chapultepec, donde mora el chapulín colorado (una especie de tarita roja) aquí probamos las frutas frescas que venden ya picadas y aliñadas con SAL Y CHILE. Al final de tan agobiante caminata, comimos en La Fonda del Refugio: topopos con guacamole, quesadillas, zopes con guindilla, enchiladas verdes y fajitas de pollo (teníamos muuucha hambre) y, por supuesto MARGARITAS… a granel.
Esa noche fuimos al show de un establecimiento, ubicado en la Zona Rosa, llamado FOCOLARE. Estos locales privados han venido a llenar el vacío que la inseguridad y el descuido de la Plaza Garibaldi han provocado no sólo en los turistas sino también en los propios citadinos. De cualquier manera, el show de mariachis es excelente, se pasa muy bien y aunque no comimos, no nos pareció que la cocina fuera especialmente destacable.
Al día siguiente, 02 de marzo, salimos rumbo a Querétaro y San Miguel Allende. Estas dos ciudades, declaradas Patrimonio Histórico de la humanidad son preciosas; de calles empedradas, parece como si la colonia española se hubiese quedado agazapada en estos rincones. La cultura original asentada en estas zonas es la puerépecha, maravillosos en el arte de las cerámicas coloreadas, que se conocen como cerámicas de Talavera. En San Miguel Allende, visitamos también la estatua construida en honor a Don Pedro Vargas, en la esquina de la que fue su casa natal, la cual es simplemente una casa de habitación (no museo ni nada por el estilo) aparentemente por problemas de sucesión.
La Catedral de San Miguel Allende está dedicada al Arcángel San Miguel y, en ella está la imagen más bella que yo haya visto de este ángel. Las calles del casco histórico son también empedradas y la ciudad, en general, está llena de eventos musicales y culturales. Aquí, en su plaza central, degustamos los fabulosos esquites (maíz desgranado con limón, mayonesa y chile (¡cuando no!). Claro, uno puede pedirlos sin chile (cosa que hicimos) y aguantarse la mirada de desprecio del vendedor.



Nos alojamos en el hotel Misión de los Ángeles, una instalación bellísima, maravillosamente decorada, en la que cada rincón nos trasladaba al México colonial. El hotel estaba casi vacío (de huéspedes y de personal) por lo que tomamos el restaurante por asalto.
El 3 de marzo salimos con rumbo hacia Dolores Hidalgo, ciudad cuna de la independencia Mexicana (donde el Padre Hidalgo y Costilla dio el Grito de Dolores que es una vaina así como nuestro 19 de abril). Dolores Hidalgo pertenece al Estado de Guanajuato. Es pueblo de artesanos y otro de los grandes estados fabricantes de la cerámica de Talavera. Desde aquí, partimos a la ciudad de Guanajuato, capital del Estado homónimo y también declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad. Camino de Guanajuato, divisamos el Cerro del Cubilete, en cuya cima se encuentra el Cristo de Guanajuato. Supuestamente, estas agrestes montañas inspiraron a José Alfredo Jiménez para escribir la canción “El Jinete” y, observando el árido paisaje, se percibe a lo lejos, sobre las resecas colinas, ese jinete solitario, jinete de muerte y llanto.
Nuestra primera visita al llegar a Guanajuato es para el monumento del Pípila; su verdadero nombre era Juan José de los Reyes Amaro y había nacido en 1782. Se unió al movimiento libertador del padre Hidalgo en 1810. En septiembre de ese mismo año, los ejércitos realistas se habían atrincherado en la alhóndiga de Granaditas (un inmenso castillo-granero con muros de piedra) entonces, viendo la imposibilidad de penetrar en él, el Pípila se colocó como escudo una gigantesca losa de piedra y, con una antorcha en la mano, llegó hasta la puerta y le prendió fuego, permitiendo el ingreso de los insurgentes y la derrota de los colonialistas. Finalizada la guerra, el Pípila regresó a San Miguel Allende, donde había nacido y continuó trabajando en las minas hasta su muerte en 1863.
Almorzamos en Casa Valadez, frente al maravilloso edificio del Teatro Juárez. La Basílica de Guanajuato está dedicada a la Virgen del Carmen, donde su imagen está trajeada de azul y no de marrón como es lo corriente. Visitamos también “el Callejón del Beso”, una callejuela empedrada cuyas casas están tan cercanas, que sus balcones casi se tocan. Este callejón cuenta con la leyenda de unos amores contrariados; en esta leyenda el padre mata a su hija, apuñalándola en la espalda por encontrarla besándose con su amado. Desde entonces, las parejas acuden a ese tercer escalón a sellar con un beso su amor eterno.
En la ciudad de Guanajuato se ha construido un sistema de túneles y calles subterráneas que, aunque originalmente fueron diseñados para canalizar las aguas, hoy día se utilizan como canales de circulación regular, permitiendo mayor fluidez en el tránsito de superficie. Una obra de ingeniería asombrosa.
También aquí, en Guanajuato, está el convento de San Agustín, donde se creó la piñata. Originalmente fue una estrategia para inculcar a los niños indígenas la religión. Las piñatas eran unas esferas coloridas con 7 picos que representan los 7 pecados capitales y, al caerles a palo, se estaban destruyendo esos pecados para obtener dulces como recompensa. Se hicieron populares especialmente en las POSADAS, durante las cuales se representaba el nacimiento del niño dios y se rompía la piñata al compás del canto:”Dale, Dale, no pierdas el tino. Si pierdes el tino, pierdes el camino. No quiero oro ni plata, yo lo que quiero es romper la piñata”
Ese mismo día salimos hacia San Luís Potosí, una de las regiones más importantes en la actividad minera de la plata. El itinerario nos llevó rápidamente a Zacatecas, donde nos alojamos en el Hotel Emporio, de estupenda ubicación, instalación y atención. Esta ciudad tiene un gran peso en la historia de la Revolución Mexicana en contra de Porfirio Díaz, ocurrió aquí en 1914 una de las batallas más importantes, conocida como La Toma de Zacatecas. En esta batalla, Pancho Villa --asistido por Felipe Ángeles y Pánfilo Natera y sus dorados, tomaron control de la ciudad de Zacatecas, asegurando el financiamiento de la revolución. En honor a Pancho Villa, se le construyó una estatua en el Cerro de la Bufa.
Una de las primeras cosas que llama la atención en Zacatecas es el color de su cielo; no el celeste pálido que acostumbran a pintar los niños; no, es de un azul sólido, azul Windows, sin una nube, limpio y muy frío. Esa misma noche salimos a pasear y terminamos en una cantina, “La Cantina del Refugio”, al más puro estilo charro. El sitio está en la casa que fue de Páfilo Natera, uno de los brazos armados de Pancho Villa, y conserva todo el gusto y la decoración del pasado. Cuentan que en esta misma casa un soldado revolucionario se abrió paso para exigir a los generales que respetaran su familia y fue acribillado allí, ahora, su fantasma vaga por la cantina y, de cuando en cuando, se asoma a las fotos de los turistas; nosotros no tuvimos esa suerte (ya revisamos).
Entre las muchas curiosidades que guarda esta casa-cantina está también la foto de dos populares borrachas (la guayaba y la tostada) nombres que asumimos inmediatamente. Otra de las curiosidades de este local es que, los baños están primorosamente decorados con frases divertidas al estilo graffitis; una de ellas, que pienso adoptar como lema: Hacer caso a pendejos es engrandecerlos.
A la mañana siguiente fuimos al Cerro La Bufa, una enorme piedra guardiana de Zacatecas; se encuentra allí el monumento a Pancho Villa, el centauro del norte; nacido como Pedro Arango en el Estado de Durango, mata al violador de su hermana Martina y, en consecuencia, tiene que esconderse en las montañas haciéndose guerrillero. En 1910 se une al ejército de Madero y encabeza la toma de Zacatecas. También subimos en teleférico para obtener una vista panorámica de toda la ciudad.
Zacatecas es tierra de bravos; Otro personaje al que se le rinde homenaje en esta zona es Ángela Ramos, conocida como Juana Gallo, quien se unió a Pánfilo Natera en la toma de Zacatecas y quien, según sus propias declaraciones: “se chamuscó hartos pelones”


Al final de la tarde, visitamos la mina de plata El Edén. La mina tiene su fantasma propio; en este caso se trata de Roque, un avaro minero que escondió una piedra de alta ley para robarla y fue atrapado por un derrumbe. Se dice que aún ronda por los socavones buscando su piedra pero debe ser tan inefectivo fantasma como ladrón porque en una sección de esta mina funciona una discoteca, “el Socavón del Grillo”, y nadie ha salido espantando.
Esta noche tenemos pautado celebrar el cumpleaños de Oneyda en la “Cantina del Refugio”; en esta zona es casi imposible conseguir un mariachi, ya que lo que se escucha es la música norteña, sin embargo contratamos un trío (deben llamarse los tirapiedra) malísimo. Nos divertimos tanto riéndonos de los muchachos que ni siquiera se sabían la letra de las canciones y, además, fue tan obvio que nos estábamos burlando, que casi al final, lograron juntar la letra de dos canciones seguidas y salvar su orgullo.
Al día siguiente, 6 de marzo salimos hacia Guadalajara vía Aguas Calientes. El plan es almorzar en Tlaquepaque y continuar hasta la ciudad. En Tlaquepaque está el “parián”, que es un mercado artesanal muy completo e interesante. Tanto Tlaquepaque como Guadalajara pertenecen al estado de Jalisco, considerado el sitio donde se originó el mariachi. La Cultura francesa tuvo en esta zona gran importancia y los franceses de dinero invitaban músicos locales para las fiestas de “MARRIAGE”, o sea matrimonio; de allí surge la palabra Mariachi.
Nos alojamos en el Hotel de Mendoza, el peor de todo el tour; literalmente dormimos en la cama de piedra y de piedra la cabecera. El paseo por Guadalajara fue extenuante. Aunque es una ciudad grande y muy bella no pude disfrutarla completamente. Además, en la noche teníamos una cena en el local más popular del sitio llamado “El Bariachi” que, aunque con buen show, tampoco nos fue posible permanecer hasta el final.
El 7 salimos para Morelia, pasando por Tzintzuntzan y Patzcuaro. En Tzintzuntzan (que significa “lugar de colibríes”) tuvimos la oportunidad de ver el cristo hecho de caña de maíz que está demostrado que crece y es, supuestamente, muy milagroso.

Luego en Patzcuaro fuimos a la Iglesia de María de la Salud. Tiene un manto azul bajo el que te cobijas y pides por la salud con la oración:”Virgen Santísima, María, Madre de Dios, Salud de los enfermos, concédeme tu protección. Cúbreme con tu manto, ampárame, defiéndeme, socórreme, sáname y sálvame, amén. Virgen Madre de Dios, Rogad a Jesús por mi.”
Morelia es una ciudad grande y moderna donde se conjugan un centro histórico colonial muy bien conservado, y una ciudad moderna y pujante. El centro de Morelia está presidido por una fuente llamada “Las Tarascas”, escultura que representa a 3 indias con los torsos desnudos, portando una cesta de frutas. Esa misma noche regresamos a México D.F.
En la mañana fuimos a la plaza de “Las Tres Culturas”. Ubicada en el “tiangis de Tlatelolco”, es decir, el mercado más importante de los aztecas; hoy presenta un monumento en el cual la figura de la izquierda es un indio, la de la derecha un español y la central y más grande, el mestizaje que hoy es toda América. Desde allí partimos hacia Teotihuacan, la ciudad de los dioses, para conocer las Pirámides del Sol, de la Luna, la ciudadela con el Templo del dios Quetzacoatl (serpiente emplumada) Camino a las pirámides, pudimos ver los “cholesquincle”, perros sin pelos que comían los Aztecas y que hoy están en peligro de extinción (medio feítos, los bichos).
Las pirámides transmiten una energía palpable. Es sorprendente ver aquellos enormes monumentos e imaginar cómo pudieron ser construidas. Una experiencia única (aunque uno sólo suba 5 escalones).
De allí partimos a la Basílica de Guadalupe, maravillosa obra de arquitectura moderna. A través de unos pasillos rodantes (como los de los aeropuertos) se tiene la oportunidad de ver la Tilma original de Juan Diego, donde apareció la imagen en el cerro Tepeyac. La devoción y el fervor del pueblo mexicano hacia su Lupita es contagiosa, tal vez esto se deba a sus múltiples similitudes con Tonancín, la madre de los dioses según los aztecas, que fue identificada en el códice de 4 pétalos y, claro, también a lo milagrosa que es. Luego pasamos una tarde deliciosa navegando en las barquitas de Xochimilco, serenateados por Mariachis.
El lunes 10 fuimos a Taxco y Cuernavaca y nos volvimos locos comprando objetos de plata.
Fuimos, por nuestra cuenta también, y de día, a visitar la Plaza Garibaldi y el Teatro Blanquita. Este Teatro era, en el principio, una explanada donde acostumbraban a presentarse artistas cómicos con sombrero (para recibir las propinas del público callejero). Luego fue una carpa y, finalmente, construyeron la edificación. De la explanada de Blanquita salieron grandes nombres como Tintán, Resortes y hasta el mismo Cantinflas.
Nuestras actividades de los últimos dos días se resumieron a conocer y comer en el Café Tacuba (preciosa decoración) y en el Restaurante Los Girasoles, También bellísimo y de excelente comida. Ambos ampliamente recomendables.
Llega el momento de regresar a casa, hasta el próximo periplo.