sábado, 26 de noviembre de 2011

CANTERBURY Y LONDRES




Salimos muy temprano en la mañana con rumbo a Calais para pasar a Londres. En el barco almorzando unos buenísimos fish and chips y estuvimos marcando los precios de perfumes y licores para comparar, ya que en París los habíamos visto bastante caros. Los precios del barco nos parecieron excelentes, pero decidimos esperar a la vuelta, “just in case”.
La primera ciudad que visitamos fue Canterbury; tomamos Mercery Lane hasta llegar a la Plaza Christ Church Gate; me impactó el Cristo sentado de brazos abiertos que custodia la entrada de la catedral de Canterbury; esta no es imponente sólo por su peso como sede y cabeza de la iglesia de Inglaterra sino por su arquitectura medieval que hoy luce apretada, hombro con hombro, entre edificios modernos. Justo en el lado opuesto se encuentra la entrada del antiguo buttermarket y, de pie, mirando estas edificaciones atrapadas en una época diferente, te absorbe la edad media, te atraen los cuentos de Canterbury, ves el fantasma de Samuel Beckett asomado a las puertas de la Catedral. Caminando por el pueblo te tropiezas con la edificación del siglo 15, Su Hotel, alojamiento favorito de Dickens, que sigue siendo el “Sun Hotel” y uno se pregunta si Dickens se habrá alojado aquí para respirar color local, porque ciertamente lo habría encontrado. La ciudad exuda color local, edad media, renacimiento en maqueta, pequeña, acogedora y hermosa, Canterbury es muy recomendable para quienes nos gusta el turismo histórico-literario.
Londres nos cautivó desde la propia entrada. Con emoción, atravesamos el Puente de Londres y el Puente de la Torre sobre el Río Támesis; nuestras cámaras enloquecieron al divisar la Torre, tratando de captar alguna foto de los cuervos. Cuenta la leyenda que si los cuervos que habitan la Torre de Londres desaparecieran caerían también la Torre y la Monarquía; ahora, no se vayan a creer quela monarquía inglesa es supersticiosa, no; es que como le gustan los cuervitos, los alimentan y les cortan un ala, para que no puedan volar lejos. Se supone que debe haber seis pero actualmente viven ocho, de nuevo “just in case”.
A la mañana siguiente, visitamos Westminster Abby, cubierta de amapolas falsas y verdaderas porque se estaba celebrando un nuevo aniversario de la finalización de la II guerra Mundial, muchos de cuyos veteranos tienen aquí su túmulo homenaje; muchos de los ingleses lucían también en su solapa la simbólica amapola. Nos tomamos claro está la consabida foto en el Big Ben y en el parlamento y luego llegamos para presenciar el famosísimo cambio de guardia. Los soldaditos lucen como muñequitos de juguete pero la música y todo el evento es tradicional y emocionante; aprecias muy bien el desfile de los soldados porque vienen desde la calle, sin embargo, el cambio propiamente dicho, casi no lo ves por la aglomeración de gente y la protección policial con que se hace.
Nos fuimos a pasear por St. James Park, atravesamos el marble arch, nuestro objetivo se encontraba en Trafalgar Square, después de fotografiar al almirante Nelson y a los leones pata de perro, nos fuimos a buscar un Whisky Bar que se encuentra situado en esta plaza, el Albanach que ofrece 140 tipos de whisky. Nuestra meta: probar un buen whisky ahumado escocés y seleccionar el que más nos gustará. En Albanach nos atendió un barman de lujo. Hombre conocedor de su oficio y gentil en extremo que nos brindo una clase sobre como degustar whisky; su recomendación: Bowmore, Talisker, Lavagulin y Smokeyhead. Nuestra selección: Bowmore y Smokeyhead.
Comimos muy bien en Aberdeen Steak House, en Picadilly Circus y estuvimos vagando por el centro de Londres; Vimos también Hyde Park, London Eye y la Estación de Trenes Waterloo. A la mañana siguiente fuimos al Museo de Madame Tussauds, caro pero vale la pena, se pasa una mañana divertidísima, nos retratamos con Sherlock Holmes, cuya casa museo también está muy cerca y fuimos a pasear a la tienda Harrods. Harrods ocupa cuadra y media. Sus vidrieras decoradas y sus toldos verdes se divisan a lo lejos. En la puerta No. 3 colocaron una escultura en bronce donde aparecen Diana y Dody volando hacia al cielo y en el pedestal dice: “Víctimas Inocentes”, no puede uno más que preguntarse: ¿de quién?
Por capricho mío, lo reconozco, nos dirigimos hasta Abbey Road, para tomarnos una foto en el cruce de zebra que Los Beatles hicieran famoso; ¿qué le vamos a hacer? Se me meten esos caprichos en la cabeza.

VALLE DEL LOIRA, BURDEOS Y PARIS.



Burdeos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2007 y la explanada de Quincones que finaliza en el Monumento a los Girondinos es, en verdad, hermosa; vale la pena pasear por la noche, cuando están iluminados: el puente sobre el Garona, la Plaza del Parlamento y la Plaza de la Bolsa. También imponente es la Catedral de San Andrés, que no tuvimos oportunidad de ver por dentro. Lamentablemente, debo reseñar que nos hospedamos en el hotel Mercure cuya cama es dura y el desayuno mezquino. Nada recomendable.
Desde Burdeos, salimos para atravesar la región del Valle del Loira. El Valle del Loira es conocido como el jardín de Francia. Tomamos en dirección a la ciudad de Blois para visitar el castillo más grande y famoso de la zona: El Castillo de Chambord. Enclavado en hermosos jardines, el Castillo, inmenso, resulta un poco frío y laberíntico. Lo que más me gustó: la excelente reproducción del cuadro de Ingres “La Muerte de Da Vinci en brazos de Francisco I”.
Las otras dos ciudades del Valle del Loira que visitamos fueron Blois y Tours; Blois fue el sitio base donde Juana de Arco preparó la batalla de Orleans. Se encuentra aquí el Chateu de Blois, que fue el castillo construido por Carlos de Valois y donde nació su hijo que se convertiría más tarde en Luis XII. Tours, por otra parte, es también una ciudad bonita en el mismo estilo del sureste francés.
Llegamos a París, lo cual siempre es un placer. Fuimos prestos a cumplir con nuestra cábala de pisar el Km. 0 en Notre Dame para volver; subimos al Sagrado Corazón a comer Creps, por cierto que lo encontré feo y sucio; a la mañana siguiente, a visitar a Saint Michel en su fuente y a pasear libremente por las orillas del Sena. Teníamos tres objetivos muy especiales en París, los cuales cumplimos a cabalidad: 1º. Ir nuevamente al Moulin Rouge, el show renovado y excelente, como siempre, sin desperdicio. 2º. Comer en “Au Pied de Cochon”, aunque tuvimos que hacer una cola considerable (era domingo y no teníamos reservación) logramos nuestro objetivo y fue una delicia, a pesar del ataque de llanto, nostalgia y gratos recuerdos. 3º Ir a comer couscous en “Au Regal Couscous”; este último objetivo se cumplió a medias porque el restaurante no abre los lunes, pero, ya que estábamos en la zona, nos metimos en un sucuchito que también ofrece couscous, fue bastante bueno y seguramente pagamos mucho menos, así que ….lerolerolero…..

ATRAVESANDO LOS PIRINEOS



PAÍS VASCO Y SAN SEBASTIÁN.
Madrid es como volver a casa. Apacible y bulliciosa, en crisis o en opulencia, en frío o en calor es siempre grata y acogedora. La crisis, sin embargo, ha mordido duro a Madrid; por la Cava Baja se ven muchas tascas cerradas, restaurantes vacíos, negocios de fama, normalmente abarrotados, abriendo en horario restringido; esperemos que salgan pronto a flote, por el bien de ellos y por el amor que tenemos por esta ciudad.
Iniciamos nuestra aventura terrestre atravesando Castilla-León y Navarra en ruta hacia el noreste; llegamos a San Sebastián al mediodía; en Donostia te reciben las playas La Concha y Ondarreta, con pocos surfistas en esta época del año, la gastronomía vasca y el vino Txakoli (Chacolí) típico de esta zona, realizado con uvas verdes lo que le confiere cierto grado de acidez muy agradable (en mi opinión, muy parecido al Albariño gallego). En San Sebastián comimos en base a Pintxos, como se acostumbra allí, lo cual permite apreciar la creatividad infinita de los cocineros de esta zona. Paseamos por esta ciudad, pequeña y gentil que, atravesada por el rio Urumea, ofrece su cara al Cantábrico; degustamos el queso puro de oveja de Idiazábal, de perfecta maduración y sabor fuerte, magnífico con frutas.
Al otro lado de los Pirineos, el paisaje cambia totalmente. Notaremos que esta región del país vasco francés, Bélgica y Holanda comparten paisajes muy parecidos. Son paisajes que parecen la ilustración del tema “La Vaca”, en los antiguos libros primarios de lectura: Un pasto verde, verde, verde con una colinita, sobre la que se erige una casita pequeña y blanca; en el pasto verde, verde, hay 5 o 10 o 20 ovejas blancas y redondas pastando y dos o tres vacas marrones de manchas blancas o tal vez blancas de manchas marrones. Completan la ilustración un cantarín arroyuelo que bordea el sitio y un cielo azul prismacolor con una o dos nubes tan blancas como las ovejas. Es tan hermoso que provoca dudas, dan ganas de bajarse a comprobar que no es un inmenso modelo plástico o un mural pintado en tela.
Sin embargo, estas regiones del suroeste francés, Bayona y Aquitania, tienen reminiscencias históricas importantes. En primer lugar, al saber que estábamos en Bayona, pensé en mamá y su forma de hablar; me explico: cuando algo estaba hecho a la fuerza, impuesto descuidadamente, sin consideración ni miramientos, ella solía describirlo con la expresión: “a la ley de Bayona”, por ejemplo, podía decir: “Fulano llegó cambiando todo a la ley de Bayona”; yo nunca supe cuál era el referente histórico; todavía no lo sé; imagino que se remonta a 1808 cuando en Bayona se firmó e impuso por la fuerza la Constitución Napoleónica a España, pero, en realidad, no estoy segura. Lo que sí es cierto es que en esta región nacieron las bayonetas cuando, para resistir las invasiones, los agricultores que no tenían pólvora metían sus cuchillos de caza en las escopetas para defenderse.
Aquitania, entre otras muchas cosas, pasó a la historia de la mano de la Duquesa Leonor de Aquitania que asumió el ducado a la muerte de su padre Guillermo, casó con Luis VII de Francia, lucho en la 2a. cruzada; repudiada por Luis, casó con Enrique II, organiza una rebelión en contra de él, por la que es puesta en prisión, luego fue regente del imperio angevino y murió a los 82 años, en fin, una mujer valiente, inteligente, poderosa y aguerrida. A la región de Aquitania pertenece también la provincia de Gironda, donde surgieron Los Girondinos, grupo político de burgueses moderados de la época de la primera república francesa, quienes dieron fuertes y valientes luchas políticas en la Asamblea republicana francesa; acabaron acusados por los jacobinos de conspirar contra la unidad de la república y fueron fusilados.
Termina la región de Aquitania en la ciudad de Burdeos, donde termina también nuestra jornada del día. Burdeos está atravesada por el rio Garona y es cuna de los mejores vinos franceses (vinos de Burdeos) así como también de la 1ª. Logia Masónica de Francia y donde se supone nace el llamado Rito Masónico Escocés.

domingo, 16 de mayo de 2010

ISRAEL Y JORDANIA








COLINA DE PRIMAVERA
Otro sueño se hizo realidad. Estamos en Tierra Santa.
Esa primera tarde, después de registrarnos en el hotel, nos dirigimos al puerto de Tel Aviv. Era nuestra intención ir a Jaffa pero 2 factores nos hicieron cambiar de rumbo: 1º. Llegamos un día de fiesta nacional, casi todo estaba cerrado. 2. Era casi el anochecer y nos garantizaron que en el puerto conseguiríamos restaurantes abiertos; hasta allá nos dirigimos; efectivamente, encontramos todos los restaurantes abiertos, iluminados y ubicados frente al mediterráneo, mirando plácida y gentilmente hacia el arrecife en que Poseidón encadenó a Andrómeda, para luego ser rescatada por Perseo. Después de pasear un rato y respirar la brisa mediterránea, nos dirigimos a comer. Nuestra elección fue Goalu, las razones: pocas (lucía bien y tenía la mayor afluencia de la zona); resultó un hit; como parte del servicio colocan en la mesa una multitud de ensaladas, cremas y panes de estilo árabe deliciosos y abundantes. Los platos, en su mayoría son para compartir y darse el gustazo de saborear un festival de mariscos. Recomendable aunque los precios no son solidarios. Esta última observación es válida para todo Israel, como descubriremos, dolorosamente, a lo largo del trayecto.
A la mañana siguiente, comenzamos nuestro tour formal por la ciudad de Tel Aviv, cuyo nombre viene del hebreo y significa Tel=colina, Aviv = primavera, es decir, colina de primavera.
Mientras nos dirigíamos, ahora si, hacia Jaffa, que es hoy el sitio de la bohemia y los artistas por excelencia, pude observar, desde la ventanilla, que las casas cuadradas y blancas de estilo modernista, asociadas a la escuela alemana de arquitectura “Bauhaus”, muy usuales desde el establecimiento de esta ciudad, se mezclan hoy con imponentes rascacielos propios de las metrópolis desarrolladas, emprendedoras y pujantes. Tel Aviv muestra una cara de gran desarrollo.
Jaffa, también denominado Yafo, Jope o Iaffa, es un barrio lleno de callecitas empedradas, subidas y escaleras, nos detuvimos en la casa de Simón, el Curtidor para visitar la Iglesia de San Pedro.
Todos los pasajes bíblicos, tanto los ampliamente conocidos como los que tuvimos que ir recordando, se presentan ante nuestros ojos, insertos en la moderna Israel, con sencillez, no se percibe veneración, ni emoción, ni peso en estos lugares, una pequeña placa, una iglesia, tal vez (esto se irá haciendo cada vez más evidente) A esta casa de Simón, el Curtidor mandan a buscar a Pedro, para que comience su labor evangelizadora. (La Biblia. Libro de Los Hechos).
Luego, salimos hacia la calle Dizengoff, donde se percibe agudamente el desarrollo del que antes hablaba; esta es una gran avenida con imponentes edificios y mucho movimiento que nos habla de una ciudad efervescente, de un importante centro financiero. Es obvia aquí la presencia de dinero, de fuertes inversiones. Igualmente, es evidente el énfasis que los constructores han querido dar a la cultura; el emplazamiento magnífico de “El Museo de Tel Aviv” y del “Palacio de la Cultura” son muestra de ello, así como la Universidad de Tel Aviv a la cual los hombres acuden después de 3 años obligatorios de ejército y las mujeres de 2.
Igualmente hermoso e imponente es el Museo de la Diáspora, al que acudimos a continuación. El Museo de la Diáspora es, básicamente, el museo del pueblo judío, de su historia, sus innumerables éxodos. La visita a este museo nos sirvió también para, con mucho interés y respeto, beber un poco de la cultura a la que estamos visitando: el significado de la Kipá en la cabeza de los hombres (hasta aqui llego yo y por encima de mi, Dios); los diferentes estilos de vestimentas, sombreros, cortes de cabello y peinado que no son más expresión de la visión del mundo y de los dogmas de fe de cada quien; la Menorah o candelabro de 7 brazos, símbolo del Estado de Israel y la de 9 brazos, símbolo de la festividad de Hanuka; otras festividades importantes, como el Yom Kipur o día del perdón y la del Rosh Hashaná o año nuevo judío.
Esa tarde la pasamos vagando por Tel Aviv, viendo como las familias celebran su día nacional, haciendo parrillas y disfrutando de sus parques y calles. En un pequeño establecimiento a orillas del mar, nos bañamos de la brisa mediterránea, acompañados de magníficos “apple martinis”.
Al día siguiente, dejamos Tel Aviv para dirigirnos hacia Galilea. En el camino, paramos en Cesarea donde visitamos el teatro romano, la ciudad cruzada y el acueducto. Cesarea fue construida en el siglo I, por Herodes y la denomina así para congraciarse con su protector, el emperador romano César Augusto. Era una ciudad amurallada, con estructuras típicamente romanas, incluyendo el teatro y el acueducto. En 1101 la ciudad fue conquistada por Balduino I y, durante este período, los genoveses encontraron una copa verde que dicen haber establecido como el Santo Grial. Esta copa fue llevada a Génova, a la Iglesia de San Lorenzo.
Continuamos hasta la ciudad de Haifa. Haifa es conocida como una ciudad de tolerancia religiosa donde árabes y judíos son socios en empresas y conviven pacíficamente (como debería ser). Aquí están los fantásticos jardines de Bahai (jardines persas)
Haifa está a orillas del Monte Carmel donde también está ubicado el Monasterio de los Carmelitas; en este monasterio los carmelitas protegieron a los soldados de Napoleón; se dice que sus escapularios son una reliquia de gran protección. Este mismo emplazamiento es considerado también el sitio en el que el profeta Elías derrotó a los falsos profetas, y, por ende, donde nace el monoteísmo.
Continuamos a San Juan de Acre que, al igual que Haifa, es ciudad de tolerancia religiosa. La ciudadela de Acre fue construida por la orden de los Caballeros Hospitalarios (templarios); esta ciudadela terminó siendo usada principalmente como prisión; allí estuvo recluido por más de 20 años el profeta Bahai creador de los jardines y de la religión Bahai.


II.-Y EN EL PRINCIPIO, LA FUENTE
Israel es un país pequeño, así que poco después estábamos entrando en Nazareth. Esta zona galilea tiene un aspecto más árabe; sus construcciones son de 3 plantas donde la última no está terminada. Es zona de olivos y datileras.
Nada más entrar al pueblo, vimos la Fuente de la Virgen; hoy día es una fuente ornamental pero, en su época era el sitio donde todo el pueblo se acercaba a recoger agua, por tanto, era el centro social. Pude imaginar fácilmente las mujeres chismeando alrededor de la fuente, los chicos merodeando, las viejas de expresión torva y mirada criticona y aquella pareja de allá, José y María. Muy cerca se encuentra la Basílica de la Anunciación, construida sobre la casa de María y junto a ésta, la Carpintería-casa de San José, donde hay una pequeña Iglesia, también. Me emocionó y llenó de ternura descubrir que aquí y así comienza la gran historia, en la que el carpintero José se enamora y compromete con la linda vecinita de al lado, María.
Esa noche nos alojamos aquí en Galilea, en un hotel denominado Hagoshrim. Este hotel está regentado por un Kibutz. Como recordarán, los Judíos comenzaron a regresar a la tierra prometida desde principios del siglo XX. Vienen en grupos, dispuestos a reconstruir el país y se agrupan en estas comunidades de producción, principalmente agrícola. Ya entre los años 70 y 80 la economía israelí creció de tal manera que los kibutz fueron perdiendo ideología y sentido. Sin embargo, todavía la gente vive aquí, como en una urbanización cualquiera. Lo que me llamó poderosamente la atención fue el jardín de infantes, no porque en él se haga nada especial sino porque está equipado con un Bunker. En otras palabras, estos niños están entrenados para esconderse en un bunker, ante cualquier amenaza. Ellos tienen a 8 Kms. el Hezbollah. No sé, a mi me pareció terrible adaptarse a vivir en permanente estado de zozobra pero, pensándolo bien, también nosotros vivimos en permanente zozobra por otras razones y no tenemos bunker en el que escondernos.
Después de una reparadora noche de descanso en el Kibutz que, debo añadir, es un hotel de magníficas instalaciones y deliciosa mesa, nos aprestamos para seguir nuestro paseo hacia Safed, considerada la ciudad de la Cábala. Fue en esta ciudad donde Isaac Luria, el Santo León, profundizó los estudios del Zohar, libro fundamental de la cábala. También en esta ciudad se refugiaron los sefardíes (judíos españoles), entre ellos el Rabí Iosef Caro quien en su libro “La Mesa Tendida” explica las bases de la Cábala.
Rodeando el Lago Tiberíades, conocido también como el Mar de Galilea, nos dirigimos al Monte de las Bienaventuranzas, lugar sagrado para los cristianos donde Jesús predicó el Sermón de la Montaña y, donde nos legó el Padrenuestro. En este monte, hay una iglesia y, dispersos por el arbolado parque, muchos lugares de oración. En uno de ellos me senté a rezar la oración que El Señor nos enseñó y puedo decirles que me nació del alma.
Salimos, confortados por la oración y nos dirigimos hacia Cafarnaum, sitio importante en el Nuevo Testamento. Es este el pueblo de Pedro y su hermano Andrés, de Santiago, el hijo de Zebedeo y su hermano Juan, de Mateo. Fue el lugar escogido por Jesús para muchas sanaciones milagrosas, incluyendo a la suegra de Pedro.
Muy cerca de Cafarnaum se encuentra Tabgha, donde ocurrió la multiplicación de los panes y los peces. Hay también aquí una Iglesia y, en las afueras, los artesanos de la zona hacen pececitos de colores muy hermosos como símbolo de prosperidad. Tomamos la Vía Tiberíades, antes conocida como Vía Maris; esta vía fue una ruta de gran importancia comercial: unía Egipto con Anatolia y Mesopotamia. Corría paralela a Canaam pasando por Gaza, Ashdod, Jaffa, Monte Tabor, Tiberíades, Cafarnaum, Galilea, Altos del Golán hasta llegar a Damasco. A través de esta vía, llegamos a Yardenit, a orillas del Jordán lugar tradicional del bautismo de Jesús. Aquí la gente alquila túnicas para meterse al río, se realizan bautizos a diario, algunos por aspersión y otros por inmersión, o simplemente se mojan los pies o la cabeza. Las riberas del río están bastante sucias y unos enormes bagres merodean en sus orillas, así que simplemente humedecimos nuestros dedos, nos persignamos y desistimos de ingresar al agua. Cuestión de gustos o de ascos.


III.-JERUSALEM SECRETO
Entrar en Jerusalem es un impacto; Si Tel Aviv nos pareció ciudad moderna y pujante, Jerusalem se la lleva de calle; capital del Estado de Israel desde 1950, su desarrollo es sorprendente; recostada en las colinas de Judea, emergen de ella enormes torres, cúpulas y blancas urbanizaciones que le confieren gran luminosidad. Después de alojarnos en el hotel Dann Panorama, salimos a absorber el ambiente; nos recibió una gélida noche que, sin embargo, no detiene a los paseantes. Se mezclan en estas calles los judíos más ortodoxos trajeados de levita y sombrero con los más Light de blue jean, franelita y kipá; sin embargo, la gran mayoría van vestidos como en cualquier ciudad europea; aquí, en la ciudad más sagrada del mundo, conviven como vecinos cristianos, armenios, musulmanes y judíos. Subiendo por la Avenida King David llegamos a unas calles peatonales donde Jerusalem se divierte, llenas de tiendas, restaurantes, tabernas y gente paseando. De grata mención el “Centro Comercial Mamilla”. Con ubicación inmejorable, este C.C. es además una galería de arte; múltiples obras escultóricas pueblan su larga galería, todo un placer visual caminarla. Bellísimo, finísimo y CARÍSIMO. Mamilla es también el nombre de un barrio al que los locales apodan el “Barrio fantasma”. Sus fabulosas mansiones siempre están vacías ya que pertenecen multi- millonarios judíos-americanos quienes sólo las visitan una vez al año.
A la mañana siguiente, nos fuimos a recorrer la Vía Dolorosa. El inicio de esta Vía se encuentra dentro de la ciudad amurallada o ciudad vieja; la ciudad vieja tiene 7 puertas en sus murallas: 1. PUERTA DE DAMASCO: es la más grande. Está orientada hacia esa ciudad. 2. PUERTA DE LAS FLORES, también conocida como Puerta de Herodes que da acceso al Barrio Musulmán. 3. PUERTA DE LOS LEONES que se encuentra frente al Monte de los Olivos. 4. PUERTA DE ORO, también conocida como Puerta de la Misericordia: Esta puerta está tapiada ya que por ella entró Jesús a Jerusalem y fue tapiada porque nadie más podrá entrar por ella hasta que Él regrese (esto según los cristianos) o para que no pueda volver (según los musulmanes). 5. PUERTA DEL ESTIÉRCOL, antiguamente se colocaba allí la basura, por ella se accede al Muro de los Lamentos. 6.- PUERTA DE DAVID, también conocida como Puerta de Sión ya que conduce a dicho monte, donde se cree está la tumba del Rey David. 7. PUERTA DE YAFO: enfocada hacia el Puerto de Yafo, hoy Tel Aviv. Entramos a Jerusalem antiguo por la Puerta de Damasco, nos dirigimos hacia la Vía Dolorosa que se inicia frente a la Torre Antonia donde estuvo el Pretorio, aquí Jesús fue condenado a muerte. En este sitio se encuentra hoy el convento del “Ecce Homo” y la capilla de la Flagelación. Estos dos sitios, Estaciones I, Condenación y II, Flagelación están bastante juntos y los franciscanos construyeron las dos capillas: a la izquierda la de la Condenación y a la Derecha la de la Flagelación. Podemos distinguir el enlosado original de la época de la Pasión de Jesús y parte del Arco de Adriano donde, según la tradición, Pilatos pronunció el Ecce Homo. Seguimos subiendo por las callejuelas empedradas hacia la Tercera Estación. Antes de llegar, hay una piedra conmemorativa donde Jesús apoyó su mano para no caer. La Tercera Estación representa la 1ª caída del Cristo; una escultura de autor polaco nos muestra el hecho. En la Cuarta Estación hay una capilla armenio-católica que recuerda el encuentro de la Virgen con su Hijo y en la Quinta, una capilla franciscana marca el sitio donde Simón el Cirineo acude en ayuda del condenado.
Me detengo para explicar algo que llamó mucho mi atención; La Vía Dolorosa no es un lugar fácil para la concentración espiritual, la peregrinación, la oración o la contemplación. Esta calle, escalonada y empedrada, muy angosta y de unos 500 metros de largo, está poblada en sus márgenes por cafés, tiendas para turistas y mercaderes varios. La mayoría de las Estaciones del Vía Crucis está marcada por señales muy pequeñas. Transitan vehículos que te obligan a pegarte a los muros; se multiplican las procesiones de peregrinos que van cantando o rezando en diversos idiomas. La mayoría de los comerciantes son de fe musulmana, el sitio no tiene significación para ellos. Nuestra guía tampoco es cristiana (más bien judía light); Sus explicaciones y narraciones son escrupulosamente científicas, asépticas, llenas de mucha información y poca emoción. Debí hacer un gran esfuerzo para ir mental y espiritualmente al momento; Pensé que así debió ser en ese tiempo. Igualmente, mientras el condenado, que para ellos era uno más, arrastraba su cruz, algunos lo mirarían con curiosidad, otros intentarían seguir vendiendo sus mercancías y otros más pasarían a su lado, con total indiferencia; los borricos cargados atropellarían también a los pasantes, sólo que los borricos de hoy tienen 4 ruedas.
En la Sexta Estación se encuentra el convento de las “Pequeñas Hermanas de Jesús”. Está situado en la casa de la Verónica; la mujer que enjuaga el rostro de Jesús con su manto; se dice que Verónica no era su nombre, sino que es una palabra que significa “Vero ícono”, es decir, “imagen verdadera” pero, sea como fuere, para mi continuará siendo el Manto de la Verónica, como decía mamá. En la Séptima Estación una columna romana nos recuerda la 2ª caída de Jesús. La Octava Estación, donde Jesús consuela a las mujeres piadosas de Jerusalén, está indicada por una Cruz latina, grabada sobre la pared de un monasterio griego. Novena Estación: 3ª caída de Jesús, señalada por otra columna romana. Las últimas Estaciones están dentro de la Basílica de la Resurrección. Esta Basílica, ubicada sobre el Monte Gólgota, fue comenzada a construir por Constantino y su madre Santa Elena; se dice que durante las excavaciones para construirla, fue encontrada la “Vera Cruz”. En las Estaciones DIEZ Y ONCE se recuerdan el despojo y la crucifixión y están señaladas con sendos altares.
Llegar desde allí a la Estación DOCE, donde se encuentra el altar griego ubicado sobre el sitio preciso donde estuvo la Cruz, requiere de mucha paciencia y resistencia: el calor es agobiante, el sitio es cerrado y en subida. La cola se hace lenta y desordenada cuando los visitantes descubren que está permitido inclinarse debajo del altar y colocar la mano sobre la roca original donde estuvo la cruz; obvio todo el mundo quiere hacerlo y, como además está permitido tomar fotografías, el asunto se torna caótico. Sin embargo, llegas allí, te arrodillas, inclinas tu espalda y, finalmente, tu mano entra en contacto con aquel trocito de fría piedra; entonces, la energía que despide te electriza, desaparecen el ruido, el calor, la gente y, por un segundo, una fuerza indescriptible te posee. A mi se me llenaron los ojos de lágrimas y me parece que no fui la única. Luego, comienzas a bajar hasta la Piedra del Ungüento (Estación TRECE) donde era costumbre depositar los cuerpos a fin de prepararlos para la sepultura. Sigues bajando hasta una gran cúpula (Estación CATORCE), erigida por los cruzados, donde estuvo la tumba de José de Arimatea que sirvió de sepulcro a Jesús.
Emocionalmente agotados, salimos de allí para dirigirnos, bordeando el Monte Moriat, donde Abraham ofrece a su hijo, hacia el Muro de los Lamentos. El Muro de los Lamentos es considerado el Sancta Sanctorum (sitio más sagrado) de la religión judía. Aquí se erigió el Templo de Salomón, en el siglo X a.c, fue destruido por los Babilonios y reconstruido en el 445 a.c. Vuelto a destruir por los romanos bajo la égida de Vespasiano en el 70 d.c, quedó en pie este muro exterior, considerado como muestra de la alianza de Dios con su pueblo. La gente acude aquí a orar, agradecer, pedir y es costumbre llevar papelitos con peticiones; estos papeles son introducidos entre los resquicios de las piedras. Los locales suelen decir que, aunque Dios está en todas partes, la llamada desde este lugar es local. Como deben suponer llevamos e introdujimos papelitos con nuestras peticiones, oramos y pedimos por todos, particularmente, por nuestro país, nuestras familias y demás seres queridos.
Por la tarde, para terminar de exprimirnos el corazón que a estas alturas ya está como una pasa, estuvimos en el Museo del Holocausto. Un imponente edificio donde se exponen los testimonios de las atrocidades de este evento. A pesar de ser inmenso y muy bien montado, me gustó más el de Washington, un poco menos extenso pero más concentrado e intenso.
Es sábado en la mañana, un día tranquilo puesto que casi todo en Jerusalem está cerrado por el Sabat. Salimos en recorrido a visitar el Monte de los Olivos, desde donde se obtiene una vista panorámica estupenda de la ciudad. Luego, nos trasladamos a la Basílica de la Agonía, sita en medio del Huerto de Getsemani. Los olivos milenarios prestan su sombran y frescor a este paraje, tan calmado y pacífico que puede uno imaginar porque fue un lugar propicio para la oración. Dentro de la Basílica se encuentra, protegida por barandas, la piedra donde Jesús recostado sudó sangre, antes de comenzar su pasión. En nuestro camino, a través del Barrio Judío, atravesamos el Cardo Romano (Avenida principal que corre de norte a sur, de allí el término cardíaco), subimos al monte Zión para ver la Ciudadela del Rey David. Visitamos también el lugar de nacimiento de San Juan Bautista y la Abadía de la Dormición, donde se supone fue asunta al cielo la Virgen María. No hay certeza, sin embargo, en cuanto a esto, ya que como narré en mi post de Turquía también en Efeso hay un sitio donde se supone ocurrió este hecho.
Atravesando la ciudad nueva, pudimos ver los edificios de la Kneset (Parlamento), la residencia presidencial, el Teatro Municipal; nos dirigimos al Museo de Israel; aquí se encuentra una maqueta gigante del Jersualem de la época de Jesús, así como los rollos originales del mar muerto, escritos por los Esenios.
Por la tarde, fuimos a Belén. Esta ciudad se encuentra en territorio de autonomía Palestina, por tanto, el acceso es complicado; Belén y todos los territorios bajo autonomía palestina, se encuentra separada por un muro de 9 metros de alto y 670 Kms. de largo; debemos portar nuestro pasaporte, cambiar de guía (los judíos no pueden entrar aquí) e inclusive cambiar de vehículo. Después del almuerzo, vino nuestra guía a recogernos para llevarnos a la Basílica de la Natividad; Esta Iglesia, colocada sobre la misma cueva que sirvió de alojamiento a la Sagrada Familia, está bajo protección de los griegos ortodoxos. La iglesia está muy sucia y descuidada aunque hay mucha y muy antipática vigilancia. Mientras nos dirigíamos allá, supimos de la angustiante situación en que viven los palestinos en Belén. Nos estremeció saber que aquí solo hay un 3% de cristianos y la pasan muy mal. En general, los palestinos, todos, están confinados a sus territorios, no pueden salir; hay muy poco trabajo; los judíos les envían agua 2 veces por semana y, en general, viven una situación muy dura; es una ciudad pobre, donde se respira un ambiente extraño. Nuestra guía vive con su esposo y tres hijas en una cueva de piedra, cedida por la Iglesia, para que no tenga que pagar renta (que igual no podría). Los cristianos son muy poquitos, se mantienen muy unidos con la iglesia y se ayudan unos a otros. No obstante todo ello, el fervor y entusiasmo de la chica logró hacer que nuestra experiencia en la Basílica de la Natividad fuera de gran recogimiento y fe. El sitio del nacimiento está marcado con una estrella de plata, la cual también puede tocarse, así como donde fue colocado el Niño.
El día domingo amanece con emoción. Será nuestra excursión de playa hacia el Mar Muerto. Primero visitamos la fortaleza de Massada, emplazada en el desierto de Judea, en la cumbre de una meseta próxima al Mar Muerto. Esta fortaleza, construida por Herodes, fue de gran importancia durante la 1ª guerra Judeo-Romana que culminó con el suicidio colectivo de sus defensores. (Tengo que buscar la película que, sorprendentemente, no he visto). Luego, nos fuimos al Mar Muerto; esta es una de las experiencias más divertidas que he experimentado. El agua es tan densa y su fondo tan arenoso que se hace dificilísimo caminar. Claro, flotas de espaldas, pero si tratas de caminar de frente, caes como un sapo. El entusiasmo es general y todo el mundo se embarra con la arena, lo sorprendente es lo tersa, suave y humectada que queda la piel, cuando te enjuagas. Sip, adivinaron, compramos barro y cremas de inmediato.

IV.-EN EL REINO NABATEO
A la mañana siguiente, salimos por tierra hacia Jordania. Este país está apenas a 250 kms de Israel y las formalidades de ingreso no fueron tan tediosas ni tan largas como habíamos temido. Jordania, cuyo nombre oficial es Reino Hashemita de Jordania, (Hashemita significa descendiente directo de Mahoma que es lo que los actuales gobernantes son, supuestamente), es un país de mayoría musulmana (93%); con solo un 30% de tierras cultivables y vecinos tan amenos como Arabia Saudí, Israel, Siria, Iraq, territorios palestinos, etc; su historia se extiende desde 2000 años a.c. y está llena de guerras, invasores y colonos que incluyen a hititas, egipcios, israelitas, asirios, babilonios, persas, griegos, nabateos, romanos, árabes, musulmanes, cruzados, mamelucos y otomanos que han dejado a su paso acuerdos y desacuerdos, destrucción y construcción.
Paramos en Jerash, a unos 45 Kms de Amman, también llamada la Pompeya del Este por la excelente conservación de sus ruinas romanas; bajo un sol inclemente y siguiendo a un guía que más bien parecía maratonista de fondo, logramos visitar (con la lengua afuera) el Arco de Adriano, el hipódromo, la plaza ovalada, el cardo, el templo de Artemisa, el Ninfeo, las tres iglesias bizantinas (San Damian y San Cosme; San Juan y San Jorge) y el teatro romano, de perfecta acústica. Continuamos a la ciudad capital donde nos alojamos en el Hotel Kampisky, que no vacilo en recomendar.
Amman es una ciudad en construcción. Por todos lados vemos levantarse inmensos rascacielos y construcciones diversas; su meta es, según nos dijeron, establecerse como centro financiero del medio oriente desplazando o al menos alcanzando a Dubai.
Después de una reparadora y necesaria noche de descanso salimos por tierra hacia Madaba, ciudad de los mosaicos; aquí visitamos la Iglesia de San Jorge donde se encuentra el más grande y fabuloso mapa-mosaico de Tierra Santa.
Inmediatamente, nos situamos en el Monte Nebo, lugar desde donde Moisés divisó la tierra prometida a la que nunca llegó. Desde esta meseta, se obtiene una vista panorámica de las montañas de Judea y Samaria, el Mar Muerto, el desierto de Judá, el Valle del Jordán, es decir, la tierra prometida. En el sitio se encuentra una monumental cruz de hierro con una serpiente enroscada, símbolo de Moisés; a este sitio se le atribuyen poderes de sanación. Desde este monte se pierde el rastro de Moisés y, dice la tradición, que desde aquí subió directamente al cielo.
Continuamos hacia Petra; allí nos alojamos en el Hotel Crowne Plaza; la terraza del hotel está en las faldas de las montañas rosadas de este reino nabateo y es una experiencia casi mágica sentarse allí, a ver el sol esconderse tras ellas, produciendo un espectáculo imposible de luz y color.
Al día siguiente, fuimos a visitar Petra. Esta es una excursión de todo el día, exigente, no apta para cualquiera, hay que estar en buena forma o tener mucha voluntad (como es el caso) especialmente, si te toca un guía maratonista que va delante como si le picara una urgencia. El ascenso comienza por entre inmensas rocas que construyen un pasillo sorprendente y un atemorizante. Tienes la sensación de estar en tierra de gigantes; las formas que el tiempo ha dibujado te asaltan como monstruos prehistóricos a cada paso; de repente, atravesando el paraje más sombrío, se abre ante ti una grieta de luz: allí, imponente, majestuoso, retador, se encuentra enclavado en la roca misma, despidiendo destellos amarillos y rosados: El Tesoro. Vale la pena, sin duda, vale la pena el esfuerzo. Claro, después tuvimos que pasar unos fantásticos días en Madrid, tomando vacación de la vacación. Que puedo decir, así de dura es la vida del viajero.

sábado, 25 de julio de 2009

CON EL TEMPANO EN MIS MANOS
















PRIMERA PARADA:
LIMA, GASTRONÓMICA Y GENTIL.

Lima, la siempre gentil y elegante Lima, nos recibió la noche del 3 de julio, con su cielo gris y su aire fresco. En la mañana, repasamos sus maravillosos paseos: el Malecón de la Reserva; La Catedral; La Plaza de Armas; el cambio de guardia en el Palacio de Gobierno Municipal; El Convento de Santo Domingo donde presentamos nuestra veneración a San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima; nos fotografiamos a los pies de Wanka, estatua realizada en grandiorita, homenaje a Taulichusco, el viejo, último de los gobernantes incaicos; caminamos también por La Alameda, junto al río Rimac, allí encontramos una feria donde los distintos departamentos del Perú mostraban sus bailes, su artesanía, comidas y costumbres, sencilla y atractiva actividad donde te mezclas con el pueblo limeño, muy decente y educado.
Sin embargo, Lima es un paseo siempre gastronómico, así que de allí nos dirigimos a conocer “ASTRID Y GASTÓN”, el original, ubicado en Cantuarias 175, Miraflores, Lima; tlfno. 51-1-444.1496 y 242.5387; pues bien, como dicen los jóvenes cuando quieren expresar el máximo elogio: ¡Eso es: Otro Nivel!!, sublime. Especialmente, me atrevo a recomendar la degustación, que te permite atravesar todo el arco iris de sabores del sitio… Imperdible.
Pasamos la tarde recorriendo los mercaditos indígenas, donde siempre puedes encontrar el detallito amable, el regalito necesario. Son sitios aseados (como toda Lima), amenos, gentiles, coloridos y de precios solidarios.

A la mañana siguiente, habíamos contratado un transporte que nos condujera al sitio arqueológico de Pachacamac, para empaparnos un poco más de las antiguas culturas andinas. Pachacamac, como recordarán, es el dios dual que está representado por el maíz (parte femenina) y la serpiente (lado masculino).

En ruta hacia allá, tuvimos la oportunidad de disfrutar, desde el carro, del Parque del Amor, con su grupo de estatuas dedicadas a la pareja y de la Vuelta del Fraile: dos agradables escenarios de los que ya hemos hablado.

En Pachacamac, nuevamente nos embebimos en los antiguos ritos y costumbres de los indígenas del sur, de la mano de un guía muy competente que nos proporcionó, inclusive, un nuevo descubrimiento, al menos para mí, el de los quipus. Los quipus, también llamados: “nudos parlantes”, consistían en coloridas ruedas de hilo o cuerdas de pelo de llama o alpaca, con valores codificados en colores y nudos, en base a un sistema decimal. Estos nudos cuentan la historia y tradición de propiedades y familias, de allí la expresión “gran quipú”, ya que tener un “gran quipú”, implica tener muchas propiedades y en consecuencia poder.

Después del paseo a Pachacamac, fuimos a Barranco, barrio bohemio y hermoso donde se rinde homenaje a Chabuca Granda y es un lugar pintoresco y agradable.

Luego, nos trasladamos a Pescados Capitales, del que ya he hablado extensamente. No nos decepcionó, nuevamente disfrutamos del pulpo adolescente ahumado y del estupendo juego de palabras y sabores que es su carta. No puedo dejar de citar la leyenda que me tocó en suerte en mi mantel:
MUCHOS SON LO BASTANTE EDUCADOS COMO PARA NO HABLAR CON LA BOCA LLENA, PERO NO LES PREOCUPA HACERLO CON LA CABEZA VACÍA.” Orson Wells.

Teníamos previsto pasar la tarde paseando por el Parque Central, construido a semejanza del Parque de Guell, pero entre una cosilla que se le olvidó a éste, otro regalito que aquel recordó esta mañana, terminamos nuevamente en los mercadillos. Regresamos caminando hasta el Centro Comercial Larcomar, para verlo por la noche con sus inquietas y coloridas fuentes y disfrutar del concierto nocturno del Pacífico, hasta que bien entrada la noche entramos en MAKOTO SUSHI BAR, el restaurant nikkei que está en el C.C Larcomar, al que ya me he referido antes. Tampoco nos decepcionó, con el Rol tiradito de pulpo y lenguado acevichado; el rol acevichado de langostino tempurizado: pulpa de cangrejo cubierta con pescado blanco; el tropical: pulpa de cangrejo, salmón y tempurizado, cubierto de calamar y salsa agridulce, en fin un festival de sabores y, debo reconocer que, esta vez, la atención no dejó nada que desear. Para nuestro próximo viaje a Lima, dejamos pendiente el restaurante RAFAEL, en San Martín 300, del destacado cheff Rafael Osterlitz, que es el que está dando la hora últimamente en la ciudad.

Partimos para Argentina, en un laaargo viaje, directo a El Calafate; bueno, en realidad, no propiamente directo. Después de 3 ½ horas desde Lima hasta Bs. As., tienes que trasladarte hacia el Aeroparque Nacional Jorge Newberry y, desde allí, salir hacia El Calafate, en un vuelo que dura casi 5 larguísimas horas.
El Calafate está ubicado en la Provincia de Santa Cruz, cuya capital es Río Gallegos, a 3 mil kms. de Bs. As.

NÚCLEO DEL VIAJE
EL CALAFATE

Nuestro anhelado viaje al reino de los témpanos había comenzado y no pudo comenzar mejor. Nos trasladamos al Hotel Los Sauces, Casa Patagónica para encontrarnos con las cabañas más acogedoras que puedan esperarse; son unas pequeñas casitas decoradas con buen gusto y delicadeza, llenas de detalles elegantes y finos. Las habitaciones comodísimas y hermosas y los baños, fabulosos. El hotel cuenta con instalación de jacuzzi, gimnasio donde también puedes degustar los más exóticos tés o recibir masajes; tiene también buen restaurante, atención pronta y cordial, en fin un espacio para la relajación y el disfrute sereno, enclavado en las frías estepas del sur.

Después de una noche de reparador descanso, salimos para nuestra esperada visita al Perito Moreno.

El Glaciar Perito Moreno nace en el campo de hielo patagónico sur, se extiende hacia el Lago Argentino y debe su nombre a Francisco Pascacio Moreno, explorador de la zona austral y activo participante en la delimitación de fronteras con Chile. El Perito Moreno ha sido considerado como una de las maravillas naturales del mundo y lo es, no sólo por lo imponente de su estampa, sino porque es una maravilla natural a la que le encanta el show. Efectivamente, cada cierto tiempo el hielo se recuesta de la Península, creando un túnel con una bóveda de más de 50 metros a través de la cual las aguas de Brazo Rico del Lago Argentino fluyen y provocan, eventualmente, el derrumbe de dicha Bóveda con considerable espectacularidad. Este show, sin embargo, no es predecible, en los últimos tiempos se ha producido en 1988, 2004, 2006 y 2008. No obstante, constantemente el Perito Moreno brinda desprendimientos de hielo a los emocionados visitantes; estos desprendimientos quedan flotando plácidamente en las lechosas aguas del Lago Argentino, adoptando formas tan variadas como la imaginación pueda crear. El showglaciar Perito Moreno tuvo a bien realizar dos desprendimientos para nosotros; le damos las gracias por ello.

Los glaciares de esta zona son, en cierta forma, travesuras del viento; los vientos recorren la Patagonia de oeste a este; cargados de humedad, después de su largo viaje oceánico sobre el Pacífico, encuentran la cordillera como único obstáculo y allí, sobre Los Andes, dejan descansar su pesada carga húmeda. Las nevadas intensas, más la baja temperatura anual, permiten que capas y capas de nieve eliminen las burbujas de aire, creando una masa compacta que, a lo largo de siglos, ha formado estos ríos de hielo; para tener una idea de la inmensidad e imponencia de la que estamos hablando, el Perito Moreno tiene en total 250 Km2.: 30 de largo, 5 km de ancho y 74 de alto sobre la superficie, se ha comprobado que tiene 120 mts. sumergidos.

El Perito Moreno se considera un glaciar en balance desde 1917, es decir, pierde y recupera la misma cantidad de hielo anualmente, de tal manera que pareciera que el calentamiento global todavía no ha atacado a esta zona.

Esa noche, después de recorrer el pueblo, fuimos a comer al asador donde nos dijeron que se hacía el mejor cordero patagónico: La Tablita, es cierto.

A la mañana siguiente, muy temprano, salimos en una excursión que navega el Lago Argentino, para ver desde el agua la cara Norte del Perito Moreno, así como también los glaciares Upsala y Spegazzini y la bahía Onelli.
El Glaciar Upsala tiene 870 mts2; una longitud de 60 Km. y un ancho de 10 mts; el alto de sus paredes alcanza entre 60 y 80 mts., un edificio de hielo, pues. Este glaciar, aunque un poco más grande que el Perito Moreno, solo es visible desde el agua; por su difícil acceso y su poca vocación de show lo han hecho menos famoso, a pesar de su inmensidad.
Por último, el glaciar Spegazzini, se distingue porque aún siendo mucho más pequeño en superficie (60mts.2, con un ancho promedio de 1.5 kms) es el más alto, 135 mts. Debe su nombre al botánico Carlos Luis Spegazzini, primero en estudiar su flora.
Regresamos ya al final de la tarde, con los ojos llenos de la más completa colección de azules que pueda imaginarse, con la piel entumecida por el frío y el alma ardiendo por la emoción de haber sido testigos de tanta maravilla. Cenamos agradable y tibiamente en el hotel y nos entregamos al feliz descanso.
El día siguiente era un día libre, forzado de tal manera porque no todos los días salen vuelos de LAN, así que resolvimos pasar una jornada tranquila, disfrutando de las instalaciones del hotel y husmeando la llegada de los mandatarios del país (propietarios de la estancia) que llegaron a orear sus depresiones en aquel paraje maravilloso y solitario. Esa noche cenamos pizzas en el pueblo. Bastante buenas, nada especial para reseñar.

SIGUIENTE PASO
BUENOS AIRES

No puedo dejar de hacer mención a Buenos Aires. Aunque en relatos anteriores me he referido a esta ciudad que, dicho sea de paso, me encanta, tengo que volver a aludirla por varias razones.
Primero hicimos un rápido recorrido por la ciudad en los autobuses turísticos descapotados (a pesar del frío que pela que estaba haciendo); ello con el fin de que algunos de los del grupo pudieran disfrutar de los sitios emblemáticos como El Obelisco, la Casa Rosada, La Plaza de Mayo, la Boca, Caminito, San Telmo, Recoleta, etc. En Recoleta visitamos la tumba de Evita y en la noche fuimos, una vez más a la Ópera Pampa, sin desperdicio; cada vez que la vez es mejor. Al día siguiente después de caminar todo el día por la zona comercial fuimos al show Esquina Carlos Gardel; no porque fuera el escogido (queríamos algo nuevo) sino porque eso era lo que había. Si, efectivamente, había tan poco turismo en Bs. As. que no todos los shows estaban abriendo. Entre la alarma por la gripe porcina, y la situación económica general, los espectáculos están semi vacíos. El show no deja nada que desear, ni el menú tampoco pero, lo que si me dio mucha tristeza fue ver como la peatonal Florida se ha llenado de buhoneros que da miedo transitar por ella. También, aunque en menor grado Lavalle, Suipacha y Maipu. La cantidad de indigentes (cartoneros, les llaman ellos debido a que duermen en cartones en la calle) es de pavor (y esto a temperaturas de 1 grado y menos. El descontento general del argentino con la situación económica, el dispendio de los dineros públicos, la indiferencia de sus mandatarios y la ingerencia del nuestro es palpable y vergonzante. De muchos taxis que tomamos, sólo 1 estaba de acuerdo con la actual situación; todos los demás, con un análisis político agudo y certero, lanzaban denuestos contra el escenario político, social y económico presente.
Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que, tratando de obviar lo evidente, disfrutamos de unos días fantásticos. Pasamos el domingo en la Estancia Santa Susana y en el mercado de San Telmo. Disfrutamos de la maravillosa Fugazzetta de El Cuartito. Compramos chaquetas en Laffon y por supuesto, comimos ojo de buey en La Cabaña de Lila en Puerto Madero que sigue siendo lo mejor. Un dato nuevo: la trattoria Los Inmortales donde probé la empanada de pancetta, mozzarela y ciruela (uhmmm), está en Lavalle 746 y su decoración está fundamentada en los inmortales argentinos de las diferentes décadas; en particular nos tocó la mesa con el poster de los 70 donde aparecía Sandro, El Topo Gigio, Mafalda y otros a quienes no reconocí. Buena atención y CERCA.
Al parecer, el sur siempre tiene reservadas gratas sorpresas. No lo subestimen.

domingo, 29 de marzo de 2009

PAPIROS ERRANTES





En el nombre de THOT, dios de la escritura, de las bibliotecas, de la lengua y señor de las palabras divinas; bajo la protección de HORUS, dios halcón cuyos ojos son la luna y el sol, me atrevo a dejar constancia de nuestro periplo por Egipto, pidiendo disculpas de antemano por mi osadía y rogando a Isis complete con su amor mis faltas.
Después de una muy larga jornada (Caracas-Madrid; Madrid-Cairo; Cairo Luxor) nos adentramos en el antiguo esplendor de Egipto y, cuando digo antiguo es en el sentido más literal; de ese esplendor poco queda. Las ciudades son polvorientas, la pobreza campea. . La mayoría de la gente luce desaseada, con ropas que parecen no haberse lavado desde hace una década. Las avenidas principales son asfaltadas pero, si el ojo curioso dirige la mirada hacia las calles laterales, verá que ésas son de tierra. Todas y cada una de las ciudades y pueblos tienen mercadillos donde venden sourvenirs; como toda la cultura egipcia está llena de simbolismos, las imágenes pululan. En estos mercadillos los vendedores te acosan ofreciendo mercancías, regateando precios y llamándote por el nombre de la artista más famosa del país al que creen que tu representas; Muy cómico, porque a nosotras nos llamaban “Bandojas” y yo pensé que nos estaban ofendiendo, en realidad nos comparaban con Isabel Pantoja.
Egipto es una civilización desarrollada a orillas del Nilo por ello nuestro recorrido, como el de los antiguos, será en gran parte acuático (desde Luxor hasta Aswan y alrededor del lago Nasser).El Crucero desde Luxor lo hicimos en el ROYAL RUBI; excelentes camarotes que más bien llamaré habitaciones ya que tienen tal carácter; magnífico buffet y, en general, un ambiente gentil y agradable.
Nuestra primera visita en Luxor fue para el templo de Amón. Este templo de columnas fue construido por dos faraones: Amenhotep III la parte interior y Ramses II la parte exterior. En total tiene 260 metros. Está conectado con el de Karnak (que visitaremos luego) por la avenida de las esfinges. Durante el año nuevo desde el Templo de Karnak se realizaba el festival de la Opet (representado en los relieves) consistía en la procesión de Amon , atravesando esta avenida para visitar Luxor.
Las columnas de la entrada que forman el pilono muestran la batalla contra los hititas (hoy sirios), luego el obelisco de 25 mts. (antes había 2, pero uno de ellos está en París, regalado a los franceses por Ali Khan) . En la entrada del patio, 2 estatuas de Ramses II de 15.6 mts, de altura y a sus pies los enemigos de Egipto. El patio de 74 columnas en dos hileras, con capitel de papiro símbolo del bajo Egipto y, en el santuario, 3 capillas: a la izquierda la capilla de Mut, diosa local representativa de la madre; al centro la de Amón y a la derecha la de Jonsu, dios lunar protector de los enfermos.
Al salir de aquí, fuimos al templo de Karnak a través de la “Avenida de las Esfinges”. El templo de Karnak es, en realidad, un conjunto de templos: Gran templo de Amón, recinto de Montu, dios de la guerra; recinto de Mut; recinto de Jonsu; recinto del festival de Opet y recinto de Ptah, maestro constructor protector de arquitectos y albañiles. La avenida de las esfinges abre a dos inmensos pilonos con las estatuas que se dice alguna vez fueron de Tutmosis pero Ramses borró su cartucho y colocó el de él, luego vienen 122 columnas de mas de 21 metros de altura distribuidas en 9 hileras; los obeliscos de Hashepsut y Tutmosis y el templete con la figura de Heber, el escarabajo de la buena suerte, tallado piedra, frente al lago sagrado. Dicen que a este templete hay que darle 7 vueltas para convocar a la buena fortuna (si, por supuesto que dimos las 7 vueltas, no es que uno crea, pero de que vuelan, vuelan).
Dos explicaciones rápidas para no volver sobre ello: 1. Cartucho: es el sello o cliché en que se colocaba el nombre de la persona, la firma que identificaba las estatuas y relieves (tallado en piedra, en jeroglífico, por supuesto). 2.- La reina Hatshepsut y Tutmosis III eran madrastra e hijastro. Al morir Tutmosis II, Tutmosis III era un niño; fue declarado faraón pero Hashepsut lo desplazó y gobernó como regente durante 22 años. Cuando Tutmosis tuvo edad para ello, hizo rebeliones, pataletas, intentos de golpe de estado y de asesinato. Se generó un odio terrible entre ellos pero, la realidad es que Hashepsut continuó en el coroto hasta su muerte; al asumir el trono y como venganza, Tutmosis III mandó borrar todos los cartuchos y el rostro de la reina de todos los templos (piensen que borrar en piedra no involucra precisamente una goma sino martillo y cincel). Queda demostrado, una vez más, que todos los autócratas son iguales, creen que su sola voluntad puede cambiar la historia.
Al día siguiente, todavía en Luxor, fuimos a visitar la Necrópolis de Tebas: EL VALLE DE LOS REYES. Las tumbas de los faraones y de algunos nobles fueron hábilmente disimuladas por los constructores que se aprovecharon de las gargantas horadadas por antiguos cursos de agua o tallaron las cuevas en el corazón de la roca para esconder los pozos funerarios de los saqueadores (con poco éxito, como sabemos). Destacan aquí las tumbas de Amenofis II, Tutmosis I, Sethy, la reina Hashepsut, algunos de los 150 hijos de Ramses II (¿sería por eso que lo llamaban Ramses El Grande?) y, por supuesto la de Tut Ank Amun, que fue la única descubierta intacta y algunos de sus tesoros reposan en el museo de El Cairo.
Desde el Valle de los Reyes salimos para visitar el “Grupo Hispano-Egipcio de las Esencias”. Como todos sabemos los aceites perfumados eran una costumbre importantísima para los antiguos egipcios; estas esencias son la base de los perfumes actuales. Las dividen en esencias faraónicas y medicinales. Aprendimos aquí que la base de Anais Anais y de Carolina Herrera es la flor de loto, para fijar el amor. Secreto del desierto es una esencia afrodisíaca conocida como la viagra femenina mientras la esencia real es el viagra masculina. La menta piperita como descongestionante de las vías respiratorias altas (nariz y garganta), mientras que el eucalipto es para descongestionar las vías respiratorias bajas (bronquios). La esencia de sándalo para fortalecer los huesos y la columna y el comino negro para el estómago; el berro para el cabello. Nos dieron inclusive una receta para una máscara facial hidratante compuesta por 2 cc de sándalo, yogurt, miel y aceite de oliva; y una para desmanchar la piel en base a bergamota que, usada por 3 semanas y sin tomar el sol supuestamente desaparece las manchas.
Más tarde, paramos para conocer los Colosos de Memnón. Se cree que Memnón (el constructor de la obra) falleció en Troya. Las estatuas tienen 16.50 mts. De alto y pesan 1500 toneladas. Representan a Amenhotep III con las manos en símbolo de paz (abiertas, descansando sobre las piernas) a la altura de la rodilla vemos la figura de su hija.
Regresamos al barco y, después del mediodía, salimos en navegación hacia Edfú; por la tarde subimos a la cubierta para ver el paso por las esclusas; observamos entonces, el río sembrado de falúas; son comerciantes ofreciendo sus mercancías a los pasajeros del barco. Este comercio se hace a gritos (los pasajeros están a una altura como de 3 pisos y los comerciantes navegando). Negocian a voces precios y colores y con potente brazo lanzan la mercancía en bolsas plásticas, el probable cliente examina la mercancía y la envía de vuelta o tira (vía bolsa plástica nuevamente) el dinero acordado. Toda la transacción es muy rápida y desesperada, toda vez que el crucero continúa avanzando y, en la medida en que comienza a penetrar la esclusa, va dejando atrás a los barqueros. Una experiencia súper divertida y original.
En la mañana, salimos en calesa para visitar el Templo de Horus, el dios Halcón. Fue diseñado por Imothep y está en muy buen estado de conservación. Mide 137 mts. de largo por 79 de ancho. Luego de esta visita, avanzamos un poco más en la navegación, hacia Kom Ombo, montaña de oro significa su nombre, para visitar el templo compartido de Sobek, el dios cocodrilo y Haroeris también conocido como Horus, cabeza de Halcón. Este templo fue construido durante la dinastía Ptolomeíca y, aunque parecido al de Edfú, es doble hacia el norte dedicado a Horus y hacia el sur a Sobek. En la tarde continuamos hacia Aswan internándonos en la región Nubia o Bajo Egipto.
Esa noche, el barco preparó una fiesta de Shilabas, así llaman a la vestimenta; todos compramos nuestros trajes en la tienda del barco y, esa noche, fuimos disfrazados de egipcios a la reunión. La fiesta fue una experiencia divertida y relajante; los disfraces nos quedaron magníficos, parecíamos auténticos egipcios (unos más que otros) aunque los hombres tuvieron cierta dificultad para manejar las faldas.
. Amanecimos en Aswan y, después del desayuno, fuimos a conocer la Represa que, en su parte antigua, genera la electricidad para Aswan y la ampliación moderna para el resto de Egipto. De allí fuimos a las canteras de granito de donde extraían casi toda la piedra para construir los colosales monumentos; En esta cantera se encuentra el Obelisco inacabado (aun tendido en el suelo). Uno se pregunta cómo rayos hacían para levantar semejantes moles de piedra (lo bueno del caso es que te contestan, pero me siento incompetente para reproducir la explicación).
Luego, nos dirigimos a un embarcadero para navegar hacia el templo de Philae enclavado en la Isla de Agilkia, donde fue mudado para salvarlo de la inundación durante la construcción de la 2ª parte de la presa de Aswan. El Templo de Philae fue el último reducto donde se mantuvo el uso del alfabeto jeroglífico (quizás por su condición de isla apartada) Está dedicado a Isis pero se adora también a Mandulis (una diosa Nubia local) y a la diosa Hathor (la vaca sagrada). Aquí tuvimos la oportunidad de apreciar en detalle un NILÓMETRO, que es un pozo conectado al Nilo que les permitía a los antiguos determinar el nivel de crecidas del río y, en consecuencia, fijar los impuestos en relación al posible éxito de las cosechas.
Después del almuerzo, salimos a dar un paseo en falúa; El Nilo por la tarde, sembrado de estas barquichuelas con sus velas triangulares apoyadas en un vértice, abombadas por la mágica brisa del río encantado es una de las imágenes más hermosas que he visto. Nuestra vela era blanca, pero las hay de rayas y colores que pincelan una polícroma paleta de acuarelas.
Navegando apaciblemente en falúa, rodeamos la Isla Elefantina, donde se encuentra el mausoleo del Agha Khan y el Jardín Botánico; al pasar observamos la mole rojiza del hotel The Catarats que sirvió de ambiente a la novela, más tarde llevada al cine, de la dama del crimen, Agatha Christie: “Muerte en el Nilo”; el marido de la Christie era un arqueólogo inglés y ella viajaba acompañándole con mucha frecuencia; por ello conocía bien la zona. Tiene otras novelas ambientadas en el área como: “La venganza de Nofret, situada en el antiguo Egipto”.
Continuamos nuestra navegación hacia un auténtico poblado nubio; los nubios son un pueblo prehistórico asentado en el Bajo Egipto; en realidad, desde Aswan hasta Sudán se extiende la región nubia. Los nubios auténticos no se mezclan con otras razas, por ello continúan siendo de piel muy oscura y no es extraño encontrar algunos de ellos con ojos claros (verdes). Esto ocurre porque durante la guerra contra los otomanos quedaron olvidados en Nubia 400 soldados turcos que se integraron a esa sociedad y es la única mezcla de razas que se les conoce. El 100% de los nubios son musulmanes y utilizan su propio dialecto simultáneamente con el idioma árabe.
Mientras nos aproximábamos navegando hacia el pueblo, vimos niños sobre tablas flotantes, remando con las manos, acercarse a las falúas; desde sus precarias embarcaciones, cantaban destemplados en diversos idiomas, tratando de capturar la atención de los viajeros para, luego, pedir “un uro (1 euro)”, caramelos o bolis de propina. Sienten especial fascinación por los bolis (bolígrafos), no sólo los niños, también los adultos vigilantes y cuidadores de los monumentos piden bolis y los que más gustan son los de clic.
Finalmente, desembarcamos en medio del desierto donde un grupo de simpáticos camellos nos esperaba para llegar al poblado. Los camellos tienen nombre propio (el mío se llamaba Óscar), bordean con sus fuertes patas la orilla del Nilo (para pavor de esta aterrorizada jinete). Los momentos más complicados, como en el avión, ascenso y descenso.
Una media hora después, con las nalgas adoloridas y el corazón acelerado por la aventura, nos apeamos en el poblado Nubio. Una chiquilla de profundos ojos oscuros me emparejó en la marcha; como soy caraqueña paranoica, mi primera reacción fue afirmar mi mano sobre la cartera; la niña, mirándome con sus ojitos de vaquilla triste, suavemente tomó mi dedo meñique y continuó caminando a mi lado, con la cabeza gacha. Con un nudo en la garganta, utilicé la mano libre para sacar algunos caramelos, se los entregué; a los 30 segundos estaba rodeada por un enjambre de niños que con voces plañideras pedían: “dami caramelo, dami caramelo”.
Nos dirigimos a una escuela, donde recibimos clases sobre los números en árabe y en Nubio, así como también nos enseñaron el alfabeto árabe. Salimos de la escuela, siempre perseguidos por el enjambre de niños, a una casa nubia donde nos brindaron bebidas, nos mostraron los cocodrilos (mascotas de la casa) y algunos se hicieron tatuajes de henna, que realizan con velocidad y precisión.
A la mañana siguiente desembarcamos con rumbo al aeropuerto de Aswan para tomar un vuelo a Abu Simbel. Este aeropuerto es el mejor que he visto durante el viaje. Su construcción es moderna, toda de piedra; los pisos y paredes internos, incluso los del baño, son de granito rosa. No en vano Aswán es la cantera de Egipto.
Llegados a Abu Simbel nos alojamos en el crucero JAZ OMAR EL KHAYAN. Precioso barco de decoración moderna y elegantísima. Buffet fantástico y habitaciones comodísimos. Luego del almuerzo fuimos a visitar el complejo de templos de Abu Simbel. Estos son dos templos mandados a construir por Ramses II; el primer templo para él, ya divinizado y el segundo para su esposa Nefertari.
Al final del templo, se encuentra el santuario que es la parte más importante en todos los templos. Aquí encontramos cuatro estatuas: En el extremo izquierdo Ptah, señor de la magia, arquitecto constructor, a su lado Amón Ra, dios del sol, al centro Ramses II divinizado y en el otro extremo Ra Horajti, el sol en su cenit. El 21 de febrero, entre las 5 y 6 de la mañana, un rayo de sol penetra totalmente los largos pasillos y cámaras para iluminar estas cuatro figuras. En una de las cámaras anteriores, encontramos el relieve del juicio final, es una de las escenas que hemos observado en muchos templos pero acá es donde se halla más clara. En esta escena se observa como Annubis, el dios con cabeza de chacal, protector de la momificación, acompaña al alma hasta la diosa Maat, que se encuentra frente a su balanza. Uno de los platillos de la balanza contiene una pluma, el otro está vacío dispuesto para recibir el corazón del difunto; por ello los cadáveres egipcios eran vaciados de todas las vísceras para la momificación, excepto el corazón. El corazón es colocado entonces en el platillo vacío, Si la pluma pesa más, el hombre ha sido malvado y estará condenado a la aniquilación y el olvido. Si el hombre, en cambio, ha ajustado su vida a la verdad y a la justicia, su corazón será más liviano que la pluma y podrá encontrarse con Osiris.
Al caer la tarde, asistimos a un espectáculo de luz y sonido presentado frente al complejo de templos, ALUCINANTE, salimos de allí impactados por la maravilla y grandiosidad del conjunto. Más tarde, la gerencia del barco ofreció un cóctel de bienvenida y el Gerente del crucero presentó a todo su staff
A la mañana siguiente, navegamos hacia Kars Ibrim, que son las ruinas de una fortaleza faraónica que observamos sin desembarcar, desde el sun deck. Mas tarde paramos en Amada para visitar el templo dedicado a Amón-Ra y Ra horajti, construido por Tutmosis II. Este día nos presentaron el documental de cómo movilizaron los templos para salvarlos de la inundación cuando la construcción de la Gran Represa de Aswan, una obra de ingeniería asombrosa. Por la noche tuvimos la fiesta oriental, con buffet árabe; volvimos a estrenar nuestras shilabas y disfrutamos de un espectáculo Nubio.
Al atracar en Wadi Es Sebou fuimos a conocer su templo y el de Dakka, ambos de la época ptolomeíca. El de Dakka está dedicado a Thot, dios de las ciencias, la literatura y la sabiduría. Durante la cena, el personal del barco cantó y paseó una torta de despedida para todos los pasajeros.Al amanecer del día siguiente, en Kalabsha, visitamos los templos de Mandulis y Kertasi, dedicados a Isis para luego dirigirnos al aeropuerto donde tomaremos vuelo a El Cairo.
El Cairo es la ciudad más caótica, polvorienta y desvencijada que he conocido. El tráfico es indescriptible; reina la ley de la trompa; los semáforos son divertidas luces que adornan las calles; comparten las vías, carros, burros, caballos y camellos; los peatones arriesgan su vida con desparpajo de torero en cada cruce. Toda travesía es un grito y un susto.
Los egipcios no acostumbran a pintar sus casas por fuera, además, construyen una parte y dejan la segunda o tercera planta a medio terminar para cuando haga falta o tengan dinero; por ello toda la ciudad parece una obra en construcción, con ropas lavadas danzando en los balcones y techos llenos de escombros. La única zona de El Cairo que escapa a este caos es Heliópolis, donde viven los pudientes. Otro sitio hermoso y digno de visitar es el monumento a Anwar El Sadat; enfrente de donde fue asesinado hicieron una pirámide abierta donde reposan sus restos; es una obra arquitectónica hermosa, llena de respeto y sentimiento. Sadat sucedió a Nasser como Presidente de Egipto y fueron los dos personajes que le dieron nombre y esplendor al país. Nasser con la construcción de las represas que dan vida y luz a este pueblo y Sadat con el acuerdo de paz con Israel. Asesinado en 1982, todavía los egipcios lo recuerdan y veneran, sobre todo porque a partir de entonces, Mubarak viene “dizque ganando las elecciones” y tiene al país sumido en la pobreza.
A la mañana siguiente, salimos por tierra para Alejandría, poco menos de 3 horas de carretera por la ruta del desierto. A orillas del Mediterráneo, Alejandría es una ciudad más clara, fresca y menos polvorienta. Primero visitamos la Columna de Pompeio con sus esfinges; en este mismo complejo de monumentos están Las Catacumbas, donde se encontraba enclavada la antigua Biblioteca. Vimos también el Teatro Romano, con su forma típica circular. De este complejo de monumentos salimos hacia el paseo de la marina; realmente precioso. En su orilla se encuentra la ciudadela de QAITBAY, ubicada precisamente donde se supone estuvo alguna vez el Faro de Alejandría, maravilla del mundo antiguo y el edificio de la nueva biblioteca de Alejandría, simplemente majestuoso. Nos alojamos en el Hotel Hilton Green Plaza, buenísimo porque está conectado, a través de pasadizos internos, con un bonito Centro Comercial porque el que terminamos la tarde paseando y donde hay una variedad de restaurantes.
De regreso a El Cairo, llega el tan esperado día para visitar los monumentos principales. En la mañana temprano (para que no nos agarre el calor) nos dirigimos a la explanada de Giza (una media hora de distancia). Allí nos paramos boquiabiertos ante la inmensidad de la pirámide de Keops, frente a ella te sientes pigmeo. El ascenso y descenso parecen complicados pero, en realidad no lo son tanto (yo lo hice, así que facilongo). Nos trasladan en la buseta hasta Kefrén y Micerinos. En ninguna de las dos se puede subir porque están bastante deterioradas, pero eso no borra la maravilla de aquellas inmensas estructuras frente a tus ojos. La sensación de paz que debe haber brindado esta explanada a los faraones aspirantes a tocar el cielo es inigualable. Hoy esa paz no existe, vendedores de abalorios, ofertas de paseo en camello te rodean por todas partes. Hay que tener cuidado porque son enormemente tramposos. Te ofertan un precio y luego cobran demás, cobran hasta por mirar, en fin, hay que estar mosca.
Bajamos luego, como broche de oro, a la famosa esfinge con su rostro humano y cuerpo de león, indiferente al tiempo, mirando a lo lejos. Aquella mole de piedra, tallada en un solo bloque hace saltar todos los sentidos. No te libras tampoco del acoso de vendedores pero sobre todo de los niños que conocen el ángulo perfecto para tomar fotos en las que apareces besando a la esfinge o tocando su cara. Vale la pena todo el caos, toda la tierra tragada por contemplar estas maravillas.
Por la tarde, fuimos al Museo de El Cairo donde se encuentran muchos de los tesoros rescatados de las tumbas así como los sarcófagos, las joyas y máscara del Rey Tut.
Egipto es un viaje maravilloso; cuando me toque navegar en la barca sagrada, de la mano de Anubis para llevar mi corazón a la diosa Maat, todavía llevaré grabada esta aventura en la memoria.

viernes, 6 de febrero de 2009

DESDE LA COSTA OSTE




DESDE LA COSTA OESTE.

San Francisco me embrujó. Llegamos en carro desde Los Ángeles (unas 6 horas de carretera) y, al dejar atrás los contornos de Oakland, nos recibió el imponente Golden Gate, como un collar cobrizo suspendido sobre las gélidas aguas de la bahía. Transitamos su distancia, maravillados por esta obra majestuosa; ya en la ciudad, percibimos el balance perfecto entre el encanto aristocrático y la atmósfera bohemia que la caracterizan. Su quebrada topografía, de subidas y bajadas imposibles coronadas por la neblina entre la que asoma la silueta augusta de las casas victorianas, el asmático traqueteo del cable car paseando las principales avenidas, le confieren a San Francisco una personalidad única, atrayente e inolvidable.

Confieso que, desde el punto de vista turístico, no soy particularmente fanática de los Estados Unidos. Por lo general, sus localidades me parecen desangeladas, repetitivas y, aunque suelo encontrar disfrute en todos los sitios que visito, las ciudades y pueblos estadounidenses no están en el top de mi lista, tampoco su gastronomía me merece especial atención, exceptuando, por supuesto, Nueva York, ciudad a la que reconozco su lugar emblemático entre las capitales del mundo.

Todo eso cambió en San Francisco; su ambiente apacible y relajado, invita al disfrute y a la remembranza. Por instantes, cierras los ojos y puedes sentir sus calles y parques poblados de jóvenes descalzos, de cabellos largos, punteando en sus guitarras cantos de paz y te invade la tentación de colocarte flores en el cabello, como sugería Scott MacKenzie. ¡Claro! Siempre y cuando no esté haciendo un frío que pela como el de este diciembre.; y esa es la otra característica de San Francisco, hace frío; el guía nos dijo que ellos siempre saben reconocer al turista en verano: anda en shorts y, según Evelyn, Mark Twain dijo que el invierno más frío de su vida fue un verano en San Francisco.

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Esa misma noche, después de registrarnos en el hotel y esperar que amainara la lluvia persistente, nos fuimos a Fisherman´s Wharf. Allí saboreamos los más frescos mariscos y moluscos, vimos humear la maravillosa crema de almejas servida en pan. Todo ello regado por el vino californiano que, aunque no es la gran cosota, puede pasar. Particularmente, los vinos rojos, incluyendo el Shiraz son aceptables (los blancos, al menos los que probé, están cercanos a lo terrible; espero que alguien haga la caridad de recomendarme un Chardonnay tomable).

A la mañana del día siguiente tomamos el City Tour, que es la mejor manera de ver la mayor cantidad de sitios en poco tiempo. Visitamos así el Golden Park, el mirador en el puente, desde donde se puede aprecia la extensión del Golden Gate, el islote de Alcatraz y, hacia el otro lado, la aguja de la Pirámide Transamérica apuntando al cielo, Chinatown, Market Street, Van Ness, Stockton (distrito financiero), la Iglesia. Terminamos el tour nuevamente en Fisherman´s wharf donde almorzamos estupendamente bien: San Francisco, tal vez por la mezcla de culturas que la pueblan tiene una gastronomía fantástica, énfasis particular en mariscos, comida italiana y comida china.

Al día siguiente, teníamos pautado hacer el tour para Alcatraz. Recomendable 100 x 100. Tomamos el ferry desde pier 33 y al llegar a La Roca e ingresar al penal, te dotan de un guía virtual que te adentra en el recorrido y las anécdotas más significativas del sitio y sus huéspedes. Ilustrativo y escalofriante.

Esa noche fuimos a MONA LISA un restaurante italiano ubicado en el 353 de la Av. Columbus de North Beach (Barrio Italiano). Merece especial mención porque, a pesar de haber referido anteriormente que en San Francisco se come bien, este sitio es sencillamente otro nivel. NO TIENE DESPERDICIO. Más abajo, en la misma cuadra, esta ubicado The Stinky Rose, el local donde toda la comida, TODA, es hecha con ajo.

Al día siguiente, ya sin tanto apremio, recorrimos los sitios de S.F. que más nos llamaron la atención durante el City Tour, entre ellos: la calle Castro, también llamada el barrio gay (allí comenzó el movimiento por los derechos civiles de los Gay en los años 70), Haight Ashbury o barrio Hippie, el jardín de los zapatos, Misión o Barrio Latino, Civic Center, Presidio, North Beach o Barrio Italiano, la Calle Stockton o distrito financiero y, por supuesto, nuevamente Chinatown.

Nos despedimos de San Francisco encantados. La gente es fresca y amigable, la diversidad es atrayente y nos quedó pendiente mucho que ver.

El 25 de diciembre fue un día de carretera, regresamos desde San Francisco hacia Los Ángeles; la carretera estuvo poblada de ventiscas de arena y bastante frío. Una vez registrados en Los Ángeles nos fuimos al paseo de las estrellas, el Teatro chino y el Teatro Kodak (lamento informar que no nos pusieron alfombra roja, ni nos dieron ningún Oscar, una prueba más de las injusticias de la Academia). Terminamos entrando en un restaurante chino de la zona, más para huir del frío que por lo atractivo del lugar. Resultó que comimos estupendo pero no guardé referencia del sitio.

El 26 de diciembre, el viaje era obligado para Camarillo, el lugar de los outlets en Los Ángeles cuyas rebajas son asombrosas. Un día de compras devastadoras, pero totalmente aprovechado.

No puedo dejar de mencionar nuestro día en Disneylandia. A hora y piquito de Los Ángeles, en dirección a Anaheim, está el parque original de Disney. Aunque más pequeño y antiguo que Disney World, en mi opinión es, estéticamente mucho más hermoso. Pasamos un día maravilloso soltando nuestro niño interno. Fue una despedida nostálgica y feliz de la costa oeste de los Estados Unidos. Mañana temprano partiremos a Miami para reunirnos con la familia a celebrar el fin de año.